Señor director:
Como asidua lectora de Proceso, leí con gran sorpresa el artículo sobre mi religión, la Iglesia de Scientology (Cienciología) y nuestra congregación, la Organización del Mar (La “religión” que aniquila, de Juan Pablo Proal, en Proceso 1846).
Dicho artículo sólo ha servido para desinformar a sus lectores, basándose en la manipulación informativa por parte de tres exmiembros, quienes fueron expulsados de nuestra congregación por actividades violatorias de nuestros códigos éticos y morales. El artículo ha fallado en mostrar el panorama completo de Scientology.
Los cienciólogos comparten las metas de la religión de Scientology: una civilización sin demencia, sin criminales y sin guerra, donde el capaz pueda prosperar y los seres honestos puedan tener derechos, y donde el hombre sea libre para elevarse a mayores alturas.
En la actualidad, la Scientology se extiende por todo el mundo con más de 10 mil iglesias, misiones y grupos afiliados en 167 países. Los scientologists practican libremente su religión, y ésta ha recibido cientos de reconocimientos por parte de tribunales, instituciones gubernamentales y cuerpos administrativos en naciones como Brasil, Costa Rica, Ecuador, Argentina, Nicaragua, Venezuela, Albania, Australia, Croacia, República Dominicana, Hungría, India, Kazakstán, Eslovenia, Escocia, Sudáfrica, Sri Lanka, Suecia, Taiwán, Estados Unidos, Zimbabwe, Italia, España, etcétera.
Un total de 29 nuevas Iglesias Centrales de Scientology fueron inauguradas en los epicentros culturales del mundo hasta 2005. Este número se ha duplicado desde comienzos del 2009, con nuevas Iglesias en Malmo, Suecia, Dallas, Nashville, Roma, Washington D.C., Bruselas, Los Ángeles, Las Vegas, Pasadena, Seattle, Melbourne, Moscú, Tampa, Twin Cities, Nueva York, Sacramento, Inglewood, Cincinnati y, por supuesto, la Ciudad de México.
La Iglesia y sus feligreses patrocinan iniciativas humanitarias y programas de mejoramiento social que, relacionados con las drogas (en los campos de prevención y rehabilitación), los derechos humanos, la alfabetización, los valores morales y los desastres (formas de respuesta), se han convertido en referentes internacionales en sus respectivos ámbitos y han ayudado a miles de millones de personas.
Para los miles de mexicanas y mexicanos que consideramos a Scientology nuestra religión, es una parte central de nuestras creencias hacer algo respecto a la situación social en nuestro país, la prevención efectiva de la drogadicción, la erradicación de la violencia, el reconocimiento y la protección de los derechos humanos, la abolición de la esclavitud moderna que es el tráfico de personas, la prevención de los abusos contra menores en las escuelas, la rehabilitación de presidiarios y la educación en valores morales, entre otros aspectos.
El artículo menciona largas horas de trabajo de nuestro staff y de los feligreses. De hecho, estamos totalmente dedicados a ayudar a aquellos que se hallan en necesidad. Hacemos un trabajo voluntario de 27.7 millones de horas en pro de nuestras comunidades internacionalmente, lo que nos ha merecido el reconocimiento como el grupo de mejora social no gubernamental más grande del mundo.
En contraste con estos logros, están las acusaciones falsas y maliciosas que fueron expresadas por sus fuentes; sacadas de postings en internet por individuos que, bajo nombres falsos o ¿pseudónimos?, intentan generar odio y violencia. Dichas alegaciones están llenas de mentiras.
Por ejemplo, contra dichas alegaciones, lo cierto es que los derechos de los scientologists europeos a practicar su religión están completamente salvaguardados y establecidos, no sólo por acuerdos y tratados internacionales que aseguran tales derechos, sino por varias determinaciones unánimes del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (ver Iglesia de Scientology de Moscow vs. Russia número 18147/02, § 97, 5 de abril de 2007, y Caso de Kimlya y Others vs. Russia, números 76836/01 y 32782/03, 1 de octubre de 2009). Dichas determinaciones preservan los derechos de los scientologists a la libre práctica de su religión en Rusia y en toda Europa; y son, conforme a la jurisprudencia de la Suprema Corte, en el caso Radilla vs. México, criterio orientador para las autoridades y los tribunales de justicia.
En cuanto a la referencia hecha en el caso de Alex Spatz, esta es de nuevo una falsedad que omite el hecho de que el Tribunal Unitario de Circuito tomó una determinación a su favor, exponiendo las serias violaciones a los derechos humanos fundamentales en el proceso, cancelando todas las acciones judiciales previas y ordenando un nuevo juicio.
Una de las fuentes de estas alegaciones es un miembro de Anonymous, quien opera bajo diferentes seudónimos en las redes sociales y fue oficialmente expulsado de la Iglesia en 2007 debido a sus actividades deshonestas y bajo nivel de ética. Después de su expulsión se unió, junto con otros dos exmiembros, al grupo de odio Anonymous, cuyo lema es: ¿Arruinamos la vida de otros simplemente porque podemos? (YouTube video: 333.751508678238kb/s). Estos individuos han estado involucrados en generar odio y fobia religiosa a través de medios electrónicos en comunicaciones maliciosas en contra de feligreses, ministros e iglesias de Scientology. Esas comunicaciones contienen acusaciones falsas, acoso y amenazas; 110 miembros de Anonymous han sido sentenciados por crímenes cibernéticos en Estados Unidos, Europa, Colombia, Argentina, España, Turquía y el Reino Unido, lo que ha generado noticias internacionales con historias de arrestos en tales países.
De hecho, fueron esos mismos individuos los que se aproximaron el pasado noviembre a ejecutivos de la Iglesia para amenazarlos con que si no les pagaban una fuerte suma de dinero (casi 3 millones de pesos), los ataques en internet en contra de nuestra religión escalarían y que un artículo sería publicado en la revista Proceso denigrando a nuestra Iglesia. Las autoridades fueron informadas de este intento de extorsión el pasado diciembre.
La Iglesia de Scientology tiene transparencia para todo periodista que sin ánimo prejuiciado se aproxime a ella para conocer sus actividades, y si usted o alguno de sus colaboradores desea conocer sin prejuicios nuestras actividades, son bienvenidos. Por otra parte, se enorgullece de ayudar a este país, y continuaremos haciéndolo. Cualquier interés en la Iglesia de Scientology o en nuestros programas puede entrar a: www.scientology.org.mx.
Atentamente
Alma Rosa Lugo
almalugo@iglesiadescientology.mx
Respuesta del reportero
Señor director:
Permítame aclarar a nuestros lectores que busqué a la Iglesia de la Cienciología para obtener su postura respecto a las acusaciones que hacen los exmiembros entrevistados de la misma. Por motivos de agenda entre Jonathan Rico, portavoz de la organización, y este reportero, la primera entrevista fue pospuesta. Rico quedó en comunicarse con Proceso y no lo hizo.
Los testimonios publicados no fueron bajados de internet, como sugiere la organización; las entrevistas fueron en persona y están grabadas. Todos los testimonios que se publicaron fueron con el nombre y la autorización de los exmiembros. Proceso no sólo entrevistó a tres exmiembros, sino a ocho, algunos por correo electrónico o teléfono porque viven fuera del país. Por razones de espacio, se privilegiaron los testimonios de los exmiembros más agraviados.
Atentamente
Juan Pablo Proal








