Michoacán bárbaro

A lo largo de los meses y los años, el estado de Michoacán, emblema de la “guerra” calderonista contra el narco, cobró la forma de una caprichosa e inacabable síncopa de violencia, concomitante a los fracasos del gobierno federal en esta y otras entidades. La semana pasada, los cadáveres de 13 jóvenes que fueron arrojados a las afueras de Apatzingán constituyen el recordatorio de la incapacidad gubernamental para frenar esta sucesión de horrores…

MORELIA, MICH.- Los habitantes de Zitácuaro sufrieron una gran conmoción cuando vieron los cuerpos apilados de 13 jóvenes, con huellas de tortura y el tiro de gracia, que fueron arrojados en las calles de esta ciudad la madrugada del lunes 9.
En esta población del oriente michoacano no se recuerda un hecho de tal magnitud, aunque hace más de un año fue escenario de una emboscada contra la Policía Federal (PF) que dejó 12 efectivos muertos e igual número de heridos.
Esta vez la población experimenta temor e incertidumbre ante lo que significa el macabro mensaje: no sabe si fue un aviso de los grupos delictivos establecidos en la zona o de aquellos que anuncian su llegada.
Las autoridades de los tres niveles de gobierno no pudieron dar una respuesta. Fueron los propios grupos de la delincuencia organizada quienes aclararon los hechos. El miércoles 11 la organización delictiva conocida como Los Caballeros Templarios se deslindó de los hechos.
En un alarde de despliegue simultáneo, la madrugada de ese día colocó 25 mantas en puentes vehiculares del territorio michoacano, incluida la capital, en las que criticaron las acciones de fuerza del gobierno federal en Michoacán. Al día siguiente decapitaron a una persona en Tuzantla, a 20 kilómetros de Zitácuaro.
La víctima fue Alfredo López Arellano, de 41 años, hermano del director de Obras Públicas del vecino municipio de Tiquicheo. A un lado de la cabeza dejaron un mensaje: “Este sí es de ustedes, no como la propia gente que ustedes tiran Pony, Perro y Tinaco. Saludos de Los Caballeros Templarios. Aprendan a respetar”.
El mensaje iba dirigido a La Familia Michoacana, sus antiguos aliados, cuyo supuesto fin anunció a mediados del año pasado el entonces secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional y hoy secretario de Gobernación, Alejandro Poiré.
Zitácuaro forma parte de un preciado corredor para el tráfico de drogas hacia el Pacífico mexicano y el centro del país, pues se ubica dentro del espacio que forman las fronteras de Michoacán, el Estado de México y Guerrero.
El propio presidente municipal de Zitácuaro, Juan Carlos Campos Ponce, declaró el mismo lunes 9 que esta localidad es uno de los “focos rojos”, por la disputa de grupos de delincuencia organizada a lo largo de la carretera federal 51, que también pasa por Tuzantla, Tiquicheo y Huetamo, en la llamada Tierra Caliente de Michoacán.
La zona comprende la cuenca del río Balsas. Durante el estiaje en este lugar pueden aterrizar avionetas en las márgenes de arena de la presa El Infiernillo. En tiempo de lluvias las aeronaves arrojan paquetes de droga procedentes de Sudamérica, mismos que son recogidos por lancheros de la zona.
Esa región ha sido estratégica para los narcotraficantes establecidos en Apatzingán, de donde surgieron los principales grupos de delincuencia organizada en Michoacán. Hasta finales de 2010 estuvo bajo el control de La Familia Michoacana, cuando esa organización se mantenía unida.
En diciembre de 2010 las autoridades anunciaron que Nazario Moreno González, El Chayo, cayó en un enfrentamiento con la Policía Federal. A partir de este hecho el grupo se dividió en lo que ahora se sigue haciendo llamar La Familia Michoacana (FM) y Los Caballeros Templarios, encabezados por Servando Gómez Martínez, La Tuta, y Enrique Plancarte Solís, La Chiva o El Kike (Proceso 1808 y 1814).

