Ha sido la izquierda la primera en responder sobre su proyecto cultural. El equipo cercano al candidato Andrés Manuel López Obrador, ante la imposibilidad de tiempo para una entrevista, solicitó un cuestionario que no alcanzó a responder esta semana. Pero la escritora Elena Poniatowska entregó un documento a este semanario y aceptó detallarlo mediante una conversación. El candidato a la Jefatura de Gobierno del DF, Miguel Mancera, recibió a Proceso en sus oficinas y habló libremente de sus ideas, entre ellas hacer un pacto cultural entre delegaciones, y el productor de series televisivas Epigmenio Ibarra dio a conocer en detalle sus propuestas a López Obrador.
Para la escritora Elena Poniatowska lo fundamental de un nuevo proyecto cultural en México es mantener su vínculo con la educación y con la ciencia, además de descentralizar, atender a niños y jóvenes que hasta ahora han quedado excluidos, y ser un medio para generar conocimientos que le permitan a la gente “saber hacer”.
Invitada a encabezar una Secretaría de Cultura que el candidato de la coalición de izquierda a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, propuso crear –de ganar las elecciones– el pasado 14 de febrero en un encuentro en Morelia, Michoacán (Proceso 1842), la autora de La noche de Tlatelolco habla con este semanario de sus propuestas y aclara que nada hay en concreto sobre el polémico tema de una secretaría:
“Es una propuesta en la cual finalmente no he trabajado para nada. Sería a muy largo plazo y creo que es muy difícil lograrlo, requiere de mucho tiempo, de trabajo, y de pensarle mucho.”
En su casa de Chimalistac, rodeada por algunos de los muchos ramos de flores que recibió por su cumpleaños 80, sentada en un sillón en el cual sobresale un cojín bordado con la famosa caricatura de Amlito hecha por el monero Hernández, agrega enfática que el objetivo primordial en este momento es ganar las elecciones.
–Con un proyecto cultural también se pueden ganar votos, ¿o cuál sería el papel de la cultura en este momento? –se le revira.
Comienza entonces por subrayar la relación de la cultura con la educación. Su idea es que, desde la educación preescolar y básica, los niños reciban una formación integral en la que se incorpore la cultura, así como talleres relacionados con el arte. En un documento entregado a este semanario expone:
“Es imposible desligar la cultura de la educación, sobre todo si se tiene en cuenta que en México muchos se quedan sin escuela y muchos más desertan. Según el doctor y exrector Ramón de la Fuente, ‘de cada 100 niños que inician la primaria sólo 13 terminan la educación superior y únicamente dos concluyen un posgrado’. La deserción responde siempre a una causa económica.”
Y agrega, tras recordar que antes había gimnasia, danza, karate, artes plásticas, guitarra, juegos y convivencia, y ahora la televisión “todo se lo traga. Es ella la educadora:
“Podría ampliarse el horario escolar con actividades físicas y culturales que sacaran a los niños de sus viviendas y darles horas de libertad que no fueran las de la televisión que idiotiza a todos.”
Considera que uno de los propósitos de la educación y la cultura es enseñar a la gente a “hacer”:
“Con eso nos salvamos. Por ejemplo, vemos que en Atlixco llegaron los italianos y empezaron a hacer crema y queso, el Chipilo, y crearon un emporio, ¡bueno, no un emporio!, pero por eso es importantísimo que en México aprendamos a hacer.”
–¿Qué giro le gustaría que tuviera la cultura luego de 12 años de gobiernos del PAN?
–Que se dirigiera a los jóvenes, que se les apoyara, que hubiera empleos y supiéramos hacer. Sobre todo que se concentre en los jóvenes y en los niños y nunca más ocurra un incendio en una guardería (en alusión a la ABC de Hermosillo, Sonora). También me gustaría, pienso que sería muy bonito, que promoviéramos a México en el exterior, no a través del turismo, sino para que vengan estudiantes de otros países, maestros, y nosotros podamos mandar muchos becarios al extranjero, que salgan de México y vean más allá.
