En el Distrito Federal, hasta hoy el principal bastión y depósito de votos para el PRD, puede gestarse también el mayor obstáculo para la campaña de Andrés Manuel López Obrador. Las corrientes internas de ese partido, que solían justificarse como garantes de la “diversidad de pensamiento”, en realidad tienen prácticas mafiosas: se reparten posiciones y territorios, negocian postulaciones, bloquean a los nuevos “aliados”, incumplen acuerdos que acaban de firmar… Así entrampada, la dirigencia del PRD deja para lo último la definición de los candidatos a los congresos estatales.
La selección de aspirantes a cargos de elección popular en el Distrito Federal es el talón de Aquiles del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que ha impedido concretar el convenio de coalición con el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano que apalabraron desde hace más de 10 días con el fin de impulsar candidaturas comunes y evitar que la división partidista afecte la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador.
En el convenio del 18 de noviembre pasado mediante el cual la coalición Movimiento Progresista acordó seleccionar a sus aspirantes a diputados federales y senadores, el PRD se reservó 15% de los distritos en nueve estados de la República, dos distritos de la capital del país, Chiapas, Guerrero, Estado de México, Michoacán, Oaxaca, Zacatecas y Morelos.
Y lo hizo con una consigna: impedir que algún miembro, adherente o simpatizante de la Asociación Civil Movimiento Regeneración Nacional (Morena) fuera postulado en alguno de los 45 distritos que se reservó, o en las jefaturas delegacionales del Distrito Federal.
Este domingo 11 el Consejo Estatal del PRD capitalino cumple un mes de receso y el plazo para entregar el listado de aspirantes al IFE se vence el domingo 18. Por eso, el Consejo Nacional Electivo (CNE) del 4 de marzo facultó al Consejo Político Nacional para negociar con las corrientes internas la designación de los candidatos en los distritos no reservados en las nueve entidades mencionadas, para después discutirlas con las otras fuerzas de la coalición y finalmente devolverlas al CNE para su aprobación.
En ese entramado, militantes perredistas mencionan que Manuel Camacho Solís, Los Chuchos (NI) y sus aliados de Alianza Democrática Nacional (ADN) y Foro Nuevo Sol (FNS) niegan el apoyo a los miembros de Morena avalados por Izquierda Democrática Nacional (IDN), la corriente de Dolores Padierna y su esposo, René Bejarano.
Esas corrientes mayoritarias frenan también a los aspirantes de minorías como el Frente Nacional Patria Para Todos (FNPPT), liderado por el senador Carlos Sotelo; Izquierda Social, de Martí Batres, y el Frente Democrático (FD), al que pertenecen el aspirante a senador y todavía delegado en Gustavo A. Madero, Víctor Hugo Lobo, y el diputado Mauricio Toledo, aspirante a delegado en Coyoacán.
En el PRD se reparten los espacios según el número de miembros que cada corriente tiene en el CNE. NI tiene 25, ADN 14, IDN 10, FNS siete, FNPPT cinco y MEC (siglas del jefe de gobierno Marcelo Ebrard Casaubon) sólo tiene tres.
Así, en el Distrito Federal NI, ADN y FNS se quedaron con 5% y el resto fue para IDN, FD y FNPPT. Pero aun así no hubo acuerdos y el CNE determinó dejar en manos de la Comisión Política Nacional el palomeo de los aspirantes, previo cabildeo con el PT y Movimiento Ciudadano, para después votarlos en el pleno. De todas formas, según el calendario del IFE, la coalición tiene de plazo hasta el domingo 18 para inscribir sus listados y hasta el viernes 30 para modificarlos.
En la capital del país este procedimiento se atoró tras la designación de López Obrador como precandidato presidencial, pues los perredistas capitalinos interpretaron que el tabasqueño llevaría la batuta en la selección de aspirantes, como en 2006. Pero esta vez Ebrard deberá darles el visto bueno.
Durante los años recientes López Obrador y Los Chuchos se distanciaron. La gente de NI no participó en los mítines del exjefe de Gobierno desde que se autoproclamó presidente legítimo y formó la Convención Nacional Democrática, que tras cinco años se transformó en Morena, A. C.
Ocho días antes de que López Obrador fuera reconocido el 15 de noviembre pasado como triunfador en la encuesta para definir al candidato presidencial, el PRD capitalino había decidido elegir a sus candidatos por encuesta o por votación en la asamblea. Lanzó una convocatoria para repartirse las postulaciones entre las corrientes, sin tomar en cuenta a ciudadanos apartidistas, muchos de ellos simpatizantes de Morena que querían participar como candidatos externos.
