Empieza el show PRI: candidaturas gemelas

Tres de los cuatro candidatos a gobernador y una actriz de telenovelas se desvelaron para iniciar sus campañas en los primeros minutos del 30 de marzo, como si los espacios públicos no estuvieran saturados ya de propaganda. Quizá por eso cometieron sus gustadas pifias, que amenizaron el soporífero discurso. De todas formas es necesario seguir el proceso electoral porque su combustible es el dinero público, y en el estado se anticipa una nueva correlación de fuerzas partidistas. Por lo pronto, así se presentaron Aristóteles Sandoval, Fernando Guzmán y Enrique Alfaro.

Arropado por el candidato presidencial de su partido, Enrique Peña Nieto, y vitoreado por cientos de militantes y acarreados de organizaciones sindicales, arrancó su campaña en la plaza de armas de Guadalajara el aspirante a la gubernatura por la coalición Compromiso por Jalisco (PRI y PVEM), Jorge Aristóteles Sandoval Díaz.
Alrededor del quiosco se agolparon hombres de camisa blanca y con banderas rojinegras de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), que eran mayoría. Otros portaban globos plateados con una letra, y juntos formaban el nombre de Aristóteles. A un costado de la Catedral Metropolitana un grupo más levantaba pendones blancos con los logotipos de la Federación de Trabajadores de Jalisco (FTJ) y de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). También los integrantes del comité municipal del PRI en Zapopan alzaban sus cartulinas para hacerse presentes.
Faltaban 20 minutos para la una de la madrugada del 30 de marzo. La plaza empezó a llenarse con el grueso de la multitud que minutos antes habían acudido al arranque de campaña de Peña Nieto en la Plaza de la Liberación en medio de un fuerte dispositivo de seguridad y de la total desorganización para atender a la prensa local.
Poco a poco, frente al quiosco y en dirección a la avenida Alcalde, se formó una valla humana en la que se reconocía a los priistas de siempre: Rafael González Pimienta, Enrique Dau Flores, Trinidad Padilla López, su primo Leobardo Alcalá Padilla, Mauricio Gudiño, Héctor Robles Peiro, Arturo Zamora Jiménez, Miguel Castro…
Una batucada se esforzaba por encender el ánimo general, pero no lo conseguía. Todos parecían desesperados, pedían que ya comenzara el mitin para más pronto irse a casa o a buscar unos tacos. Grupos enteros de plano pisaban la plaza y se iban, algunos llegaron nomás a la avenida 16 de Septiembre. Total, ya habían visto al “original”…
Ante el fracaso de la batucada en la delicada misión de levantar la moral, un grupo de jóvenes inició la porra: “Gobernador, gobernador, Aristóteles gobernador”. Hubo quien aplaudió.
Casi a la 1:00 recorrió la valla Lorena Arriaga, segunda esposa de Aristóteles Sandoval y quien se iba tomando fotos con quien se lo pedía. La siguieron en la singular pasarela su marido y el mismísimo Enrique Peña Nieto. Les costó trabajo llegar a las escaleras del quiosco porque mucha gente quería saludarlos, pero sus guardaespaldas les abrieron paso. Una escenificación lograda de la popularidad al estilo de una estrella de rock.
Una vez en el centro del quiosco –obsequiado por el dictador Porfirio Díaz a la ciudad en 1909 para festejar el centenario de la guerra de Independencia–, cómo no, comenzaron los discursos.
El primero que habló fue el alumno de la preparatoria 12 de la Universidad de Guadalajara, Cuauhtémoc Tonatiuh Vidrio, ganador del primer lugar en la competencia científica Intel Eco Ukraine 2012. Pidió más computadoras, deporte y educación para todos los jóvenes del estado y añadió que este sector social apoyaba a Aristóteles.
Siguió Blanca Ramírez, madre de tres hijos, quien expuso su preocupación por la violencia en las calles y el alto costo de la vida, por lo que solicitó más programas sociales, seguridad y empleo. Recitó incluso que Aristóteles Sandoval “sabe gobernar y cumplir a la gente”.
Después le tocó a Concepción Loera, mujer de la tercera edad radicada en la colonia Independencia, es decir, vecina de la familia de origen del candidato priista a la gubernatura. Ella dijo que se debe tomar más en cuenta a las mujeres y dar mayor atención a las familias.
Luego Jesús se quejó de los malos sueldos y Mari Robles, comerciante con 40 años en el ramo, propuso mayor promoción y apoyo para los productos jaliscienses.
Al terminar de leer su discurso que venía en una carpeta roja, cada orador fue ovacionado y le dio pie a Sandoval Díaz para responder a sus demandas, al menos ahí, de palabra.
Ya en su turno, Aristóteles expuso que implantará un programa de apoyo a las jefas de familia, que presentará una iniciativa para castigar con cadena perpetua a feminicidas, secuestradores y extorsionadores. También prometió –o como él dice, se comprometió– a que los niños tengan escuela de tiempo completo (lo que muchos asistentes desaprobaron con movimientos de cabeza), buena alimentación y computadoras.
A los jóvenes (o a los directivos de la UdeG) les prometió que se entregarían más recursos a la Universidad de Guadalajara para que abran más preparatorias, y que habría más carreras técnicas y unidades deportivas en zonas marginadas.
Ya entrado, ofreció abatir la pobreza y “defender salarios justos” para que la gente “lleve pan a su familia”, establecer “un nuevo modelo de desarrollo”, en un año llevar al estado al primer lugar en agroindustria y mayor tolerancia e inclusión social a los indígenas y a las personas con discapacidad.
Hijo del cuestionado magistrado Leonel Sandoval, Aristóteles prometió instaurar una nueva estrategia de seguridad con una procuraduría de justicia autónoma y una reforma judicial “para conocer cómo sentencian jueces y magistrados a los criminales”. Retomó la ya discutida propuesta de contar con un mando único policiaco y que todos los elementos sean sometidos a pruebas de confianza. Así, dijo, al elemento de seguridad pública que se ligue con la delincuencia se le aplicará “todo el peso de la ley”.
Hacia el final del discurso lanzó el reto: “Ha llegado la hora de retomar el rumbo de Jalisco, después de 18 años de poder, mejor dicho de no poder. Nosotros sí podemos atender a nuestra gente y servir en las mejores condiciones”.
La foto, la foto