En su documento indica que una de las preocupaciones de Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) son precisamente los jóvenes:
“Es a ellos a quienes debería dirigirse nuestra propuesta cultural porque hasta ahora no hemos podido ofrecerles nada que los haga sentirse que son esenciales para el país. Al contrario, para ellos no hay oportunidades. Son una fuerza y los hemos desaprovechado. Tal parece que olvidamos que son la base de nuestro país. Los jóvenes son agentes de cambio, los jóvenes son el futuro, los jóvenes van más allá de dos sexenios; los jóvenes, ya sean de derecha o de izquierda o santurrones o fundamentalistas o valemadristas, son por ahora mejores que sus circunstancias.”
Se le pregunta cuál es su evaluación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), pero no hace ninguna crítica, sigue con sus propuestas:
“A mí lo que más me gustaría es descentralizar la cultura, llevarla a la provincia, que no todo esté en el monstruo del Distrito Federal. Eso ya se ha dicho veinte mil veces. ¿Qué hacen determinadas secretarías aquí? Pesca, Petróleos Mexicanos, Marina Nacional. Pero en lo que se refiere a la cultura también, ¿por qué sienten todos que tienen que venir a triunfar? Eso es supergrave.
“Y yo le daría también un énfasis enorme a la ciencia. Siento que no tenemos por qué estar importando tantas cosas, y creo que si desarrollamos la ciencia vamos a desarrollar necesariamente la cultura.”
Recuerda, por ejemplo, que siendo científicos Bertrand Rusell (matemático y experto en filosofía de la ciencia) y Ernesto Sábato (físico), se dedicaron posteriormente a la literatura y al arte. El primero incluso obtuvo el Premio Nobel de Literatura, aunque, admite, difícilmente un escritor “tendrá la formación de un científico”.
Una trinidad
A decir suyo, para el gobierno la educación, la ciencia y la cultura deben ser prioridades. Y menciona que ya se está planeando, eso sí, una Secretaría de la Ciencia, en la cual estaría al frente René Drucker Colín, como se designó a Ramón de la Fuente para la de Educación Pública.
A partir de esas prioridades plantea fortalecer instancias como las escuelas normales, instaurar becas para los estudiantes, comedores en escuelas, acceso gratuito a internet, “todo eso está ligado a la educación, la ciencia y la cultura, totalmente”.
En su documento incorpora asimismo propuestas que han surgido de las reuniones de Morena Cultura, entre ellas “definir el libro, la danza, el teatro, el cine, el disco, las artes visuales, etcétera, como bienes culturales y, por lo tanto, exentos de IVA y sujetos a regulaciones de excepción”.
Dado que considera la “mala distribución” como uno de los grandes problemas del cine mexicano, propone también “crear una red de distribución a escala nacional” conformada por salas y video, clubes populares de bajo costo y un porcentaje de espacio televisivo obligatorio para las producciones nacionales.
En abril pasado el especialista Carlos Lara (Proceso 1851) destacó que la plataforma del PRD en materia cultural era la única que presentaba una propuesta para los medios electrónicos. El documento de Poniatowska dice al respecto:
“También buscamos fortalecer los medios de difusión públicos, dándoles señal nacional al Canal Once, Canal 22, Radio Educación, IMER, radios y televisiones universitarias y estaciones indigenistas, radios comunitarias y radios de ONG (organizaciones no gubernamentales).”
Y además de fortalecer a los institutos “históricos” nacionales de Antropología e Historia (INAH) y de Bellas Artes (INBA), así como al Mexicano de Cinematografía (Imcine), se propone, “como un rasgo cultural”, disminuir el salario de los altos funcionarios del aparato cultural, pues “Andrés Manuel López Obrador ha dicho que un país pobre no puede darse el lujo de tener funcionarios ricos”.
En diversos medios se ha publicado que la titular del Conaculta, Consuelo Sáizar, recibe un sueldo mensual de 23 mil pesos, pero una compensación de 166 mil 267 pesos, y que los salarios de los titulares del INAH y del INBA rebasan los 122 mil. El candidato de la izquierda ha señalado que de llegar a la Presidencia él no ganaría arriba de 100 mil pesos al mes.
Morena habla también de respetar los Acuerdos de San Andrés y apoyar la descolonización y autonomía de los pueblos indígenas e impulsar “una moral pública basada en el Estado laico”. Y no desestima el vínculo de la cultura con la economía, pero destaca que para López Obrador algo primordial es que los bienes de la nación sean del pueblo mexicano: El petróleo, la industria eléctrica, la minería, y ahí entra también la cultura.
