Campaña con lastres internos

Al repartirse las candidaturas mediante acuerdos cupulares para allanar el camino de la coalición Movimiento Progresista, el PRD no previó el impacto que tendrían las inconformidades de los militantes cuyas aspiraciones cancelaron. Ahora a la mitad de la campaña hay deserciones, impugnaciones en tribunales, vacíos alrededor de candidatos impuestos y sobre todo dudas sobre las intenciones de las corrientes mayoritarias del partido.

A la mitad de la campaña presidencial, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) apenas está saliendo de su largo proceso de conflictos internos causados por la inconformidad de muchos de sus integrantes y simpatizantes que no están de acuerdo con que el amiguismo, el compadrazgo y las negociaciones entre corrientes internas hayan determinado la selección de candidatos a senadores, diputados y ediles.
Los inconformes han llevado hasta el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación 40 impugnaciones de candidaturas federales, lo cual, según militantes de varias corrientes, se reflejará en el debilitamiento del partido y aun en su fractura cuando pase la elección presidencial.
“Hubo una indigestión de candidatos en los partidos”, señala Alfonso Ramírez Cuéllar, exdirigente de El Barzón y uno de los fundadores del PRD, al describir la rebatiña en la que se metieron las corrientes perredistas, así como el Partido del Trabajo (PT) y el Movimiento Ciudadano (MC), antes Convergencia, para elegir a sus abanderados sin respetar reglas ni métodos de selección.
Se refiere a la lógica de cotos de poder que aplicaron estos partidos a decisiones tan cuestionadas como imponer a José Luis Nájera, chofer de Miguel Barbosa (coordinador nacional de Nueva Izquierda), al priista Manuel Bartlett y a David Monreal (hermano de Ricardo Monreal, coordinador de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador) como candidatos al Senado.
Los pleitos llegaron hasta los tribunales y distrajeron los esfuerzos de los perredistas por apoyar a su aspirante a la Presidencia, quien al iniciar sus giras en Guerrero, Oaxaca, Morelos, Chiapas, Estado de México y Tabasco hizo llamados a la unidad.
Jesús Zambrano, presidente nacional del PRD, reconoce que eso nunca debió ocurrir y que el tiempo perdido pudo aprovecharse para reforzar el conjunto de las campañas y la coordinación nacional de la coalición Movimiento Progresista, que postuló a López Obrador. No obstante asegura que ya se superaron los problemas y que la mayoría de las impugnaciones ya se resolvió, por lo que ahora recuperarán ese tiempo si trabajan unidos.
Entrevistado en Hermosillo, Sonora, al término de la gira de López Obrador por Nogales, el sonorense Zambrano asegura que el PRD nunca ha abandonado la campaña presidencial del tabasqueño y todos sus actos están basados en la estructura del partido. Agrega que ya le entregaron 94 de los 112 millones que les corresponden de prerrogativas electorales.
El dirigente del PRD reitera que los acusan aquellos que, desde ahora, quieren responsabilizar a su partido de una posible derrota de la coalición el próximo 1 de julio:
“Frente a algunas versiones de que le estamos dando la espalda a Andrés Manuel, me parece que siguen siendo rescoldos de quienes andan en la república de los reclamos. Nosotros compartimos la república amorosa, que significa caminar hombro con hombro con López Obrador”, dice Zambrano.
–¿Cómo es la relación con Andrés Manuel?
–Es cordial, de mucha confianza en el trato, de compartir los planteamientos en los temas fundamentales que pueden preocuparnos para que se sean tomados en cuenta. No hay ningún distanciamiento, intercambiamos puntos de vista de cómo andan las cosas en los estados y de reflexiones de lo que viene.

