Se opone a la posible remoción de un funcionario

Señor director:

 

Le agradeceré publicar la siguiente carta en la sección Palabra de Lector.

La administración de la justicia laboral es, entre las funciones jurisdiccionales, la más difícil y trascendente. Proteger al más débil en la relación jurídica laboral, e inclusive en la relación con su representación sindical cuando ésta es  antidemocrática, requiere de conocimiento y vocación para lo justo y debido, en una sociedad que lo reclama estruendosamente:

Lauro Sol Orea, como presidente de la Junta Especial Número 15 del Distrito Federal, en su última posición de una larga carrera en la institución, tiene esas cualidades. La noticia de una posible remoción de su cargo, ordenada desde arriba, tiene el tufo de una represalia por no someterse a consignas de aplicación del derecho para favorecer conveniencias acordadas por compromisos políticos sectarios.

En el foro jurídico sabemos del afán calderonista por una reforma laboral que el Congreso no le ha aprobado. La imposición de dichos criterios en la práctica judicial es el camino escogido por los cómplices de esta estrategia.

México prosperó muchas décadas con la actual ley, y la obsesión de cambiarla, en vez de rectificar políticas económicas de fondo, así como de probidad y capacidad en el ejercicio del poder, no es sino una vieja táctica para mantener intocado el sistema de privilegios y acumulación de injusticias.

Lauro Sol Orea debe permanecer en el cargo.

 

Atentamente
Jesús González Schmal