Considera que “no hemos sabido sacarle raja a nuestro pasado cultural” y eso ha dado pie a que muchos mexicanos con medios económicos conozcan mejor los museos de Europa que el Nacional de Antropología. Y es que, aunque la “oferta de México en todos los campos es insuperable, resulta inaccesible para el salario de la gran mayoría”.
Propone ahí que, más que empeñarse en atraer al gran turismo extranjero, se hagan colonias de vacaciones para niños y se fortalezca en los ciudadanos el sentido de vigilancia y preservación del patrimonio cultural. Y hasta un turismo educativo, pues recuerda que investigadores, como Edward H. Thompson, vinieron a México a hacer investigaciones. Retoma entonces la relación de la cultura y la ciencia:
“Tiene que ver con la antropología y la arqueología, con la filosofía y la ecología, con el agua, porque sin ella no podemos respirar y mucho menos escribir una sinfonía o un poema.”
Para Morena, resume, el “punto de partida es el ser humano y su desarrollo, su bienestar físico y espiritual”. Y para López Obrador “es esencial promover el orgullo del país, su identidad y su historia”. Y confiesa:
“Yo quiero que él salga (electo) por eso estoy aquí desde hace mucho tiempo. Le puedo decir quién no va a salir: No va a salir Josefina Vázquez Mota, no va a salir Gabriel Quadri, pero Josefina le puede dar sus votos. Quadri seguramente se los va a dar al PRI, a Peña Nieto.
“Ahora depende mucho de los jóvenes, van a ser definitivos, en la medida en que crezca esto todo se puede. Estaba leyendo en el periódico que en un avión de línea, López Obrador tuvo que hacer un mitin. Hace 12 años había hasta hostilidad en su contra, ahora lo ven como una salvación.”
No a la secretaría
En un texto enviado a este semanario, el historiador Felipe Echenique March, investigador de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH, hace una serie de cuestionamientos a la propuesta de López Obrador de crear una Secretaría de Cultura y a la idea de poner al frente a Poniatowska con el argumento de que “es un ángel de sabiduría y la queremos mucho”. Y tras preguntar dónde y cuándo han sido los foros de Morena, cuáles los temas y los diagnósticos para sustentar el proyecto, afirma tajante:
“Ayunos de crítica, AMLO y Morena proponen la creación de una Secretaría de Cultura sin mostrar los estudios, diagnósticos y análisis del estado actual del sistema educativo nacional integral. Tampoco muestran un análisis crítico de lo realizado y consolidado por el Conaculta en las dimensiones restringidas en que opera. De tenerlas claras, seguramente irían por una ruta muy distinta a la formación de una Secretaría de Cultura, pues lo que se necesita son apoyos y estímulos para la producción y reproducción de sus actividades de vida…”
El académico juzga que el candidato de la izquierda tiene una “pobre concepción” sobre la cultura, pero que no es distinta de la que tienen el resto de los candidatos, pues tampoco en el PRI y el PAN hay “un gramo de crítica a estos más de 20 años de acciones neoliberales sobre el sistema educativo nacional y lo que ha implicado el Conaculta”.
En opinión suya, hacer una secretaría abonaría a la separación de la cultura y la educación iniciada con la creación del Conaculta:
“Al imponer esa división entre educación y cultura se ha dejado a niños y adolescentes sin los rudimentos de esa instrucción en bellas artes y literatura que se les proporcionaba en las primarias, secundarias y preparatorias y que inclusive se extendía a todos los ciudadanos fuera de las aulas, a través de los museos, teatros e infraestructura gubernamental que apoyaba y consolidaba ese sistema educativo nacional integral, público, laico, gratuito y obligatorio. Ahora sólo se beneficia a un puñado muy dilecto de escritores y artistas, donde, hay que decirlo, se encuentra la propia Elena Poniatowska.”
Participante del foro Los grandes problemas nacionales. Diálogos por la regeneración de México, realizados del 6 de marzo al 29 de mayo pasados en el Club de Periodistas, el abogado y antropólogo Bolfy Cottom, especialista en legislación de la cultura e investigador también de la DEH-INAH, expresa igualmente su desacuerdo con una Secretaría de Cultura.
