Señor director:
Le solicito publicar la siguiente versión resumida de una queja que presenté ante la maestra Beatriz Elena de la Fuente Ruiz, directora operativa número 3 adscrita a la Dirección de Educación Primaria Num. 3 de la Secretaría de Educación Pública en el DF, en relación con una injusticia cometida contra mi hijo.
Estimada maestra: Mi hijo Andrés Coronado Padilla ingresó al ciclo escolar 2011-2012 en el Colegio Buckingham de Coyoacán, después de que dicha escuela evaluó que, aunque sus compañeros llevaban siete años de ventaja en inglés, mi hijo pronto se adaptaría a su sistema. Así que lo inscribí en el colegio y en el club de tareas y regularización de inglés.
Tras un par de meses me dijeron que, según la maestra de inglés Mariana Tanus, Andrés ya no quería ni tomar el lápiz en su clase. Comencé entonces a estudiar con él en casa. Pero la directora de inglés, Mariana Ávila, y la subdirectora Miss Jose, me informaron en junta que Andrés no participaba, no cooperaba y se estresaba demasiado, al grado de morderse las uñas hasta sangrarse los dedos. Ante esto, decidimos que no tomaría clases de inglés, y pedí que sólo le dieran clases de español. Respondieron que eso no podían hacerlo porque la escuela es bilingüe.
Así que mi hijo quedó obligado a tener actividades y exposiciones en un inglés que no entendía, y era forzado a contestar, pues de lo contrario no salía a recreo. Aumentó entonces su resistencia e inclusive sus calificaciones bajaron.
En abril de este año la subdirectora Miss Jose y la directora de Inglés, Mariana Ávila, me dijeron que Andrés no estaba preparado para una escuela bilingüe, pero que había trabajado muy bien en “clase de inglés uno a uno”, o sea con otra maestra que le dio clase sólo a él. Así que me daban dos opciones:
1.Contratar una maestra externa para que instruyera a mi hijo dentro de la escuela. Pero, advirtieron, esto no implicaría que me rebajarían el costo de la colegiatura, pues me harían el favor de proporcionar un espacio para que Andrés trabajara…
2.Que asistiera sólo a clases en español, y sacarlo del salón cuando los demás tomaran la de inglés, para lo cual Andrés estaría en el plantel de 8:00 a 11:00 horas una semana, y de 11:00 a 14:00 otra semana, en forma alternada.
Hablé nuevamente con las maestras, quienes me sugirieron que se le dieran a mi hijo clases de inglés, las cuales tendrían un costo de 900 pesos diarios, así que, como última opción, solicité que lo dejaran terminar el año escolar tal como lo había cursado hasta el momento, toda vez que sólo faltaban dos meses para que concluyera.
El 25 de abril y el 2 de mayo se me insistió en un par de correos en que cumpliera el acuerdo de llevar al plantel una maestra externa o que sacara a mi hijo de la escuela. Agregaron que si mi problema era económico, contratara dos días de la semana a una maestra externa que le dejara tareas que podría realizar en el salón de clases.
Desde ese momento mi hijo y yo fuimos acosados cada vez que lo llevaba a la escuela o pasaba a recogerlo. Las maestras me preguntaban cuándo me lo llevaría o cuándo acudirían a darle clases particulares.
El 9 de mayo la directora general del colegio, Ofelia Carmona, me dijo que sacara a Andrés de ahí y lo llevara a una escuela pública donde cursaría el mes y medio que faltaba para terminar el año escolar, a lo cual no accedí e insistí en que tampoco contrataría a una maestra externa.
Fue entonces cuando accedieron a darle a mi hijo clases de español durante las seis horas que permanecía en la escuela. Pero esto tampoco fue la solución al estrés de mi hijo, porque durante las tres horas que sus compañeros tenían clases de inglés las maestras lo llevaban a la dirección otra vez, con la amenaza de que no saldría al recreo si no terminaba sus actividades.
Así, de plano mi hijo ya no quería ir a la escuela, aun cuando faltaban pocas semanas para terminar el año. De hecho, con todo este conjunto de presiones, las autoridades del colegio prácticamente me obligaron a sacarlo de ahí.
Ante esta situación, consistente en que el Colegio Buckingham de Coyoacán ejerció actitudes discriminatorias contra mi hijo, exijo que se tomen las medidas pertinentes a fin de defender la educación y el sano desarrollo de menores en situaciones similares.
Atentamente
Eréndira Padilla Barrios
Distrito Federal