Los pleitos

Desde noviembre pasado, cuando comenzó el proceso de selección de candidatos a diputados y senadores, así como a presidentes municipales y diputados locales, el PRD se sumió en una lucha intestina que derivó en duras peleas en varios estados y provocó la salida de militantes como Lorena Villavicencio, Leticia Robles, Virginia Jaramillo y Emilio Serrano, que se pasaron al PRI.
Otros inconformes se quedaron en el partido pero impugnaron el proceso en el tribunal electoral, provocando un enfrentamiento interno y su expulsión del PRD. Es el caso de la joven diputada Yndira Sandoval, secretaria de la dirección de jóvenes de Nuevo Sol en el Estado de México, quien apareció en la primera lista de 12 candidatos plurinominales para el Senado, junto con Amalia García y Dolores Padierna, entre otros.
Sin embargo, Sandoval fue sacada de dicha lista para imponer a Manuel Camacho Solís, como parte de la negociación de cuotas en el PRD. Ella interpuso un recurso de impugnación ante el tribunal electoral, que puso en jaque al partido ya que de los 12 candidatos a senadores por la vía plurinominal, nueve eran inelegibles porque aún tenían puestos de partido, lo que viola los estatutos de éste.
En consecuencia Sandoval primero fue expulsada de su corriente y luego del PRD. En su lugar impusieron a José Luis Nájera, ayudante y chofer de Miguel Barbosa.
A pesar de ello, la joven dice en entrevista que sigue militando en la izquierda porque el problema fue el mecanismo de selección impuesto desde la dirigencia, que no tomó en cuenta la trayectoria, la capacidad ni la experiencia de los aspirantes, sino las cuotas de poder. Por eso, destaca, no hubo ningún candidato externo, sino sólo los de las corrientes más fuertes del partido, y así quedaron fuera representantes de la sociedad como los indígenas, la diversidad sexual y los jóvenes.
Yndira Sandoval prevé que esta situación acarreará graves problemas al PRD después de la elección presidencial, porque habrá una desbandada y una buena parte se irá con Andrés Manuel, otros a sus propios movimientos y los demás tratarán de formar un nuevo partido.
“Lo que se ve ahora es que no se va a refundar el partido como se prometió en 2009, sino que se va refundir si no ponemos un alto a esta situación que estamos viviendo y cambia la lógica clientelista. Creo que el tiempo de la refundación ya pasó, la institucionalidad del partido se perdió, ahora las corrientes son lo más importante. De un grupo parlamentario con mayoría en 2006, estamos en peligro de desaparecer”, sostiene la legisladora de 26 años.
Para ella, las corrientes predominantes en el PRD en realidad no tienen el ánimo de competir en esta elección presidencial, sino que tratarán de quedarse con los restos del partido, con la franquicia, para deshacerse de la “chiquillada” o las corrientes minoritarias.
Un caso similar es el de la diputada Claudia Anaya, también candidata a senadora y a quien otro acuerdo de cúpula desplazó para imponer a David Monreal. En entrevista, la zacatecana indica que ya interpuso un juicio para la protección de sus derechos políticos, pues se violó el convenio con la coalición Movimiento Progresista. Explica que ella salió ganadora en las primeras encuestas, donde no aparecía Monreal, pero que el día del registro de candidatos decidieron darle la candidatura a éste.
–¿La sacaron de la lista?
–No me sacaron, lo que pasa es que el convenio de coalición prevé en su artículo décimo que los partidos pueden reservarse hasta 15% de las candidaturas en la primera fórmula del Senado. El PRD, en su consejo regional electivo, que es el máximo órgano de decisión para el tema, se reservó 15% de estados y el PT nunca se reservó ningún estado, y tampoco lo hizo el Movimiento Ciudadano.
Señala que ella cumplió con todo el proceso de selección interna, no así David Monreal, quien se registró como candidato único, violentando la propia disposición de la Constitución, donde dice que hay que registrarse con fórmula.
“Yo gané un proceso interno dentro del perredismo y en esa encuesta también se midió a David Monreal, que no se debió hacer porque no es perredista, pero lo hicieron porque Ricardo Monreal lo pidió. Entonces, como salió en empate conmigo, el PRD decidió quitarme a mí.
“Le dieron el mandato a Jesús Zambrano para que, en una mesa de negociación, defendiera las candidaturas reservadas para ciertos personajes y así lo hizo en todos los casos, excepto el mío. Como yo estuve fuera de todo tipo de negociación y de decisión, ya no supe cómo decidieron después. Nunca me informaron de nada, me sacaron del proceso y me registraron en la fórmula del Senado como dama de compañía de David Monreal sin avisarme de nada”, sostiene Anaya, quien ahora espera la resolución del tribunal electoral.
Alfonso Ramírez Cuéllar aspiraba a postularse para diputado federal. Explica en entrevista que las inconformidades por las candidaturas no son exclusivas del PRD sino que existen en todos los partidos de la coalición, que según él entraron en campaña con una actitud conservadora, viendo que hay poca posibilidad de ganar la Presidencia.
También él reprocha que por primera vez en el PRD no hubo candidaturas externas, lo cual lo debilita frente a la sociedad, y acusa al PT y MC de atrincherarse con la convicción de que no tenía sentido formar una coalición mucho más amplia para garantizar el triunfo en la elección presidencial.
Las numerosas impugnaciones confirman, a decir de Ramírez Cuéllar, “que no hubo ninguna regla, no hubo un proceso interno, no hubo elecciones abiertas, no se realizaron encuestas, todo se concentró en un pequeño grupo que a final de cuentas decidió candidaturas y dio margen para que las decisiones favorecieran a los pocos que estaban en vías de la negociación”.
Para él se impuso la ley de la selva y, al margen de cómo se resuelva cada impugnación, cree que van a provocar un debilitamiento de la acción política del partido.
Sin embargo no ve que el PRD se vaya como tercera fuerza política o desaparezca. “Creo que hay una fuerza social que el día de la elección va a salir a la defensa de la izquierda. Hay indignación y una voluntad de que las cosas pueden cambiar; confío en que los jóvenes y los empresarios apoyen a la izquierda”.