Le parece inaceptable y explica a Proceso, vía telefónica, que el planteamiento rompe con un proceso histórico que no viene del siglo XX, sino desde el XIX, construido “a fuerza de batallas”, en el cual la cultura se concibe como “un conjunto de valores que deben ayudarnos a formar ciudadanos y eso sólo se puede lograr con la educación, que no corresponde sólo al Estado, sino también a la sociedad”.
Se están desestimando, continúa, las discusiones presentadas en por lo menos las dos últimas legislaturas, en las cuales se ha argumentado por qué no es conveniente una Secretaría de Cultura, no sólo porque habría más burocratismo, sino porque la política cultural no corresponde sólo al ámbito federal, sino también a los gobiernos estatales y municipales “que han sido sacrificados por la parte presupuestal”.
Celebra en cambio que en el discurso de López Obrador se dé a la cultura un lugar preponderante en la reconstrucción del país:
“Tiene una inquietud, una visión de colocar a la cultura, con todo lo que esto significa, como un elemento estratégico en la política del Estado. En ese sentido entiendo que trataron de discutir una diversidad de temas relacionados con distintos sectores que conforman el subsector cultura, dando énfasis al asunto de la diversidad, los pueblos indígenas, los creadores artísticos, etcétera.”
No duda en calificarlo como un proyecto de “buena fe” aunque tenga problemas como la idea de impulsar una reforma constitucional para establecer el derecho a la cultura, cosa que ya se hizo hace dos legislaturas. Ello le hace pensar que no están al tanto de lo sucedido en los últimos 15 o 20 años, pues ya se han señalado los problemas derivados de aquella reforma y de la pretensión de elaborar, como consecuencia, una Ley General de Cultura:
“Me parece delicado porque pone en jaque el modelo de política pública cultural que se ha construido en este país. Y uno puede discutir si esa política es adecuada, si ha caído en el estatismo cultural y ha prevalecido el centralismo, pero no puede ser borrada de un plumazo, ha costado mucho trabajo y muchas luchas la conformación de este modelo. En todo caso, persiste la exigencia de que el Estado cumpla con las funciones a las que está obligado.”
Asimismo ve una disposición a dialogar con la comunidad de trabajadores de la cultura, que “tantas batallas han dado por preservar al subsector dentro del ámbito educativo”, y considera que han sido sensibles a sus planteamientos. Por ello confía en que se reconsidere la idea de una secretaría. De lo contrario, advierte:
“Van a terminar con toda una historia, todo un modelo que hoy más que nunca se tiene que reivindicar, si no vamos a seguir el juego a un sistema económico, a un sistema político que apuesta a convertir a la cultura en un ámbito estratégico de la economía y por lo tanto mercantilizarla y acabar con una concepción y valoración de otro tipo.”
Se le pide establecer algunas diferencias con las propuestas culturales de los otros partidos. Brevemente menciona que Acción Nacional ha dicho que multiplicará por diez el presupuesto y pregunta por qué no lo hizo en sus 12 años de gobierno. Igualmente tiene la idea de crear la Secretaría de Cultura pero mantener el Conaculta, y “no se entiende esa lógica”, pero considera que el proyecto “simple y sencillamente muestra el desdén que se ha tenido por esta idea de la cultura entendida desde el eje educativo”. Hasta donde sabe, comenta, sus planteamientos no se discutieron abiertamente y se derivan más bien de un proyecto de ley surgido en el Conaculta que no se hizo público ni prosperó en el Legislativo.
En el caso del Revolucionario Institucional, agrega, el proyecto sí se discutió en foros organizados por la Fundación Colosio. Ahí se plantea también el derecho a la cultura, ya establecido constitucionalmente. Y no se habla de hacer una secretaría pero hay la propuesta de una reorganización de las instituciones, entendiéndose Conaculta, INAH e INBA, pero en “términos abstractos, generales, puede significar muchas cosas”.
Para el investigador lo realmente urgente es discutir la naturaleza y características del órgano coordinador del subsector cultura, pues –enfatiza– el esquema del Conaculta ya está agotado y se puede inferir que el PRI planea continuarlo, aunque con un énfasis en el binomio cultura-educación.
Existen diferencias, subraya, en cada una de las vertientes, pero considera que “hay un preponderante interés en el proyecto de la coalición de izquierda por que la cultura juegue un papel fundamental en la política del Estado”.








