El empresario y exalcalde de Tijuana Jorge Hank Rhon mostró una vez más que sigue gozando de protección institucional cuando de traficar con aves exóticas se trata. Ya en 1995 la PGR lo detuvo con un cargamento aviario en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y lo soltó algunas horas después. Ahora, el domingo 15 de enero, intentó llevar a su zoológico particular de Tijuana 24 ejemplares de especies protegidas; cuando fue descubierto, uno de sus guardias de seguridad inventó una inverosímil historia para protegerlo…
TIJUANA, BC.- Lo dejaron ir.
A Jorge Hank Rhon y a su esposa María Elvia Amaya la Policía Federal y la Procuraduría General de la República (PGR) les ayudaron la semana pasada para evitar que enfrentaran la ley por delitos contra la fauna establecidos en el Código Penal Federal.
Los funcionarios de esas dependencias dieron por válida una inverosímil versión sobre la procedencia y transporte de aves, entre las cuales se encontraban dos especies protegidas por la NOM-059-SEMARNAT-2010, lo que convierte la acción en un delito grave que se castiga con penas de uno a nueve años de prisión.
Para evitar que las personas que rentaron el jet Grumman Gulf Stream con matrícula N250M5 fueran consignadas por violentar el artículo 420 del Código Penal Federal, la delegación de la PGR en Tijuana aceptó que un policía comercial local (Óscar Gómez Islas), cuyo sueldo quincenal es de 8 mil 272 pesos, adquirió 24 aves en el Estado de México y utilizó a Jorge Hank y a su cónyuge, así como la aeronave que habían rentado para trasladarse de Tijuana a Toluca y viceversa, para que le trajeran las especies.
De acuerdo con el inciso IV del artículo mencionado, será sancionada la persona que “realice cualquier actividad con fines de tráfico o capture, posea, transporte, acopie, introduzca al país o extraiga del mismo algún ejemplar, sus productos o subproductos y demás recursos genéticos de una especie de flora o fauna silvestres, terrestres o acuática en veda, considerada endémica, amenazada, en peligro de extinción, sujeta a protección especial o regulada por algún tratado internacional del que México sea parte…”.
De esta manera la PGR dejó ir a Jorge Hank. Lo mismo hizo en 1995, durante el mandato de Ernesto Zedillo Ponce de León, época en que lo retuvo apenas unas horas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, cuando pretendió introducir al país un lote de aves exóticas de contrabando.
El gobierno de Felipe Calderón Hinojosa contribuyó una vez más, como lo hiciera en junio de 2011, a la impunidad en la que viven Jorge Hank y ahora su esposa María Elvia Amaya, quien aspira a una curul en el Senado auspiciada por el PRI.
La historia real
Los partes informativos sobre lo sucedido el domingo 15 –uno elaborado por la Policía Federal (PF) y otro por el Ejército– dan cuenta que el oficial Óscar Gómez Islas, quien presuntamente adquirió las aves y las transportó a Tijuana, nunca viajó en el jet alquilado por Hank Rhon.
Gómez Islas arribó al Aeropuerto Internacional de Tijuana en su calidad de empleado de la familia Hank cuando ésta y sus acompañantes habían abandonado el lugar con la orden de descargar el equipaje y las cajas que supuestamente habían documentado los privilegiados pasajeros en el Estado de México.
Al ser interrogado por elementos del Ejército y de la PF, Gómez Islas, quien forma parte del cuerpo de protección personal de Hank Rhon, declaró que las cajas en las que se encontraban las aves “provienen de un rancho ubicado en Toluca, Estado de México”, propiedad de su patrón.
Gómez Islas, quien ya se encuentra libre, dijo ante la PGR que él adquirió las aves; incluso presentó documentación para acreditar su versión; luego, ante la PF, declaró que él se encontraba en el hangar porque tenía la encomienda de “venir a recoger las aves antes mencionadas, haciéndose acompañar por los CC. Raúl Ortiz Elisea, Luis Enrique León Briseño y Sergio Iván Parra Vite, manifestando no traer consigo ningún documento de dichas aves”.
El parte informativo lo firmaron los agentes federales Osvaldo Campos Quintana, Miguel Ángel Ramos Macedonio, Ismael Mora Limón y Rommel Espinoza Monterrubio. De acuerdo con información que proporcionó, él nunca fue pasajero de la aeronave.
El viernes 13, Jorge Hank, su esposa y otros familiares viajaron en un vuelo privado a Toluca, Estado de México. Regresaron el domingo 15 en el mismo avión, rentado a una compañía con sede en Las Vegas, Nevada. Contra las reglas de seguridad de cualquier aeropuerto mexicano, los pasajeros descendieron y se retiraron sin que ninguna autoridad los revisara.
