Batallas en La Primavera

Alberto Osorio y Josefina Real

El incendio del bosque La Primavera, en el estado de Jalisco, no es un hecho nuevo ni fortuito. Recurrentemente esa zona sufre siniestros similares y también ha sido atacada de otras formas: con los cambios de uso de suelo para la edificación, por ejemplo, de la Villa Panamericana o el estadio Omnilife, además de numerosos fraccionamientos de lujo… Y ese parece ser el trasfondo: los intereses de quienes quieren fraccionar, al decir de numerosos ambientalistas que defienden el bosque y que han sido amenazados y atacados por ello. La Primavera es el escenario de muchas batallas económicas y políticas.

GUADALAJARA, JAL.- Un brigadista refleja en su cara el cansancio, la frustración… la derrota, al menos la de las primeras batallas de la más reciente guerra contra el fuego. El hombre está agotado y su uniforme amarillo, tiznado. Es uno de los 700 bomberos forestales y voluntarios que la semana pasada combatieron el incendio de ocho mil hectáreas –aproximadamente la cuarta parte– del bosque de La Primavera, considerado ya “uno de los siniestros más grandes de la historia de Jalisco”, según Greenpeace-México.

Los defensores del bosque además viven intimidados, en riesgo. El domingo 22 varios brigadistas que intentaban sofocar el incendio fueron amenazados por hombres armados que impidieron su labor.

Uno de ellos incluso disparó al aire y les gritó a los brigadistas: “¡Aquí es propiedad privada!”, confirmó el titular de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder), Álvaro García Chávez.

La semana pasada La Primavera fue convertida intencionalmente en un fogón y pasó de ser área de recreo a zona de guerra. Los brigadistas apagaban las llamas mientras manos criminales alentaban el fuego en otros puntos.

Entre la noche del domingo 22 y la mañana del lunes 23, cuando ya se presumía que el incendio estaba a punto de ser apagado, surgieron nuevos focos. El titular de la Seder reconoció ese lunes ante los reporteros que existía la intención de hacer arder el bosque y habló de siete nuevos frentes, cuando el día anterior eran sólo dos o tres.

García Chávez admitió que La Primavera es un área codiciada por los negociantes de inmuebles y por quienes buscan el cambio de uso de suelo para edificar fraccionamientos de gran plusvalía… aunque declinó hablar de las megaobras construidas a la sombra de los gobiernos panistas, como la Villa Panamericana, patrocinada por particulares, o el estadio Omnilife, del empresario Jorge Vergara, dueño del equipo de futbol Chivas de Guadalajara.

Álvaro García dijo que el domingo, sujetos armados amenazaron a varios brigadistas que combatían el fuego en las faldas del cerro del Colli y en las inmediaciones de Pinar de la Venta.

“En el primer reporte pudo tratarse de unos vándalos, pero hubo un lugar en donde se les impidió el acceso (a los brigadistas) y se les mostraron armas de fuego”.

Luego de esos hechos se pidió apoyo a la Secretaría de Seguridad Pública y a la Policía Federal, en tanto que efectivos del Ejército llegaron para ayudar a combatir el fuego y ofrecer seguridad a los bomberos.

García Chávez reconoció la existencia de fuertes intereses que operan en favor de la transformación del uso de suelo en La Primavera. “El bosque tiene muchos enemigos y muchos intereses por el valor de la tierra”. Aclaró que de las 440 mil hectáreas forestales de Jalisco, la zona más afectada por los incendios recurrentes es La Primavera.

Agregó que después de haber controlado varios frentes del incendio el domingo 22, en la mañana del lunes varios de ellos se reactivaron de manera no natural; entonces se solicitó la intervención de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente para investigar los hechos.

El alcalde de Zapopan, Héctor Vielma, presentó una queja ante la Procuraduría General de la República (PGR) y solicitó una investigación contra quien resulte responsable de los presuntos actos criminales. También la Comisión Estatal de Derechos Humanos abrió una investigación sobre las denuncias de los brigadistas.

El jueves 26 Felipe Calderón, recién llegado de una gira de trabajo por Texas, viajó a Jalisco para conocer personalmente el tamaño de la afectación. Luego de volar sobre la zona siniestrada dijo que se trata del segundo incendio forestal más grave en el país este año e informó que la PGR ya investiga los hechos.

 

Presión a los defensores

 

En julio de 2008 algunas personas lanzaron sendas bombas molotov a las casas de las defensoras del bosque Gladys Martínez y Rosario Bretón, en Zapopan, a un lado del bosque de La Primavera.

En agosto de ese año Proceso Jalisco informó: “La mañana del viernes 25 de julio dos bombas molotov estallaron, con diferencia de 10 minutos, en las casas de Gladys Martínez Fombona de Pérez y de Rosario Bretón Sánchez, en la colonia Ciudad Bugambilias. Ambas mujeres han venido denunciado en los últimos meses la destrucción del medio ambiente y en particular la deforestación de 150 hectáreas de bosque en zona considerada de recarga en La Primavera, próxima a este exclusivo fraccionamiento.

