Señor director:
Le pido publicar la siguiente carta, dirigida al ministro Genaro David Góngora Pimentel, quien al presentar el libro 180 decisiones relevantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación dijo que las leyes rigen para todos por igual.
Llevo dos años recluido, acusado de un delito que no cometí, pero el juez de primera instancia Horacio Armando Hernández Orozco y la magistrada Graciela Rocío Santés Magaña se han negado a ver o han soslayado las contradicciones y mentiras contenida en las declaraciones de policías judiciales federales, así como de un testigo falso que recibió aleccionamiento previo para fabricar el delito. No obstante que demostré lo anterior y acredité el motivo de las falsas imputaciones, fui sentenciado con ese testimonial.
Mi caso se encuentra en el Cuarto Tribunal Colegiado del XIX Circuito (juicio de amparo directo número 348/2001-4).
Advierto que sólo se requiere revisar tales declaraciones para concluir que, con ellas, no se puede integrar la prueba circunstancial ni acreditar el delito.
Sé muy bien que, sin dinero, difícilmente podrán verse todas las irregularidades cometidas, pero aún confío en que, en medio de la podredumbre que ahora al Poder Judicial Federal, todavía existen personas con integridad y rectitud. (Carta resumida.)
Atentamente
ÁLVARO PÉREZ RAMÍREZ
Módulo 2 del Cereso de Ciudad Victoria.