Algunos bromeaban con el apotegma de Benito Juárez: “El respeto al territorio ajeno es la paz”, decían.
Las negociaciones se realizaron con el coordinador de la mesa estatal; Héctor Serrano, director de Programas Delegacionales del gobierno capitalino, y los 14 miembros de la Comisión Política Nacional. Tras aprobar el mapa estatal, las corrientes exigieron 50% de los espacios porque ese es el porcentaje de consejeros capitalinos conseguidos en la elección; la comisión les ofreció 20% y lo rechazaron.
Con tal de avanzar, se acordó sacar adelante primero la selección del candidato a jefe de Gobierno, que resultó ser el exprocurador Miguel Ángel Mancera. Pero después los negociadores volvieron a entramparse y hasta el cierre de esta edición seguían debatiendo con los representantes de los estados pendientes qué se resolvería primero, si lo federal, lo estatal o lo capitalino.
Una vez más no hay acuerdo porque no se respeta el reglamento interno, acusan militantes perredistas que se niegan a publicar su nombre. Pero añaden que, a diferencia de las legislaturas estatales, en la capital del país sí se pueden coaligar los tres partidos en torno de un candidato. Éste podría ser el acuerdo para el Distrito Federal, según se estableció el miércoles 7. Las jefaturas delegacionales se definirán dependiendo de la fuerza de las corrientes en el consejo.
Una fuente comenta que, “para no afectar la candidatura presidencial por la división con los partidos aliados”, las corrientes del PRD le cedieron al PT 5% de sus candidaturas reservadas (que constituyen 15%, es decir, que por cada cuatro espacios para los perredistas, el PT obtendría dos). Ante la jugada, Movimiento Ciudadano movió sus piezas para pedir que en lugar de que el trato sea entre el PT y el PRD, se asignen dos espacios para cada una de las tres fuerzas de la coalición.
El argumento de los perredistas para imponer a sus candidatos es que Morena no ha realizado trabajo partidista. Sin embargo, la gente de la asociación lopezobradorista les reprocha que ellos se limiten a su labor de partido y no trabajen con la base de electores.
Precisamente para tratar de destrabar ese conflicto, el PRD signó el miércoles un acuerdo de coalición con el PT y el Movimiento Ciudadano. Se planea que esté concluido entre el viernes 9 y el lunes 12. Así, el jueves 15 se llevarán a cabo al mismo tiempo los consejos electivos nacional y capitalino, para que el domingo 18 se entregue al IFE el listado de candidatos por el Movimiento Progresista.
Camacho regresa al 94
En 1994 Manuel Camacho Solís era un connotado priista y amigo del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari. Intentó ser candidato presidencial y fracasó. En 1995 renunció al PRI y se alejó de la política hasta 1999, cuando retornó con el Partido Centro Democrático, que en 2000 lo postuló a la Presidencia, pero ante la baja votación, perdió el registro. En 2003 se convirtió en diputado federal del PRD, aunque no milita en ese partido.
El próximo jueves 22 dejará de coordinar formalmente al ente de izquierda Dia, pese a que el pasado 23 de noviembre él mismo propuso transformarlo en la Comisión Coordinadora Nacional del Movimiento Progresista, que la presidiera el coordinador de la campaña presidencial, Ricardo Monreal, y la integraran el presidente del PRD, Jesús Zambrano; la secretaria general Dolores Padierna; el coordinador de la Comisión Operativa Nacional de Movimiento, Luis Walton, y el integrante de la Comisión Coordinadora Nacional del PT, Alberto Anaya.
Para algunos consejeros perredistas, la disputa por un lugar en el listado de candidaturas es una pérdida de tiempo, ya que entre otros acuerdos de López Obrador con Ebrard está el de preparar la unión de Morena con el PT, el Movimiento Ciudadano y el PRD en un Frente Amplio Progresista (FAP) a fin de apoyar a los candidatos de izquierda, principalmente a López Obrador. Esperan convertirlo en partido político en 2013.
De acuerdo con una minuta obtenida por Proceso, Camacho Solís, quien operó de manera fallida para que Ebrard fuera el aspirante presidencial, advirtió que no participaría en la precampaña de López Obrador.
Con su asistente Luis Humberto Fernández, Camacho pretendía elaborar un proyecto para formar el nuevo partido y, dependiendo de los resultados de la elección presidencial de este año, se analizaría si continuaba su creación. Esta postura fue apoyada por Zambrano, quien pese a respetar las encuestas y a los acuerdos en la Comisión Política Nacional, cede a las presiones de Los Chuchos encabezados por Enrique Bautista y Jesús Ortega, a quien se le impidió ser parte de los miembros del Comité Nacional de Coalición del Movimiento Progresista.
