La comunidad cinematográfica se siente marginada del proyecto La Ciudad del Cine al no haber recibido invitación para señalar las necesidades que cree conocer mejor que nadie. Y aunque en principio acepta la remodelación, considera que muchos de los cambios no parecen prioritarios, sin contar con que la obra dejará muchos pendientes y sin descartar la posibilidad de una privatización.
Con la demolición de los edificios Luis Buñuel y Tin Tan, construidos en 1940, se acaba toda una época de los Estudios Churubusco (inaugurados en su totalidad un lustro después) y se pierde la propuesta de Mario Aguiñaga, quien dirigió este espacio durante el gobierno de Vicente Fox, de buscar su declaratoria como Patrimonio Histórico de la Nación “para protegerlo ante cualquier intento de desaparecerlo”.
La destrucción de ambos inmuebles leyenda deja una profunda nostalgia en la comunidad cinematográfica, pero no sólo eso. Toda la remodelación de los Estudios Churubusco, anunciada a la prensa por Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, en septiembre pasado, ha sembrado desconfianza en el gremio: teme que por la premura (se fijaron 10 meses de trabajo) se haga mal o no se termine y al próximo gobierno federal no le interese acabarla. Además, conjetura que pueda ser sólo una obra más por el afamado Año de Hidalgo.
El escepticismo de los realizadores cinematográficos sobre la obra no les impide reconocer su necesidad, pero se quejan porque no fueron consultados (en detrimento de la cinematografía nacional) y aportar ideas al proyecto La Ciudad del Cine, diseñado por José Castillo Olea y Saidee Springall, del despacho de Arquitectura 911sc, y al cual le observan “detalles no muy claros”.
Carlos Carrera, presidente de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, A.C. (AMACC), comenta a Proceso que se quedan pendientes los nueve foros de los Estudios, “los cuales necesitan una modernización”.
Donde yacían los edificios Luis Buñuel y Tin Tan, que funcionaron en los últimos años como oficinas de los productores mexicanos, se levantará (informó a los medios Sáizar, junto con Manuel Gameros, titular de los Estudios) un edificio de cuatro pisos de 4 mil metros cuadrados. Allí habrá dos laboratorios, uno digital y otro de revelado fotoquímico tradicional, con una superficie de 2 mil 800 metros cuadrados, bodegas de servicio de 380 metros cuadrados, oficinas para la producción y despachos donde podría ser instalado el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine). En la azotea del edificio se creará un área verde.
Se instaurarán 216 lugares de estacionamiento que, con los 210 existentes, sumaran 426. Se plantarán 50 árboles. Además se creará un espacio público que incluye una sala de cine mexicano, donde se plasmarán los nombres de los personajes más importantes de la cinematografía nacional.
Y se abrirá un acceso a los estudios por Calzada de Tlalpan.
Al parecer quedará las salas THX, la A, B y C y las tres suites de edición. No se ha explicado cómo quedará la Sala de Doblaje que se remodeló para conmemorar el Centenario de la Revolución.
En la página de internet de los Estudios está el micrositio titulado Remodelación Estudios Churubusco, donde se lee que el costo total de la rehechura será de 240 millones de pesos. Sin embargo, el proyecto ejecutivo no se explica con detalle, sólo hay gráficas del modelo de las columnas del edificio que únicamente entiende un arquitecto y se muestran en PDF los permisos de demolición, licencia de construcción y certificaciones de uso del suelo. Pero no se puede tener acceso a más puntos.
De los 240 millones de pesos, 150 son para los laboratorios y oficinas de producción, 60 para estacionamiento, y en el equipamiento tecnológico se gastarán 30.
A decir de la arquitecta Spingall, esta remodelación le dará 20 o 30 años de vida más a los Estudios. En tanto, Gameros declaró en esa reunión con los periodistas que cuando esté listo todo, el monto por alquiler de oficinas será de unos 25 millones de pesos anuales, sin considerar servicios de producción, foros ni laboratorios.
Castillo y Springall, egresados de la Universidad Iberoamericana, han realizado proyectos comerciales, de interiores, de vivienda y diseño urbano. Entre ellos se especifica que trabajaron en la Estela de Luz y el Archivo General de la Nación, pero no se explica de qué manera. Además, cuentan con la construcción del Centro Cultural Elena Garro en Coyoacán. Cabe destacar que Sáizar, para los proyectos de remodelación y construcción del Consejo (donde también están la Biblioteca José Vascocelos y la Cineteca Nacional), ha hecho invitación directa a arquitectos, es decir, sin pasar por concursos públicos.
Se solicitó una entrevista en persona con Gameros, quien fue director general de TV Azteca, también de comunicación intercultural de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, pero envió a esta reportera con Edson Alamilla Santos, al frente de Comunicación Social de Conaculta, quien a su vez solicitó un cuestionario por e-mail, y varios días después se enviaron las respuestas de Gameros. También se requirió una charla con Sáizar y hasta el cierre de esta edición no hubo comentario al respecto.
Desaparición necesaria
Se le pregunta a Gameros si era necesaria la demolición de los históricos edificios Luis Buñuel y Tin Tan, y tajante dice que sí:
“Su vida útil estaba agotada. Se cuenta con un dictamen estructural firmado por un director responsable de obra y un corresponsal en estructura al respecto (no incluye los nombres) de que estos inmuebles tenían severos daños en su estructura y un grave hundimiento en la parte central. La decisión de edificar una nueva estructura nace debido a las constantes quejas por parte de los miembros de la propia comunidad cinematográfica del estado de los baños, pasillos e instalaciones eléctricas.”