De acuerdo con el reporte policiaco, los pasajeros eran: María Elvia Amaya de Hank, Sergio Amaya, María Claudia Aranjo, María Guadalupe Amaya, Nirvana Amaya, José María Amaya, Rodrigo Hank, Paulina Esquineo, Roxana Esquineo, Nallely Aguilar y Michel de Aguilar, además de una sobrecargo no identificada y el piloto Gabriel Reyes.
Después de que los pasajeros se fueron del lugar, elementos del Ejército observaron el ingreso de dos camionetas particulares al hangar “con la anuencia del personal de seguridad del aeropuerto”. Se estacionaron cerca del jet Gulf Stream y comenzaron a bajar cajas de cartón y las introdujeron en los vehículos. La acción llamó la atención de los militares, quienes decidieron inspeccionar la carga en concordancia con la directiva para el combate integral al narcotráfico 2007-2012.
Y lo consignaron en su reporte: “… al observar el ingreso de dos vehículos particulares tipo pick up, tripulados por Óscar Gómez Islas, policía municipal de Tijuana; Raúl Ortiz Elisea; Luis Enrique León Briseño, y Sergio Iván Parra Vite, hasta el área de carga de aviación general, con la autorización del personal de seguridad privada del aeropuerto, se procedió a verificar la carga que transportaba dicho avión, localizando diversas cajas de cartón, selladas con cinta adhesiva, que en su interior contenían: 1 halcón cabeza blanca, 4 tucanes, 18 aves cenzontles, 1 cardenal.
“… por lo anterior y al carecer de la documentación legal que acreditara la legítima posesión de tales especies, se estableció coordinación con el personal de la Policía Federal… a fin de que las personas, los animales y demás artículos, fueran puestos a disposición del agente del MPF.”
Según el formato del plan de vuelo entregado por el piloto a las autoridades, Jorge Hank encabezaba a los pasajeros; el resto eran sus familiares ya mencionados. Ningún nombre de los policías está anotado en la lista escrita a mano por el piloto.
Ello se debe a que Gómez Islas –según su declaración– se presentó al hangar únicamente para recoger las aves para trasladarlas a la casa de Hank en el hipódromo Agua Caliente, donde su patrón –quien en junio de 2011 fue detenido por acopio de armas– habilitó un zoológico.
Ese sitio, siempre de acuerdo con su declaración ante la PF, era el destino final de las aves procedentes de un rancho del “ingeniero Hank Rohn” en el Estado de México que perteneció a su padre, Carlos Hank González, y se llama Nirvana.
Un empresario privilegiado
Si Jorge Hank pudo burlar a la justicia mexicana fue porque contó con apoyos institucionales que iniciaron en el aeropuerto de Toluca. Ahí, el derrotado candidato al gobierno de Baja California en 2007 transitó sin ningún problema la aduana aeroportuaria para ingresar al avión rentado las cajas de cartón que contenían las aves.
Éstas llegaron a la aeronave sin documentación legal que acreditara su procedencia ni los permisos para transportarlas vía aérea. Las autoridades del Estado de México y las federales simplemente les franquearon el paso en el aeropuerto. Al llegar a Tijuana, los funcionarios del aeropuerto internacional de esa ciudad, así como policías federales y privados adscritos a la estación aérea, hicieron lo mismo.
De no ser por la alerta de los elementos del Ejército que observaron las maniobras de descarga de las cajas, las pertenencias del hijo del profesor Carlos Hank habrían salido del hangar privado sin problemas.
Según una tarjeta informativa, la lista de funcionarios y actores que permitieron a Hank Rhon burlar la ley incluye a: Jaime Arroyo García, gerente de operaciones y seguridad del aeropuerto internacional Abelardo L. Rodríguez; Édgar Arévalo Torres, elemento de seguridad que permitió el paso de vehículos particulares al hangar para recoger el equipaje de los pasajeros; Marco Antonio Santillán Patiño, comandante del aeropuerto, y Guillermo Villaca Morales, administrador del aeropuerto.
Luego de descubrir el cargamento de aves y la falta de documentación sobre su procedencia, posesión y transportación, los militares remitieron a los escoltas de Hank junto con la carga a la PF asignada al aeropuerto. Mientras los integrantes de seguridad fueron puestos a disposición del Ministerio Público federal, las aves confiscadas fueron enviadas a un parque; en cuanto al piloto, se le permitió continuar con su itinerario, cuyo destino era San Diego, California.
Los días siguientes los cuatro escoltas detenidos fueron procesados en la delegación de la PGR en Tijuana. Su titular, Fermín Gómez Gómez, quien no atendió los llamados del semanario Zeta para obtener información sobre el caso, abonó al ambiente de impunidad.