“Los artefactos (…) no causaron daños mayores, pero en abril pasado, en pleno día le quemaron una camioneta a Bretón Sánchez. El esposo de Gladys, Alberto Pérez Obeso, declaró (…) que los autores intelectuales del atentado” fueron entre otros el presidente “de la Asociación de Colonos de Bugambilias, Rafael Padilla Siurob; la constructora neoleonesa Dahsa; Martín González Márquez, hermano del gobernador (Emilio), responsable de seguridad del fraccionamiento; el alcalde de Zapopan Juan Sánchez; el secretario de Gobierno, Fernando Guzmán Pérez Peláez y Herbert Taylor, compadre de Emilio (…) Jaime Solórzano y Tito Lugo que, siendo vecinos de la colonia son cómplices y se hacen de la vista gorda ante lo ocurrido; y la misma Procuraduría de Justicia que no ha investigado”.

Previamente Gladys había sido amenazada por teléfono. Le exigieron que parara su activismo en pro del bosque y le dijeron que tuviera cuidado porque se estaba metiendo con intereses de “poderosos”. Al día siguiente atentaron contra su vida y la de su familia.

Ante esos hechos (en 2008), el alcalde panista de Zapopan, Juan Sánchez Aldana, solicitó a los vecinos agredidos “paciencia” y justificó la ausencia de los policías municipales con el argumento de que la colonia Bugambilias tenía vigilantes privados.

En marzo de ese año se destituyó a Rafael Padilla Siurob como presidente de la asamblea de colonos, de la que Gladys Martínez era parte. La salida de Padilla ocurrió después de comprobarse que permitió el cambio de uso de suelo en una superficie de ocho hectáreas de esa colonia.

Padilla Siurob actuó a favor de la empresa Dahsa, encargada de talar el bosque para dar paso a las nuevas edificaciones. Unas semanas antes del ataque con las bombas molotov, en otro atentado se intentó prender fuego a la camioneta de Rosario Bretón Sánchez, otra vecina que ha denunciado irregularidades.

Además de las actitudes voraces de los constructores en la zona de La Primavera, desde hace varios años el bosque es buscado por grupos ligados al crimen organizado para instalar ahí narcolaboratorios. El 5 de abril de 2011 el Ejercito aseguró una fábrica de drogas químicas que descubrieron tras un incendio en la zona, dentro del municipio de Zapopan.

El 29 de noviembre de 2009 los militares decomisaron uno de los más modernos narcolaboratorios descubiertos en Jalisco, en el municipio de Tala cerca del bosque de La Primavera; en esa acción sólo se logró detener a una persona y se confiscaron cerca de 200 kilos de la droga llamada cristal.

Durante varias décadas el bosque de La Primavera ha sido devastado para construir casas: colonias populares como Arenales Tapatíos o zonas residenciales de lujo como Bugambilias, El Palomar, Residencial Santanita, Rancho Contento o El Roble.

Más recientemente se levantaron dos obras faraónicas a pesar de la serie de denuncias y reclamos de organizaciones sociales, de académicos y de universidades públicas y privadas: la Villa Panamericana y el estadio Omnilife.

Esas edificaciones fueron cuestionadas, entre otros, por los colonos de Rancho Contento y el presidente de la Fundación Lerma-Chapala-Santiago, Manuel Villagómez, quien denunció ante la prensa las presiones contra el bosque:

“Los grandes intereses que representa la asociación civil que se autonombra Dueños del Bosque de La Primavera y los intereses bastardos de los Cornejo, los Vergara y de aquellos que están violando las leyes federales de protección al medio ambiente a nivel federal, estatal” y municipal… hoy “se sienten satisfechos porque están teniendo éxito en su acción criminal de acabar con el Bosque de La Primavera”, dijo y agregó que es necesario que las 30 mil hectáreas del bosque sean expropiadas por razones de interés público.

Otro ecologista que coincide con la opinión de Villagómez es el académico e investigador de la Universidad de Guadalajara Jaime Eloy Ruiz Barajas, quien aclara que en los últimos años se ejerce fuerte presión en la zona de recarga de los mantos freáticos en varios puntos de La Primavera. Habla particularmente de la zona de El Arenal de El Bajío.

El especialista asegura que en la actualidad La Primavera surte más de 30% del agua de la zona conurbada que incluye ocho municipios: Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco, El Salto, Juanacatlán y Tala.

 

Siete años después…

 

El lunes 23 las autoridades estatales improvisaron en la zona de picnic el centro de mando para el combate al incendio.

Ese día, mientras los representantes de diversas instituciones ofrecían una conferencia de prensa para hablar de los avances en el control del fuego, varios brigadistas se quejaron por la falta de herramientas para combatir las llamas y los efectos del humo y por el cansancio extremo luego de 72 horas de trabajo intenso.

El incendio comenzó el sábado 21 y en apenas cuatro días se convirtió en el peor siniestro en La Primavera desde hace siete años. Se inició cuando se prendió fuego a un tiradero clandestino de basura localizado en la colonia Arenales Tapatíos y las llamas se salieron de control.