Pese al torrente verbal de buenas intenciones, el momento estelar fue cuando se invitó a Enrique Peña Nieto, a su esposa Angélica Rivera y a Lorena Arriaga a oprimir sus botones para poner en marcha el reloj que marca la cuenta regresiva para el 1 de julio, fecha de la jornada electoral.
Un asistente aprovechó un breve silencio para gritar: “¡Te amo, Gaviota!”, en alusión al personaje que interpretó Angélica Rivera en la telenovela Destilando amor. Pero en compensación, una mujer le gritó a Peña Nieto: “¡Enrique, hazme un hijo!”.
Cuando al fin activaron los botones, salieron disparados cientos de brillantes papeles rojos. Al fin se prendieron los ánimos. Los candidatos y sus parejas alzaron los brazos y se tomaron de las manos. Se escuchó la canción oficial de la campaña, con su mensaje político: A-ris-tó-te les, cantado con una melodía suave.
Ya en marcha el reloj, Peña Nieto habló. Que la campaña de los priistas será “de compromiso”. “Que de manera seria y responsable le hablemos a los mexicanos y llevemos soluciones a las demandas más sentidas de la sociedad”. Que Sandoval Díaz, mira tú, coincide con sus cinco compromisos de campaña: seguridad, combate a la pobreza, calidad en la educación, crecimiento económico y recuperación del liderazgo de México.
Orgulloso, Peña Nieto aseguró que entre los presentes no había acarreados: “Nadie los trajo, llegaron solos, llegaron por la fe, el entusiasmo y la confianza que tienen en esta luz de esperanza que hace un momento encendimos”. Esa luz de esperanza llegaba unas cuadras más allá, hasta el parque Morelos, donde estaban estacionados los 30 camiones en que llegó parte de la confiada y entusiasta multitud.
Peña insistió: “Estoy seguro que Aristóteles ha iniciado su campaña marcando los grandes objetivos y hará grandes compromisos con todos los jaliscienses”.
Prosiguió: “De algo estamos ciertos: la palabra y la promesa de los políticos está devaluada y lo mejor que podemos hacer para revertir este descrédito que hay en la política, y en quien la representa, es dejar en claro cuál es el compromiso para que mañana, siendo gobierno, la sociedad evalúe, juzgue y determine dónde está el cumplimiento”.
Lejos de responder quién representaba tal compromiso, la gente estalló en gritos y porras. Las cámaras de los celulares se encendieron y la batucada le atizó a sus tambores con un jingle basado en la canción Es tiempo de cambiar, de Juanes, en el cual se invita a votar por Aristóteles “para poder así cambiar, porque todos unidos hacemos el cambio, la cosa es querer”. En forma similar se distorsionó Ai se Eu te pego, el éxito del brasileño Michel Teló.
Y para no variar: cuando la Gaviota le pidió a su marido que le tomara una foto con la cámara de una de sus admiradoras, el aspirante presidencial no supo cómo utilizar el aparato hasta que uno de sus guardaespaldas le explicó cuál botón debía oprimir. Pero la imagen no salió y la fan le gritó a la actriz que regresara para tomarla de nuevo. Horas después, en Tlaquepaque, Peña Nieto quiso tomarse una foto con unas admiradoras, pero le sucedió lo mismo.