Las campañas políticas de los cuatro candidatos presidenciales han tomado vuelo en el primer mes; ahora se le unen las de diputados, senadores y las locales. El número de candidatos es enorme, el tiempo gratuito en radio y televisión escaso, y además deben compartirlo con el IFE. Otros medios, estos sí pagados, se han unido a la difusión de los políticos: bardas, espectaculares, banderines, volantes, cartas a domicilio.
Todo lo anterior puede ser contado y medido. Sin embargo, como la compra de espacios a ras de tierra no la controla el instituto, es poco probable que se sepa el monto total de la inversión puesto que algunos empresarios pueden facturar menos y cobrar más; hacer rebajas por volumen o aumentar precios a quienes no tengan su simpatía.
En esta campaña se ha agregado el medio digital. Páginas interactivas, redes sociales, correos electrónicos, cadenas, fotos, chistes. La gama de posibilidades es inmensa y la reproducción instantánea. En principio este medio es el más barato, el que permite una comunicación de usuario a usuario sin pasar por los centros de poder de cada partido, el de la sociedad civil. Pero sólo en principio, pues a al fecha las redes sociales ya han sido intervenidas por los vendedores de mensajes. Y si bien no se han apropiado del todo del instrumento comunicativo, sí incluyen un sesgo que hará difícil saber dónde se originan los tuits, los face, los correos y las cadenas.
Esto debido a que por un lado está el equipo de los candidatos y por otro el de sus seguidores. En el primero los estrategas echan mano de los nuevos mercenarios de la comunicación: empresas que se ocupan tanto de diseñar mensajes como de lanzarlos al ciberespacio para multiplicar la presencia, los ataques, las noticias de los candidatos y sus partidos. Engrosan además el número de supuestos seguidores, así como el interés de los mismos al reenviar los tuits.
Las redes sociales también han servido para rebatir las supuestas encuestas que todos los días lanza Milenio en su canal televisivo y las que difunde Televisa, ambas levantadas por las agencias que poseen. Según los usuarios de las redes sociales, AMLO rebasa por varios puntos a su contrincante más cercano que es Peña Nieto. Este ha sido el único medio en difundir tales aseveraciones.
Con toda su capacidad de circulación y de reproducirse, las redes sociales están circunscritas a no más de 20 millones de usuarios virtuales, son los que tienen conexión a internet. Y el tuit y el face en dispositivos móviles, que es el más usado, baja aún más. Si bien las cuentas han crecido desde 2010 en que se reportaron un millón para el tuit y 4 para facebook, su tope sigue estando en el escaso acceso a esta tecnología. En el mejor de los casos es una comunicación circular, endógena.
De ahí que, sin descuidarla, los partidos estén apostando sus mayores cartas a la televisión, medio aún influyente y el de cobertura universal en México.








