¿Cuál debe ser el rol del arte en la universidad contemporánea y pública?
Responsable de generar conocimiento, impulsar la creatividad y promover el pensamiento crítico, la universidad contemporánea se enfrenta al reto de diseñar un concepto de difusión cultural que permita promover, desde su plataforma simbólica, identidades dignas y éticas que tengan la capacidad de confrontar y analizar los distintos valores culturales que se divulgan en el escenario global.
Nombrada el pasado 8 de marzo Coordinadora de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la doctora en historia del arte Teresa Uriarte comparte con los lectores de Proceso diversas ideas, expectativas y ambivalencias relacionadas con la difusión de las artes visuales en la UNAM.
Arte-UNAM
Esencial en su planteamiento es “el punto de vista académico” que sustenta el rol del arte en la UNAM, el cual consiste en la toma de decisiones a partir de cuerpos colegiados. La Coordinación que encabeza cuenta con un Consejo integrado, entre otros, por los directores de cada una de las dependencias adscritas a la Coordinación de Difusión Cultural.
“Sí, creo que eso es lo que es fundamental en la UNAM. Nosotros funcionamos con cuerpos colegiados. Sea desde la Junta de Gobierno pasando por los Consejos Internos en los institutos, el Consejo Técnico de Humanidades, el Consejo de la Investigación Científica, el Consejo de Difusión Cultural, los Consejos Académicos que tienen las distintas áreas. Yo diría que eso le da una certeza mayor a todas las dependencias.”
Pero este modelo delega las decisiones en los Consejos y diluye la responsabilidad de los directores de los museos. La pertinencia de alquilar exposiciones producidas por profesionales ajenos a la UNAM –como en el caso del escultor Ron Mueck en San Ildefonso– se justifica porque “son decididas por un Consejo”.
Sobre la presunta compra de obras de arte que ha realizado el Museo Arte Contemporáneo (MUAC), la doctora comenta que, aún cuando desconoce los criterios, al estar de por medio el Comité Académico del MUAC, “dudaría mucho de que hubiera un criterio mercantil exclusivamente en las adquisiciones”.
La ausencia de una relación estrecha entre la Escuela Nacional de Artes Plásticas y el MUAC se explica “porque al criterio del Comité Académico, a lo mejor, las ofertas que ha habido no reúnen las características necesarias para estar”.
La asignación directa para intervenir con una pieza de arte lumínico la Torre del Centro Cultural Tlatelolco “fue decidida por un Comité”.
–Entonces, doctora, ¿habría que revisar cómo funcionan los comités?
–Aquí entramos en un terreno que es realmente muy cuestionable. Yo no tengo ningún problema con las evaluaciones pero, yo no estaría dispuesta a someter a nuestros cuerpos colegiados a evaluaciones. Tienen una autoridad, cuestionarlos sería cuestionarnos nuestro ser mismo.
Al margen de los cuerpos colegiados, la nueva coordinadora defiende los beneficios de las evaluaciones.
“Yo no creo que nada funcione sin evaluación. Si los maestros no quieren ser evaluados, mala señal. Si nos ceñimos estrictamente a lo académico, decimos, a ver, qué ha pasado aquí, en qué está mal y en qué está bien.”
–¿Estaría de acuerdo en hacer una evaluación de desempeño a todos los museos de la Coordinación de Difusión Cultural?
–Creo que sí.
Y en relación al uso y difusión de la colección permanente del MUAC, responde:
“Creo que hay que revisar de fondo todo.”
Artes visuales y sociedad
Considerando que el gobierno federal promueve, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), un modelo de difusión de las artes visuales centrado en la reproducción de los valores artísticos del mainstream comercial, la UNAM adquiere un rol muy importante como alternativa para impulsar creaciones e interpretaciones sustentadas en el pensamiento crítico. Desde 2004 que la Coordinación estuvo a cargo de Gerardo Estrada –quien fuera durante ocho años director general del INBA–, cuatro de sus siete instancias museísticas están a cargo de exfuncionarias del mismo instituto: el Antiguo Colegio de San Ildefonso, coordinado por Paloma Porrás y la Dirección de Artes Visuales que, bajo Graciela de la Torre, se responsabiliza del MUAC, El Eco y el MUCA Roma.
Después de afirmar que el INBA y la UNAM tienen “ámbitos diferentes” y de asegurar que la segunda aporta a la sociedad “una enorme riqueza”, la doctora Uriarte centra la aportación universitaria en el número de visitantes que tienen algunos museos:
“Las exposiciones de San Ildefonso llegan a tener casi medio millón de visitantes.”
Con base en el boletín de prensa emitido por San Ildefonso el pasado 7 de febrero, las dos únicas muestras más visitadas en los 20 años del recinto han sido, en 1992, México, esplendores de 30 siglos, con 900 mil visitantes y, de septiembre de 2011 a febrero de 2012, la muestra de Ron Mueck producida por el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), con 416 mil 291 visitantes.
Sobre la aportación del MUAC considera, entusiasmada, “que es una oferta extraordinaria de arte contemporáneo que de otra manera la gente no tendría oportunidad de tener”:
“Que tiene horas vacío: seguramente. Que tiene salas vacías: seguramente. Todos los museos lo tienen.”
Con un costo de 40 pesos por persona y una tarifa reducida de 20 pesos para estudiantes, el MUAC no tiene un solo día de entrada gratuita y, hasta los domingos, los estudiantes tienen que pagar.