Por la unidad

Los conflictos en el PRD no sólo ocurrieron en el nivel federal. En estados como Guerrero, Tabasco y Chiapas hubo enfrentamientos directos entre grupos.
En Guerrero los inconformes con el proceso de selección a diputados locales y presidentes municipales tomaron las instalaciones del partido durante varios días.
La pelea comenzó cuando, al viejo estilo priista, el gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero ofreció cargos públicos a cuatro dirigentes de las principales tribus perredistas a cambio de que le cedieran candidaturas locales, que –según denunciaron desde abril militantes del PRD– luego repartió entre sus familiares y amigos.
A pesar de que el viernes 18 venció el plazo para el registro de candidaturas ante el órgano electoral local, la confrontación persiste y ningún representante de la dirigencia nacional ha conseguido desactivarla. Los perredistas inconformes han advertido que votarán por López Obrador para presidente pero no apoyarán a los candidatos locales de su partido.
En tanto, en Chiapas la pugna interna se debe a que el grupo ligado al gobernador Juan Sabines, encabezado por Luis Raquel Cal y Mayor y Alejandro Gamboa López, rechaza a la expriista María Elena Orantes López como precandidata de la izquierda al gobierno del estado.
A decir del senador Carlos Sotelo García, delegado político nacional del PRD en Chiapas con funciones de líder estatal, la finalidad del núcleo afín al gobernador es desgastar por dentro el proyecto de la izquierda para allanarle el camino al candidato del PRI-PVEM, Manuel Velasco Coello, el verdadero candidato oficial del gobernador chiapaneco.
Ricardo Monreal, coordinador de la campaña de López Obrador, considera que estos pleitos entre perredistas no afectarán los resultados del 1 de julio porque todos van a votar por el tabasqueño.
Por su parte Zambrano admite que fue muy significativa la cantidad de impugnaciones que surgieron sobre todo en los distritos de mayor competitividad, como los de Morelos, Tabasco, Oaxaca, Chiapas, Distrito Federal, Estado de México y Guerrero.
La situación, dice, se entiende si se toma en cuenta que el PRD es un partido difícil, plural, y está en una coalición de varios partidos, lo que hace más complicada la toma de decisiones. Pero reconoce las fallas:
“Hay que reconocerlo: (el conjunto de impugnaciones) nos retrasó en las definiciones y, en lugar de haber tenido candidaturas desde mediados de febrero, nos extendimos hasta los últimos días del registro. Este tiempo debió haberse aprovechado para reforzar el conjunto de las campañas y la coordinación nacional de la coalición; se hubiera centrado mucho más en la definición de estrategias de campaña, de tomar todas las medidas que tienen que ver con estructuras de la promoción del voto y el cuidado de casillas”.
Enfatiza: “Hay que reconocer, lo digo autocríticamente como parte de la coordinación nacional de la coalición, que éstas son cosas que no deben presentarse en lo que debe significar un trabajo mucho más profesional”.
A pesar de todo afirma que el grueso de los casos ya fue resuelto y ahora, en la segunda etapa de la campaña federal, el partido se enfocará en apoyar a todos los candidatos, especialmente a López Obrador.
“Somos el partido que se ha constituido en el soporte fundamental de la movilización para todos los eventos de campaña de Andrés Manuel; (para confirmarlo) sólo hay que revisar nuestra presencia pública. Además somos el órgano directivo que está más presente en reforzar y apuntalar la campaña presidencial”, sostiene.
Una vez más rechaza las versiones de que el PRD no está metido en la campaña presidencial y que le hace vacíos a Andrés Manuel: “Estamos claros en nuestra responsabilidad y, como lo he sostenido, estamos trabajando para que el partido en su conjunto se movilice, para que se cubran todas las casillas electorales y seguir fortaleciendo todas las campañas locales”.
Insiste: “No sé de dónde sale esta percepción porque yo mismo estuve en el arranque de la campaña de Andrés Manuel, lo hemos estado acompañando en lugares simbólicos. Paralelamente he estado recorriendo el país para apuntalar las campañas mientras dejábamos que los procesos jurisdiccionales siguieran su propio curso. No nos hemos detenido en la impresión y distribución de la propaganda que, ciertamente, es menor a los volúmenes de propaganda del PRI, que ha rebasado los gastos de campaña”.
–¿Estos conflictos afectan el futuro del PRD? –se le plantea.
–Los problemas internos han quedado atrás. Las diferencias subsisten en un partido tan plural como el nuestro, pero todo el mundo está en la convicción de que debemos hacer a un lado nuestros problemas y, desde luego, de aquí al 1 de julio hacer a un lado nuestras confrontaciones. Es tiempo de cerrar filas, lo estamos haciendo a escala nacional y estamos trabajando para que suceda en el nivel local. (Con información de Rosalía Vergara, Ezequiel Flores e Isaín Mandujano.)