El lunes 23 desde el espacio se percibía una columna de humo blanco que salía de una de las orillas de Guadalajara y se desplazaba cientos de kilómetros hacia las costas del Pacífico, como lo mostraron las fotografías distribuidas por la NASA en internet.

El mismo día, mientras los bomberos luchaban contra las lenguas de fuego, en Periférico y la avenida Mariano Otero de Guadalajara decenas de voluntarios llenaban camionetas con víveres, agua, bebidas energéticas, frutas y otros comestibles para enviárselos a los brigadistas.

Por su parte, una tropa de reporteros se dedicaba a sacar cuentas de las bajas en el frente: 31 brigadistas ligeramente heridos en las primeras 96 horas de lucha contra el fuego, dos camarógrafos perdidos por un breve lapso y dos incidentes por amenaza de armas de fuego por parte de sujetos que se oponían a que se apagara el incendio.

En las redes sociales 200 jóvenes se calificaron de “reserva de los combatientes” y exigieron que se les dejara entrar a la “zona de guerra” para tratar de apagar el incendio. El miércoles 25 alumnos de varias universidades protestaron en la Plaza de Armas por la lenta respuesta de las autoridades ante la conflagración en La Primavera.

El 85% de La Primavera es propiedad privada o ejidal. Según datos aportados por Ruiz Barajas “50% del bosque de La Primavera se encuentra en manos privadas, 35% pertenece a tierras ejidales o comunales y sólo 15% es propiedad del gobierno de Jalisco”.

Ruiz Barajas dice a Proceso que a pesar de eso, autoridades y propietarios tienen la obligación de trabajar en forma conjunta y buscar acuerdos para enfrentar las contingencias y permitir el trabajo de los bomberos y el uso de caminos y brechas en el combate al fuego, además de dar facilidades para la construcción de guardarrayas. Destaca que el gobierno estatal invierte más de 20 millones de pesos al año en la preservación de la zona boscosa.

Recordó que en abril de 2005 un siniestro de mayor magnitud acabó con 11 mil hectáreas. Entonces el fuego destruyó la tercera parte del bosque. Aquella vez Ruiz cuestionó la tardía respuesta de las autoridades para el combate al fuego y la negligencia con que se opera por parte de las autoridades estatales y municipales ante situaciones de emergencia; también habló de la carencia de un plan para el manejo de la zona, como publicó Proceso Jalisco el 8 de mayo de 2005 en su número 26.

Hace siete años autoridades estatales y federales reconocieron que aquel gran incendio fue una acción provocada por personas interesadas en desarrollar asentamientos en el bosque. No se sancionó a nadie.

 

Cinco días ardiendo

 

La PGR abrió la averiguación previa AP/PGR/JAL/ZAP/M-4/946/2012 para la investigación de presuntos delitos ambientales contra el bosque de La Primavera y agentes del Ministerio Publico Federal iniciaron las primeras indagatorias.

Por los efectos del fuego y el arrastre de contaminantes hacia la mancha urbana, la Secretaría de Educación de Jalisco decidió –el jueves 26, cinco días después de iniciado el incendio– retrasar el ingreso a las escuelas más de una hora en el horario matutino, luego de que decenas de planteles de Tala, Ahualulco de Mercado, Teuchitlán, Etzatlán, San Juanito Escobedo y Zapopan decidieran suspender clases.

Hasta el cierre de esta edición ninguna autoridad había confirmado si hay elementos para establecer si el siniestro –que consumió más de 8 mil 200 hectáreas– fue provocado o accidental.

Lo cierto es que el fuego no se declaró controlado sino hasta el quinto día de iniciado y en medio de una serie de declaraciones tronantes de funcionarios federales y estatales donde hablaban del “blindaje” al bosque por los próximos 20 años, una propuesta promovida entre autoridades estatales y la federación para evitar la entrega de permisos de construcción de más asentamientos.

El titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales federal, Juan Rafael Elvira Quesada, dijo que con esa iniciativa se evitará la liberación de nuevas licencias forestales y aclaró que se impedirá el otorgamiento de permisos para áreas habitacionales.

Por su parte Manuel Villagómez señaló a la de Emilio González Márquez como una administración “trágica” en materia de protección al ambiente y dijo que Jalisco es un estado reprobado internacionalmente en materia ecológica.

Sobre la construcción de la Villa Panamericana, levantada en el predio El Bajío –en la zona de amortiguamiento de La Primavera– para los Juegos Panamericanos de 2011, recordó que la exsecretaria de Medio Ambiente Martha Ruth del Toro fue usada por el gobernador para entregar los permisos y estudios de impacto ambiental:

“Primero le dijeron que la construcción de la villa era en predio de El Disparate, luego que no, que el proyecto iba a realizarse en El Bajío. Lo cierto es que la señora les dijo que sí a todo y cuando ya no la quisieron, la botaron de manera ingrata”.

Finalmente Villagómez se manifiesta en favor de la expropiación del bosque en tanto que Ruiz Barajas recalca que el periodo de recuperación de la zona afectada podría llevar de 20 a 25 años.