–¿Cómo y por qué surge la remodelación de los Estudios?
–Surge como una necesidad de modernización en materia de infraestructura y actualización tecnológica para lograr posicionar nuevamente a los Estudios en el sector cinematográfico nacional como una empresa competitiva ante los laboratorios del sector privado tanto en México como en el extranjero. La entidad había estado operando con resultados negativos durante los últimos 10 años y esto ponía en riesgo su viabilidad financiera y social, es por ello que se decidió emprender este proyecto.
En la conferencia donde se anunció la remodelación, Gameros enfatizó que los Estudios presentaban un déficit económico de 29 millones de pesos en operación.
Al cuestionarle cómo será el laboratorio digital, responde de manera escueta:
“Tendrá un crecimiento en cuanto a estructura, actualización de licencias y adquisición de equipo complementario en las áreas digitales para brindar y ser más competitivos ante la comunidad cinematográfica.”
Explica que la superficie total del proyecto es de 9 mil 200 metros cuadrados, la superficie rentable adicional crecerá en más de mil 300 metros cuadrados.
Carlos Carrera
El presidente de AMACC y realizador del filme El crimen del padre Amaro cree que “hubiera sido bueno que antes se consultara a la comunidad”. Embiste:
“A esa idea abstracta de hacer más funcionales y rentables los Estudios, nadie se opone, pero durante muchos años las pasadas administraciones estuvieron solicitando presupuesto para realizar cambios en los Estudios y siempre fue muy complicado. Hasta que el año pasado se consolidó, decidió y se aprobó este proyecto, sin consultar a los usuarios de los Estudios.
“Se desperdició una oportunidad de cubrir las necesidades de la industria.”
Según Gameros, se decidió el plan “en cosas que a mi juicio no son tan prioritarias ni indispensables”.
Acepta que se necesitaba una expansión de oficinas, pero no sabe “si un edificio inteligente” es lo que se requiere. Agrega desconcertado:
“Se debía modernizar el laboratorio, pero no sé si ponerlo en el sótano del edificio de oficinas es la mejor idea. Los foros también necesitan una innovación, van a quedar cosas pendientes.”
Detalla que “el problema es que nunca estuvo claro cómo se licitó el proyecto, la concepción o cómo fue el proceso de la decisión. De repente ya estaba tomada”.
Expone que la AMACC está al pendiente y cómo al principio se informó de otro presupuesto (en agosto circuló que se invertirían 70 millones) y se demandó cuánto iba a costar el proyecto y “finalmente ya hay una información que se nos dio y hubo el compromiso de que van a terminar la construcción antes de que concluya el sexenio”, lo cual considera bueno, porque de lo contrario “se vuelve más complicado terminar una obra por los tiempos políticos”.
–Debido al poco tiempo que hay, ¿no se corre el riesgo de que no quede bien la nueva construcción?
–Lo malo es que son temores a futuro, no hay ningún elemento para dar una opinión en estos momentos.
La AMACC dirigió un oficio el pasado 11 de noviembre al director de los Estudios, donde se plantean las dudas de La Cuidad del Cine. Gameros contestó el 2 de diciembre. Pero no aportó nada nuevo.
En cuanto al plan económico de negocio que consiste en rentar espacios, Carrera no sabe si sea la salvación de los Estudios.
A Víctor Ugalde, encargado de la Sociedad Mexicana de Directores-Realizadores de Obras Audiovisuales, le preocupa que Gameros sólo haya contestado la mitad de las preguntas que le envió la Academia, y advierte sobre el peligro de que se privaticen los Estudios:
“Ante la falta de información real, no descartaría que eso pudiera suceder en cualquier momento, por eso creo que la comunidad del cine debe estar al pendiente.”
El cineasta Juan Antonio de la Riva, miembro activo de la AMACC, cuenta que la Academia se reunió con Gameros dos veces y quedó en informar todos los pasos y avances de la remodelación:
“Sí hubo optimismo, pero indudablemente hasta no ver completada la obra podríamos estar satisfechos. Existe mucho esceptisimo y desconfianza por parte de las obras públicas que hace el gobierno federal sobre todo a final de sexenio, eso también se mencionó. Gameros pidió opinión de manera limitada. Preguntó e informó pero no a todos los sectores.”
Everardo González, creador de los documentales Los ladrones viejos y El cielo abierto, asegura que la información de la obra en los Estudios “ha sido como a partir de rumores” y no deja de sorprenderle que se anuncie en el último año de este gobierno.
La responsable de Imcine, Marina Stavenhagen, conoce el proyecto y le parece “espléndido” porque “hace años que no habían sido tocados los Estudios y de ninguna manera implica privatizarlos”.
Aclara que la idea no es que Imcine se instale en los Estudios:
“Habrá que esperar cuando estén las instalaciones y ver si hay espacio suficiente para que la institución pueda mudarse allá. El instituto paga una renta del edificio principal, otra de una sede alterna que está cerca del Palacio de los Deportes, donde se encuentra nuestro acervo y dos pisos en el condominio de Productores. Lo cierto es que en el edificio principal no cabemos. La verdad lo vería con muy buenos ojos.”