Por el contrario, se opusieron a esta idea la secretaria general del PRD, Dolores Padierna, y Armando Contreras; lo mismo que los petistas Ricardo Cantú y Ricardo Monreal, y los miembros de Movimiento Ciudadano, Luis Walton, Ricardo Mejía y Manuel Brito.
Cantú le recordó a Camacho que el Dia se finiquitó al firmarse la actual coalición y que el FAP se propuso a partir de la selección del aspirante presidencial con el fin de trabajar en el acercamiento a electores que no simpatizan con los partidos o están indecisos. De todas formas, de acuerdo con la minuta, Camacho replicó: “¿Qué voy a hacer yo? Ya eso lo veré con Marcelo”.
Según fuentes de la Comisión Coordinadora Nacional del PT, el exregente Camacho Solís ya tiene amarrado un escaño en el Senado, en la posición número cuatro de la quinta circunscripción, la cual le cederá Padierna a cambio de apoyar a sus candidatos, entre ellos gente de Morena.
En la minuta se lee que “Camacho volvió a tomar la palabra para aclarar qué era exactamente lo que se estaba hablando. Por un lado, la sustitución de la coordinación de Dia con el objetivo de trabajar en la campaña presidencial y, por el otro, el consejo consultivo integrado con expertos, intelectuales y figuras públicas; y finalmente la formación del FAP, que no es para apoyar la campaña sino para preparar lo que va a venir a partir del 2 de julio”.
El peligro rojo
Un temor de consejeros nacionales que no son tomados en cuenta para las candidaturas al Congreso de la Unión, delegaciones, los congresos estatales o el Senado, es que un eventual rompimiento del convenio de coalición orille a Morena y a sus simpatizantes a votar por el PT, que desde hace cinco años apoya incondicionalmente a López Obrador.
No sería el caso de la Jefatura de Gobierno, ya que la postulación de Miguel Ángel Mancera fue respaldada por Ebrard y López Obrador. Los consejeros consultados señalan la posibilidad de que en algunas delegaciones y distritos ocurra “el efecto Iztapalapa”, como en 2009, cuando el PRD comandado por Los Chuchos se aferró a ir solo en la elección intermedia y se negó a apoyar a Clara Brugada, quien apoyada por las huestes lopezobradoristas logró que la gente votara por Juanito, quien después de oponer alguna resistencia le dejó a Brugada la oficina delegacional.
Señalan que esto puede repetirse en la elección de diputados para la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, donde el PRD tiene la mayoría. El dato relevante en las presentes negociaciones es que entre los 14 miembros de la Comisión Política Nacional está René Bejarano, pero al integrarse el consejo estatal se reveló que su fuerza cayó 50%.
Consultados por Proceso, el precandidato por el distrito 9 Alfonso Ramírez Cuéllar, el precandidato a diputado por el Distrito 22 Alejandro Encinas Nájera, hijo del candidato a senador Alejandro Encinas Ramírez, así como los ciudadanos René González y Fernando Corzo, del Frente de Apoyo Crítico a Andrés Manuel López Obrador, que no fueron tomados en cuenta como aspirantes a diputados por el Distrito 12 de Venustiano Carranza, y el candidato a senador y actual delegado en Gustavo A. Madero, Víctor Hugo Lobo, criticaron la ausencia de reglas claras dentro del PRD capitalino y el afán de las corrientes por imponer a sus aspirantes a toda costa.
En general, los militantes se dicen convencidos de que el PRD no conseguirá la Presidencia, la Jefatura de Gobierno capitalino ni la mayoría en el Congreso si no va en coalición con el PT, Movimiento Ciudadano y Morena, pero confían que al final, como siempre, lograrán acuerdos de última hora. Particularmente Ramírez Cuéllar y Encinas Nájera coinciden en que en su partido hay “un atrincheramiento de grupos muy reducidos; no se está tomando en serio este proceso”, como dice el primero.
También destaca que las corrientes del PRD en el Distrito Federal actúan como “pandillas” sin pensar en el bienestar de la ciudad.
Otros militantes, adscritos a las corrientes, se confiesan resentidos porque López Obrador les dio la bienvenida al trabajo conjunto hasta después de su designación como precandidato presidencial y porque no ha incluido a nadie del partido en el gabinete que está proponiendo en caso de que gane la Presidencia el próximo 1 de julio.








