Tan desencantada o harta está la ciudadanía de los gobiernos de Acción Nacional en Jalisco, que ni entre los contados promotores del voto azul parece haber entusiasmo. Y si los panistas pierden con Fernando Guzmán Pérez Peláez a la cabeza, la repercusión será nacional, perderá Josefina Vázquez Mota. Cuando la gente de Guzmán se planta en esquinas, camellones, glorietas o plazas ondeando entre entusiastas y desganados sus banderas y repartiendo propaganda, muestran carencia de argumentos para demostrar que se “han hecho bien las cosas”, cual es el promocional de Guzmán. No tienen cara para presentarse en público y pedir que voten por ellos. ¿Dónde pararán los panistas después de tantos yerros, particularmente del Poder Ejecutivo que encabeza Emilio González Márquez? Son inocultables tanto sus frivolidades como sus escándalos aquí, allá y acullá: el fallido limosnazo al Santuario de los Mártires, que al final impidieron las protestas ciudadanas; las mentadas de madre a sus detractores y a la sociedad en general; su etílica visita a la casa de Raúl Padilla, donde más bien hizo el ridículo a deshoras de la noche, y su cacicazgo que lo mismo opera en la Universidad de Guadalajara que se extiende al PRD estatal, al tiempo que coquetea con el PRI, donde su hermano Trino termina una diputación federal y busca una local. De pilón, endeudó sin límites al estado para cumplirse caprichos y hacer unos juegos Panamericanos –con su fallida villa y todo– dejando una estela de manejos arbitrarios, turbios. Tan mal están las cosas aquí para el PAN, como parece lo están en todo el país, que sus campañas no levantan y las preferencias siguen en picada hacia el tercer lugar: el abismo. Tan así se ven las cosas que se presiente una debacle con el mismo exgobernador Alberto Cárdenas como aspirante a la alcaldía de Guadalajara, frente a su excompañero en el Senado, el priista Ramiro Hernández. Y es que la sociedad está herida por tanta hipocresía y poco gobierno, además de que éste habla de logros que nunca existieron, al menos en el actual sexenio.
Apenas se publicó en este semanario el reportaje sobre la campaña de la aspirante perredista a diputada por el Distrito 8, Natalia Juárez (Una candidata singular, Proceso Jalisco 392), quien aparece con otras seis mujeres desnudas del torso en anuncios espectaculares, empezaron a llegar a esta redacción correos de universitarios que cuestionan tan rápido ascenso en lo político, pero también en lo académico, ya que a la Universidad de Guadalajara llegó de un posgrado inconcluso en Barcelona y, sin tener la carrera, aparece como coordinadora de la licenciatura en filosofía. Además, tiene otros dos nombramientos, uno de ellos como profesora asistente nivel C, cosa que en años no han logrado tantos catedráticos con muchos méritos. Los informantes ponen en entredicho la generosa beca de más de 1 millón 118 mil pesos que recibió del 1 de enero de 2007 al 30 de abril de 2010, a razón de un promedio de 30 mil pesos mensuales, de acuerdo con la nómina publicada en la página de Transparencia de la propia UdeG. En su muro de Facebook, Carlos Delgadillo, quien asegura al reportero que Juárez lo corrió “arbitrariamente” de las clases de latín que impartía y sostiene que llegó a la candidatura por cuota de género, pero esencialmente por su íntima amistad con el diputado Raúl Vargas, “miembro prominente del Grupo Universidad y alfil de Raúl Padilla López”. Añade Delgadillo: Esa relación es la base, harto inestable, de todas las demás posiciones, y es lo primero que construyó para de ahí obtener, en primer lugar, una posición política y, después, sus posiciones académico-administrativas (…) Es decir, el ascenso académico-administrativo de Juárez Miranda, lo primero que se nos presentó y se nos hacía inexplicable, ahora se nos revela como dependiente de una posición política (…) y eso le permitió acceder a sus puestos en la UdeG. Precisa sobre su desempeño en filosofía: Caroleaks hace eco de las voces que denuncian la actitud despótica y arbitraria que esta novel funcionaria ha tenido desde el inicio de su corta gestión. Proyectos que han requerido años de trabajo ella los ha tirado por la borda desde su puesto directivo. Esfuerzos que datan de los años en que ella retozaba en Europa con su generosa beca ella los ha mandando al caño con una mano en la cintura.
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