“Eso podría estar a revisión. Yo considero que 20 pesos no es caro, pero para un estudiante universitario puede ser oneroso. Los museos del mundo son infinitamente más caros que eso.”
–Pero hasta el MOMA de Nueva York ofrece por lo menos, una tarde, la entrada libre.
–Y podríamos pensar en eso, seguramente.
Confiada en que los museos de su Coordinación “no son una réplica del INBA”, Uriarte se muestra muy orgullosa de las actividades que realizan el Chopo y la Casa del Lago como dos dependencias que tienen “abiertas sus puertas a los artistas mexicanos, a la investigación, a las alternativas”.
Presupuesto, adquisiciones
Financiada por los ciudadanos a través del erario público y beneficiada con distintos mecenazgos, la UNAM tiene una enorme responsabilidad en el uso de sus recursos financieros. Comprometida con una demanda educativa que la rebasa y, como señala Uriarte, con el 51% de la investigación que se realiza en el país, ¿cómo debe utilizar sus presupuestos: para comprar obras de arte, para fomentar la creación o para atender la difusión del arte?
–Yo creo que debe buscar un equilibrio. No creo que la UNAM deba estar peleada con galeristas, ni creo que deba cerrar sus puertas a la posibilidad de tener adquisiciones de arte contemporáneo de cualquier parte del mundo si aportan un discurso museográfico. No estaría cerrada a eso. Estoy hablando absolutamente en un terreno hipotético.
–Y en relación al uso que hace el Instituto de Liderazgo de Museos de las instalaciones del MUAC, desde donde, en colaboración con el Paul Getty Leadership Institute y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), organiza un curso anual de dos semanas con un costo de 44 mil pesos que se imparte en las instalaciones del ITAM, ¿qué nos podría decir?
–Nada, déjeme averiguar, no he tenido tiempo de ver eso.
–¿Estaría usted de acuerdo?
–No. De una vez le digo que no.
El rol ideal del arte
Teresa Uriarte tiene una perspectiva de difusión cultural que no se limita al arte contemporáneo. Orgullosa de haber impulsado la creación del Museo de Tlatelolco de Arte Prehispánico, la coordinadora confiesa que su “ideal sería que la UNAM tuviera una oferta en museos que fuera desde lo prehispánico hasta lo más reciente”.
El deseo es muy interesante ya que, desde que Gerardo Estrada, como titular del INBA, se sustituyó la Pinacoteca Virreinal de San Diego por el Laboratorio Arte Alameda, disminuyendo la presencia del pasado colonial en la oferta cultural de la Ciudad de México. Al abordar la posibilidad de organizar exposiciones de arte virreinal desde su Coordinación, Uriarte considera que “sería muy peligroso” ya que las colecciones no tienen registro y se podrían legitimar piezas robadas.
“No es lo mismo pensar en colecciones registradas en una institución que las tiene porque hace excavación, que en el arte novohispano donde tenemos una colección que está custodiada por la Iglesia católica. No hay colecciones como para hacer exposiciones.”
–¿Y no podría ser un reto de la UNAM empezarse a introducir en la solución de estas problemáticas? Considerando que el MUAC no presenta su colección permanente y que está exhibiendo exposiciones que se producen en otros museos, ¿no sería pertinente utilizarlo para exhibir muestras de arte virreinal?
–Lo que vamos a hacer de arte colonial va a ser en Tlatelolco.
–¿Y por qué no en el MUAC?
–No, porque no. Es un museo de arte contemporáneo y así se va a quedar.
La comunidad
Aún cuando su proyecto de trabajo estará listo después de algunos meses, Teresa Uriarte informó sobre dos tipos de colaboraciones: la deseada con los científicos y la existente con la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP). Convencida de que los límites entre el arte y la ciencia “son absolutamente artificiales”, expresó su deseo no sólo de “hacer una labor más estrecha con el Consejo de Difusión de la Ciencia” sino, también, de invitar al doctor Francisco Bolívar, premio Príncipe de Asturias de Genómica, a formar parte del Consejo de la Coordinación.
Con la ENAP cree que la Coordinación a su cargo tiene “una excelente relación en cuanto a comunidad universitaria”, y los espacios de El Eco, El Chopo y la Casa del Lago están abiertos para la exposición de obra de sus estudiantes. Para los artistas no tan jóvenes, acepta que se tiene que revaluar su participación e, inclusive, “buscar tener mayor presencia de artistas mexicanos” en los espacios museográficos.
Sobre la relación con los historiadores del arte del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE), explica que sus libros no están en la librería del MUAC porque “en el instituto se trabaja muy poco arte contemporáneo”.
En lo que se refiere a la contratación de la Conservadora Jefe del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla-León en España, María Inés Rodríguez (Colombia, 1968), como Curadora en Jefe del MUAC, la doctora explica que “no tenemos muchos curadores en México y menos de arte contemporáneo”. Según la información que le otorgaron a Uriarte, la contratación de la también integrante del Comité de Adquisiciones del Museo Tamayo de la Ciudad de México desde 2010, fue resultado de un proceso de selección internacional. Pero la información publicada el 29 de agosto de 2011 en el diario digital de la UNAM www.cultura.unam.mx asienta que María Inés Rodríguez llegó al MUAC por una invitación que se concretó a raíz de su participación en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.








