La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) representa toda una tradición de institución pública en el país. Hoy, empero, vive un proceso de crisis que podría reencauzarse con el fin de dotarla de ventanas de oportunidad para mejorar sus niveles de transparencia, rendición de cuentas y cultura de la legalidad. Veamos qué pasa y por qué.
Primero. La UMSNH es la única institución educativa –o por lo menos la principal– que ha establecido una compleja red de Casas del Estudiante (CDE) desde 1930, creadas con los mejores propósitos: dar oportunidad a los que menos tienen de continuar y culminar sus estudios universitarios, en espacios que generen igualdad mínima de oportunidades de movilidad educativa, social y económica. (Una tesis de licenciatura en historia recién presentada en la UMSNH, La Casa del Estudiante Nicolaíta: orígenes e historia (1930-1966), de Isaías Gómez Santiz, da cuenta pormenorizada de este fenómeno.)
Hoy en día existen más de 75 CDE que dan cobijo a 5 mil personas aproximadamente –no hay cifras exactas. En la UMSNH la transparencia está atrapada entre la voluntad de hacer factible el derecho a saber y grupos de interés que en la opacidad han adquirido fuerza y resistencia. El rector, Salvador Jara Guerrero, nombrado apenas el 7 de enero último y animado por los mejores propósitos, ha generado hasta ahora los peores resultados en el objetivo de fortalecer las prácticas democráticas del quehacer universitario. En la pretensión de administrar el conflicto, las supuestas soluciones a cada uno de los problemas se convirtieron, en realidad, en un nuevo problema por cada solución. Un proyecto que no cuenta con un método está condenado al naufragio.
Segundo. En la UMSNH, como en buena parte de las instituciones de educación superior del país, conviven distintas expresiones de interés con mayores o menores prácticas democráticas que tienen grandes posibilidades de mejora. En Michoacán la cultura de la legalidad es sólo una aspiración. La negociación de la Constitución y la ley representa el día a día en esa entidad. Lo que sucede fuera de la UMNSNH se reproduce también en su interior. La crisis en esa institución que ha atraído la atención de la opinión pública del país es el reflejo de lo que significa suplir el método por la ocurrencia.
En efecto, el rector Jara ha perdido en el Consejo Universitario –el máximo órgano colegiado– prácticamente todas las votaciones, lo que ha reducido su margen de maniobra. Peor aún, ha abierto varios frentes al mismo tiempo, pero sin tener la capacidad de gestión para ganar todas las batallas internas. Así, por ejemplo, a principios de año, el cuestionado Sindicato Único de Empleados de la UMSNH (SUEUM) fue foco de su intención de regenerar las prácticas de esa organización sindical y lograr que se desarrollen dentro de los linderos de la ley. El fin era positivo, pero la estrategia fue pésima. El resultado fue el fortalecimiento del SUEUM y de sus formas autoritarias, así como el veto personal a Jara.
En febrero de este año, el propio rector dejó de otorgar el subsidio tradicional a las CDE, lo que generó el caldo del cultivo para la movilización estudiantil de marzo. El objetivo de Jara era bueno: regular las CDE y dar paso a un proceso gradual de transparencia en lo que respecta a la administración de estos centros. El resultado ha sido totalmente contrario a lo esperado con el proyecto.
Tercero. Como lo predica la añeja costumbre en la UMSNH, las CDE, o al menos una buena cantidad de ellas, dieron paso a la generación de lo que hoy se denominan “Movimientos de Aspirantes y Rechazados” (MAR) de la Coordinadora de Universitarios en Lucha. El 22 de marzo, el rector Jara recibió un oficio con los sellos de ocho CDE a nombre del MAR con una solicitud inaudita: recursos económicos para generar presión contra la propia UMSNH a fin de que se permita el ingreso de estudiantes que no habían mostrado sus cualidades en los exámenes establecidos al efecto. Además, se pedían desde viáticos hasta laptops en lo que se denomina “pliego petitorio”, un documento que consta de 43 puntos.
El 14 de marzo, el gobierno de Michoacán recibió la misma solicitud, pero por un monto de 7 millones 603 mil pesos, aparte de espacios en los medios para la “difusión” del movimiento. El 27 de marzo, el gobierno estatal buscó ganar tiempo y citó al MAR para el 23 de abril con el fin de dar seguimiento y evaluar el pliego petitorio, según el oficio SGSG 15/2012. (Sé que lo anterior puede sonar a humor involuntario, pero así sucede en la realidad michoacana.)
Cuarto. Como es de conocimiento público, el 28 de abril fueron detenidos por elementos de la policía cerca de 200 estudiantes por presuntos actos delictivos. Es evidente que la aplicación de la ley a pie juntillas en este caso es una injusticia. Lo es también la falta de estado de derecho. La medida ha generado la primera crisis de este tipo desde el periodo de 1963 a 1966, cuando el gobernador michoacano de la época, Agustín Arriaga Rivera, incursionó, en circunstancias distintas, en la Universidad Michoacana. Fausto Vallejo Figueroa lo hace ahora con las simpatías de buena parte de la sociedad moreliana y con el rechazo de diversas expresiones sociales que advierten represión y agresión en la supuesta aplicación de la norma jurídica. Finalmente, el gobierno del estado generó las condiciones para que los estudiantes detenidos fueran puestos en libertad a cambio de que los integrantes del MAR se comprometieran a cumplir con los aspectos básicos de la ley.
Escribir esto suena absurdo en una sociedad democrática. No lo es, sin embargo, si con ello se logra un equilibrio entre el interés público y los intereses particulares. Con más reflejos políticos que el bien intencionado rector Jara, el viejo priista Vallejo logró que el conflicto saliera de las calles de Morelia y se focalizara a la ciudad universitaria, lo que podría verse como el mal menor, ya que eso sigue siendo negativo.
El rector Jara tiene frente a sí un reto: cómo lograr avances en el ejercicio de la transparencia sin incendiar la universidad. El camino es el mismo de siempre: aproximaciones sucesivas. La política del todo o nada ha demostrado históricamente que el nada ha ganado todas las batallas. Es de esperarse que esta crisis se convierta en la oportunidad del cambio que no ha habido en la UMSNH hasta la fecha. l
evillanueva99@yahoo.com
Blog: ernestovillanueva.blogspot.com
Twiter: @evillanuevamx








