Un grupo de jubilados decide pasar la última etapa de su vida en Jaipur (norte de India) en un hotel que se anuncia económico, con todas las facilidades y, sobre todo, exótico; los viajeros no se conocen entre ellos y cada uno tiene su razón para escapar del frío y de la humedad de las islas británicas; además del choque cultural con el clima y el color, nadie contaba con la brecha entre la imagen idílica del folleto y la realidad, la ducha fría de un optimismo indio que afirma, contra toda apariencia de puertas y ventanas rotas, que tarde o temprano todo se arregla por sí mismo.
Basado en la novela de Deborah Moggach, John Madden (Shakespeare in Love) dirige esta especie de cuento de hadas para la tercera edad y para todo aquel que quiera pasar un buen rato disfrutando las actuaciones de este reparto con varios de los mejores actores británicos de las últimas décadas; El exótico Hotel Marigold (The Exotic Marigold Hotel; Reino Unido, 2011) resulta mucho más amena de lo que prometen el póster y los cortos. El entusiasmo de estos veteranos, entre los que se cuentan nombres como Maggie Smith, Tom Wilkinson, Billy Nighy, Judi Dench, se nota en la prodigalidad que imparten a sus personajes, todos recortados de una especie de álbum de estampas y clichés.
El guión de Ol Parker se basa en estereotipos, fórmula segura para que el espectador no confunda personajes y resalten mejor los contrastes culturales. No falta la viuda triste o el ama de llaves amargada, el juez retirado, la pareja empobrecida por especulaciones del mundo moderno que no entiende, o el viejo seductor; personajes vistos y revistos en la series y producciones de la BBC. Toda una saga que abarca el grupo, desde el descubrimiento de un mundo insospechado, una India de sonrisas, sabores y colores, sin miseria ni enfermedad, donde el caos ofrece la oportunidad de cambio y reconciliación con la vida, hasta el rencuentro con el pasado colonial y los prejuicios, como constata el juez retirado (Tom Wilkinson). Otra ventaja del hábil manejo de estereotipos, ideal para comedias de situaciones, es la posibilidad de incluir la mini saga de cada uno de ellos.
Se nota que este grupo de actores disfruta la oportunidad de combinar edad y experiencia con personajes diseñados especialmente para ellos; todos se conocen, han hecho cine y teatro juntos; las necedades y prejuicios que actúan adquieren cuerpo y realidad, no en balde estos teatreros han pasado por Shakespeare, Bernard Shaw, Chejov, de ida y vuelta; sólo a alguien como Maggie Smith se le perdonan comentarios racistas y sexistas porque sabe decirlos disculpándose. El juego de acentos es estupendo, Maggie (un placer verla fuera de su rol de bruja en Harry Potter), por ejemplo, juega con un sabroso acento de Cornualles (Cornwall) que pierde un tanto al final.
Cada uno tiene su momento estelar, algo así como los superhéroes de Los vengadores (The Avengers); pero en vez de efectos especiales, estruendo y cortes violentos, cada actor ofrece una lección de su arte, y ello sin tomarse en serio. Curiosamente, estos decanos de la escena supieron gravitar en torno a un centro representado por un idealista, el joven actor Dev Patel (aquí mejor que en De mendigo a millonario) que interpreta al propietario del hotel.