Nadie llamó a Hank Rohn y a su esposa para que declararan sobre el caso, aun cuando él rentó el avión a una compañía con sede en Las Vegas, Nevada. La autoridad federal optó por detener sólo a sus cuatro escoltas.
Sus abogados acreditaron tres días después de su arresto que las aves las había adquirido Gómez Islas; dijeron también que él contaba con todos los permisos.
Delitos contra la fauna
De acuerdo con un peritaje realizado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), de las nueve especies aviarias que transportó Hank Rohn desde Toluca, dos se encuentran bajo protección de la autoridad: una en calidad de especie amenazada, la otra como especie de protección especial.
“Se trata de 24 aves para su identificación: 17 aves canoras y de ornato vivas de diferentes especies contenidas en jaulas dentro de cajas de cartón como embalaje y 1 ave de nombre común cardenal que se encontró muerto dentro de una jaula contenida en una caja de cartón como embalaje, 5 tucanes vivos dentro de una caja de madera como embalaje con cuatro compartimientos, contenidos tres especímenes de manera individual y dos juntos, 1 halcón caracara contenido en una jaula individual”, se lee en el peritaje.
También especifica que de las 18 aves canoras, cuatro de ellas –conocidas como jilguero común o Myadestes occidentalis– se encuentran en el listado de “especies de protección especial” en la NOM-059-SEMARNAT-2010 publicada en el Diario Oficial de la Federación el 30 de diciembre de 2010; otras tres, identificadas como clarines o Myadestes unicolor, también se incluyen en el listado de especies amenazadas.
Además, el peritaje señala que para la captura, posesión y transportación de las aves se debe contar con permisos; también, que cada animal, al momento de ser adquirido, debe contar con “el sistema de marcaje establecido por la secretaría, siendo éste un anillo metálico con las inscripciones de la secretaría y un número de serie, así como la nota de remisión que contenga los datos de número y fecha del oficio de autorización de aprovechamiento de subsistencia”.
Y remata: “Durante la realización del presente dictamen no se tiene a la vista ningún tipo de documentación de comprobación de la procedencia legal de las aves… Ninguna de las aves en cuestión trae algún tipo de marcaje”.
Pese a ello, ni la PF ni la PGR en Tijuana consideraron necesario solicitar esa documentación al momento de turnar el expediente. Y aun cuando los abogados de los detenidos alegan que sí presentaron documentación, las aves no tenían el marcaje reglamentario.
Según la ley, poseer sin autorización y transportar sin los permisos aves sobre las cuales se tiene una clasificación especial –en este caso de amenaza y protección especial en una norma mexicana– constituye un delito.
Un empleado de la Profepa consultado por el semanario Zeta refiere el artículo 420 del Código Penal Federal, según el cual “se impondrá pena de uno a nueve años de prisión y por el equivalente de 300 a 3 mil días de multa, a quien ilícitamente:
“IV. Realice cualquier actividad con fines de tráfico o capture, posea, transporte, acopie, introduzca al país o extraiga del mismo, algún ejemplar, sus productos o subproductos y demás recursos genéticos de una especie de flora o fauna silvestres, terrestres o acuática en veda, considerada endémica, amenazada, en peligro de extinción, sujeta a protección especial, o regulada por algún tratado internacional del que México sea parte…”
Sin embargo, Hank Rohn logró burlar la ley una vez más, esta vez con la ayuda de la PF, autoridades aeroportuarias de Toluca y de Tijuana y con la venia concedida por la delegación de la PGR en Tijuana, al dar por cierta la versión de los abogados, según los cuales los pájaros eran del policía municipal Óscar Gómez Islas.
Aun así esta fantástica historia tiene sus contradicciones. Según sus declaraciones, Gómez Islas adquirió las aves el viernes 13 en la Ciudad de México en el negocio Mundo Salvaje Importador y Exportador de Fauna Silvestre. Pagó 6 mil pesos por cada tucán; 500 pesos por los clarines; 4 mil por el halcón, mientras que desembolsó 2 mil 90 pesos a otra compañía por tres ejemplares de cenzontle, tigrillo, jilguero, cardenal y mirlo.
Según sus abogados, el policía percibe entre 8 mil 272 y 12 mil 400 pesos a la quincena, de acuerdo a la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana; además, había pagado por el traslado de las aves en avión privado de Toluca a Tijuana. Lo que no dijeron fue dónde pensaba dar resguardo a las aves.
Y así, con esta historia, Jorge Hank Rhon logró una vez más burlar a la justicia. l
*Texto publicado por el semanario Zeta de Tijuana, en su edición del viernes 20 de enero.








