PARIS.- Cécile Debray, historiadora del arte graduada en la Sorbona y comisaria de la exposición Matisse/Cézanne/Picasso… La aventura de los Stein en el Grand Palais de París, así como conservadora en el Museo Nacional de Arte Moderno-Centro Pompidou, señala a Proceso que la célebre colección se formó por una pasión verdadera al estímulo artístico y no por especulación económica, y que para ello los Stein estuvieron siempre cerca de los artistas bohemios, no burgueses.
Y dice, con desparpajo, en un pasillo del recinto, que la prioridad era “presentar las obras maestras accesibles” de una colección que llegó a tener alrededor de 600 obras, y cuyo monto total costó “quizás de tres a cuatro millones de euros” (de 60 a 80 millones de pesos).
–¿Cómo nació la idea?
–Se sabe de la existencia de la familia Stein. Su nombre se menciona con frecuencia en la historia del arte, cuando se habla de la vida de Matisse, de Picasso… Sin embargo, nos dimos cuenta que faltaban muchas cosas por explorar, así es que decidimos llevar a cabo un verdadero trabajo en torno a esa colección y tratar, de esa manera, de comprender un poco más qué papel desempeñaron Leo, Michael, su esposa Sarah en relación con el de Gertrude, la cual es mucho más conocida que los demás.
“Para reconstruir la historia de esta colección (la primera gran colección de Picasso y Matisse, comprada por los Stein), nos basamos en la autobiografía de Alice Toklas, novela best seller de los años treinta, la cual nos da la visión de Gertrude. Y al meternos a los archivos pudimos reconstituir toda la colección.
“En1970, en el MoMA, cuando Alice Toklas murió y se puso en venta su herencia, lo que no se vendió de la colección fue comprado por algunos miembros de los trusts de esa época. Se quedaron con ellos y pusieron a la venta algunos cuadros.”
–¿Cuántos cuadros hay en la exposición?
–Doscientos, más o menos, pero la colección contaba con más de seiscientos dibujos, grabados, no de una época en particular, puesto que hubo mucha compra-venta.
–¿Qué diferencia hay entre esta exposición y la de 1970, Cuatro americanos en París: Las colecciones de Gertrude Stein y su familia?
–Es muy diferente porque me parece que investigamos bastante sobre Leo, Sarah y Michael; también porque encontramos más cuadros, y sobre todo, porque muestra el hecho de que Gertrude defendiera –hasta 1946, fecha de su muerte– a artistas que no gustaban en los años setenta como Picabia.
“Hay que señalar también que en los años setenta había obras maestras inaccesibles como algunas obras del Museo del Hermitage, pero ya verán ustedes que hay muchas obras maestras aquí.”
–¿Existe toda la documentación de esa exposición?
–Existe el catálogo y los archivos del MoMA, y nos apoyamos mucho en esa exposición, pero nosotros fuimos mucho más lejos…
–¿En qué consiste el aporte de la muestra?
–El aporte consiste en una mayor comprensión de lo que sucedió entre 1905 y 1910, es muy preciso. Se siente que Matisse era el más vanguardista de la época y Picasso estaba un tanto detrás de él y cómo va naciendo la relación entre Matisse y Picasso, la cual se construyó a través de los Stein. El otro aspecto es que uno resiente muy bien el hecho de que los Stein estaban muy cerca de los artistas bohemios, no burgueses, y por lo cual lograron reunir una colección bastante fuerte, importante. Por último, la personalidad de Leo, quien se encuentra en la ortodoxia del arte moderno.
–La relación entre el artista y el comprador es muy distinta en nuestros días…
–Sí, porque la obra no era el objeto de especulación financiera.
–En el contexto actual, ¿qué importancia tiene esta exposición mostrando un arte del pasado?
–Para mí es esencial recalcar que los Stein no eran burgueses, que eran incluso artistas intelectuales y lo que uno resiente mucho en la exposición es cómo a principios de siglo, antes de la Primera Guerra, fueron años de extrema inventiva, de gran radicalidad con mucha euforia…
–¿Qué le diría usted a los jóvenes que se acercan al arte, por qué tendrían que ver esta exposición?
–Por el hecho de que los Stein era gente que no consideraba a los cuadros como un objeto de decoración o de representación social sino con una gran pasión; por la búsqueda, y por el hecho de que había mucha libertad y alegría en torno a la obra, y algo extraordinario: ya verán en la exposición que hay muchas obras maestras que se estudian en los manuales de historia del arte; yo misma doy clases de historia del arte y para los estudiantes eso es algo extraordinario.
La muestra, financiada por la RMN (Red de Museos Nacionales), que a la vez tiene recursos propios o subvención del Estado, de mecenas y de la entrada de boletos, los cuales equilibran el presupuesto, forma parte de un proyecto internacional junto con el Museo de Arte Moderno de San Francisco, California, así como con un equipo del Met de Nueva York.
En la publicación BeauxArts/hors serie de París, Soléne de Bure inquirió a Debray:
–Se conoce a Gertrude, pero el rol de la familia es menos conocido. ¿Por qué poner el acento en la familia?
–La exposición contribuye a retribuirle a cada uno de los Stein su papel en la construcción de la colección.
“Leo es el origen mismo de esta colección, es él quien muestra los primeros cuadros a la familia. Mirando y buscando comprende la joven pintura, descubre a Matisse en el Salón de Otoño de 1915. En esa época sus relaciones son ya muy importantes. Manguin lo presenta con Matisse; Roché, amigo de Duchamp, le presenta a Picasso. Todos los descubrimientos los hace Leo con Gertrude, ella lo acompaña a todas partes, a los salones, las exposiciones…
“Es entonces difícil separar las cosas, de saber quién influía a quién. Gertrude es, en esos años, una persona sonriente, cálida, y la que fue siempre retratada (notablemente a causa de la barrera de la lengua). Lo que se sabe es que ellos se disputaron los cuadros que adquirieron.” (Intérprete Leticia Ponce).








