De Enrique Escobar Cedillo

Señor director:

En relación con el reportaje OCESA, “dueña” de la Magdalena Mixhuca (Proceso 1839), me permito señalar a usted que los denunciantes, ahora delincuentes por obra y gracia de la empresa, se quedaron cortos, ya que la Operadora de Centros de Espectáculos, S.A. de C.V. también lastima con sus espectáculos el entorno.

Aunque la Ciudad Deportiva se construyó a instancias de Jesús Martínez  Palillo como un espacio para que las clases populares pudieran practicar su deporte favorito, cada vez que se le ocurre a la empresa realizar algún evento cierra las áreas que se le antojan con vallas metálicas, impidiendo el ingreso de quienes diariamente acuden a practicar su deporte.

El autódromo, el cual es subutilizado y al que hace años le fue retirado el Gran Premio porque para la Federación Internacional de Automovilismo era más redituable realizar el evento en algún otro país, se dedica entre semana a que realicen pruebas unos cuantos autos Porche, BMW o Mercedes Benz. Cuando esto sucede, todos aquellos deportistas que están realizando prácticas reciben por megáfono la orden de abandonar el circuito.

En la zona que circunda al autódromo la yerba está crecida y descuidada; algunos de los espectáculos que se organizan duran hasta tres días, patrocinados por firmas cerveceras que convierten a la instalación y a las colonias adyacentes en una megacervecería. Por cierto que los numerosos árboles talados en este importante pulmón de la ciudad no han sido sustituidos.

Asimismo, puesto que no hay una logística adecuada, los asistentes a los espectáculos prefieren estacionarse en las colonias adyacentes congestionando las calles y provocando serias molestias en la madrugada.

Por si fuera poco, a las tradicionales mafias de “organizadores” del deporte ahora se agregan los equipos “filiales” de futbol y escuelas de  América, Cruz Azul, Pachuca, Atlas, etcétera, que, desde luego, cobran inscripciones, mensualidades y se están repartiendo los campos, los cercan, empastan y mantienen, en tanto que los deportistas sin recursos tienen que utilizar  canchas de terracería donde dejan la piel en cada jugada.

El hecho es que la instalación que logró Palillo para la práctica del deporte popular ha sido convertida por los gobiernos de izquierda en un gran negocio para unos cuantos. (Carta resumida.)

 

Atentamente

Enrique Escobar Cedillo