PLAYA DEL CARMEN, QR.- La primera edición del Riviera Maya Film Festival (RMFF), efectuada del 20 al 25 de marzo pasado, costó aproximadamente 45 millones de pesos, según su titular Paula Chaurand.
Más que el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, cuya inversión es de 40 millones de pesos, y los 35 millones del Festival Internacional de Cine de Morelia.
Sin embargo, Chaurand no dispuso de todo el dinero cuando se desarrolló el periodo cinematográfico, y explica que “son procesos administrativos lógicos” pues “les pasa a todos los festivales, especialmente cuando estos encuentros vivimos del presupuesto federal. Por parte del gobierno del estado hemos recibido apoyo económico porque han creído en el proyecto”.
Contrastes críticos
Se le cuestiona por qué lleva el nombre en inglés si es la Riviera Maya, y responde que ya existía registrado el título en español debido a que hubo otros intentos parecidos en el pasado.
–¿No la han criticado por el nombre en inglés?
–Sí, hemos tenido críticas… Se deseaba encontrar unas siglas que fueran fáciles de recordar y en Quintana Roo existe un sinnúmero de gente que se relaciona con el idioma inglés, y no contábamos con otras opciones y se debía llamar como el destino: Riviera Maya. Nos costó mucho trabajo, entonces, por cuestiones de derechos no pudimos hacer nada más.
Ante la pregunta de que se trate de un festival oportunista por evocar la fecha maya 21 de diciembre de 2012 supuestamente apocalíptica, objeta:
“No, es un plan sexenal que propusimos un grupo de jóvenes. Los mayas vivos no creen en eso, aquí hablan maya y están muy integrados a la vida cotidiana. Si ya crearon este programa Mundo Maya, entonces hay que integrarse; pero queremos seguir para el 2013 y por más años, porque existe el maya vivo, el que tiene voz, una postura y mucho que decir.”
–Hubo 11 películas mexicanas en competencia, ¿por qué tanto afán en destacar lo “internacional” en el RMFF?
–Estamos atendiendo bien lo nacional, pero el Festival Internacional de Cine de Morelia hace eso de maravilla… En lo internacional es donde encontramos que había un nicho de oportunidad para promover todas las películas que ocurren alrededor del mundo y que no llegan a México pero ni de broma, que no alcanzan distribución comercial y es difícil que lleguen a los festivales del país.
“Y por el turismo internacional que recibe Quintana Roo”, justifica.
El precio de Susan Sarandon
El RMFF finalizó con un homenaje a la estaunidense Susan Sarandon, quien ha filmado 115 cintas. Resalta Paula Chaurand:
“Cada año el festival intentará invitar a una figura por un consenso general para ser reconocida. Sabíamos que era muy difícil aproximarse a ella, pero cuando escuchó la historia de una primera edición, organizada por jóvenes, no reparó en aceptar un reconocimiento. Fue madrina del festival.”
–¿Cobra Susan Sarandon muy caro?
–No, no… Fuera de lo que cobre, si es mucho o poco, no hay tanta relevancia en eso.
–Pero sabemos que se le pagó por venir aquí. ¿Cuánto cobró ella?
–Todos tienen un precio –elude Chaurand–, pero hay artistas que no quieren venir, que no tienen la disposición. Y lo que se agradece es la disposición.
El RMFF se propone impulsar a la industria y el mercado con RivieraLab/Foro de Coproducción, donde concursan proyectos de pre-producción de América, Europa y Asia y RivieraLab/Work in Progress, donde compiten cintas en postproducción de varias partes del mundo.
La productora Martha Orozco, quien ganó en Plataforma Mexicana con el documental Cuates de Australia, de Everardo González, critica precisamente a esta sección porque concurren filmes del género documental y de ficción juntos:
“Me parece bien que traten de poner al documental al nivel de la ficción; pero quizá el sistema debe ser otro, no mezclarlos, obviamente varios elementos son muy distintos. Deben ponerlos en distintas categorías.”
La película de ficción ganadora de Plataforma Mexicana fue Los últimos cristeros (Proceso, 1847), de Matías Meyer.