Alianzas

Los Caballeros Templarios se dieron a conocer en marzo de 2011 mediante la colocación de 40 mantas en puentes peatonales de distintas ciudades, incluido Zitácuaro. En junio de ese mismo año, Jesús El Chango Méndez, quien estaba al frente de la FM, fue detenido por la Policía Federal en Aguascalientes, cuando establecía alianzas con sus otrora enemigos Los Zetas.
En sus declaraciones ante la Policía Federal, Méndez aseguró que la zona comprendida entre Zitácuaro y Huetamo estuvo bajo el control de El Chayo, además de Lázaro Cárdenas, Morelia y Uruapan.
Para enfrentar a Los Caballeros Templarios, la facción de la FM no sólo sumó a Los Zetas, sino también a lo que quedaba del cártel del Milenio, que en los años noventa del siglo pasado tuvo el control de las drogas sintéticas en el país y que en su momento también se confrontó con Los Zetas, el cártel formado por desertores de élite del Ejército.
La FM ahora está encabezada por Chuy Méndez, hermano del Chango Méndez, de quien heredó la idea de los “12 apóstoles” como cuerpo de seguridad. También estableció alianzas con los Beltrán Leyva, en Guerrero, grupo que se fragmentó luego de la ejecución de su jefe Arturo Beltrán Leyva, El Barbas.
La Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) considera que detrás de la matanza de los 13 jóvenes, uno de ellos menor de edad y casi todos originarios de Uruapan, podría estar la alianza entre La Familia y Los Zetas.
Los cadáveres fueron arrojados en la colonia La Mangana, en los terrenos de una gasolinera, frente a una tienda Oxxo y cerca de una zona escolar donde hay dos jardines de niños. Este sitio se encuentra en las orillas de Zitácuaro, a un costado de la carretera hacia Huetamo.
Los cuerpos estaban apilados y mostraban evidentes signos de tortura e impactos de bala. Por el olor que despedían, la Policía Ministerial de Michoacán determinó que los jóvenes fueron asesinados en otro lugar y por lo menos 24 horas antes de que se conocieran los hechos, hacia las dos y media de la mañana del lunes 9.
Junto a la pila de muertos había dos cartulinas firmadas por FM-Z. Proceso supo que se trató de un mensaje para el jefe de Los Caballeros Templarios en la zona, identificado como Gregorio Abeja Linares, El Güero.
Según su ficha policial este sujeto es originario del vecino municipio de San Lucas. Trabajó bajo las órdenes de Susano Sánchez Sánchez, vinculado al cártel del Golfo (CDG), organización que a principio de la década pasada cobijó a quienes años después integraron La Familia Michoacana. La Procuraduría General de la República (PGR) ofrece 3 millones de pesos por su captura.
En 2008, la Secretaría de la Defensa Nacional dio a conocer que tres policías de Huetamo detenidos por el Ejército protegían a una célula encabezada por Guillermo Abeja Santibáñez, primo de Gregorio. En esa ocasión también fueron detenidos tres integrantes de Los Zetas, el brazo armado del CDG.
Con los 13 cadáveres se elevaron a más de medio centenar las muertes provocadas por la violencia en el último mes. Por ello, el Ejército y la Policía Federal desplegaron operativos por tierra y aire en el oriente del estado y en la zona de Tierra Caliente.
Entre las poblaciones patrulladas se encuentran Tuzantla, Purungueo, Benito Juárez, San Lucas, Rivapalacio, Huetamo y Tiquicheo. Estos lugares han sido escenario de constantes enfrentamientos entre grupos antagónicos de la delincuencia organizada.
Los cuerpos de los jóvenes que tenían entre 17 y 22 años –sólo uno de ellos tenía 36– fueron trasladados al Servicio Médico Forense, en Morelia. Hasta el cierre de esta edición los familiares habían identificado a 11.
Las víctimas fueron: Nabor Mendoza Rosas, de 36 años; Ricardo Pablo Gutiérrez Armas, de 22 años; Ricardo Montaño Hernández, de 21; José de Jesús Linares Muñoz, de 21 años; José Guadalupe Farías, de 21; Azael Ramírez Soto, de 18; Jesús Alberto Rodríguez Armas, de 18; Óscar Daniel de la Cruz Figueroa, de 18, y Juan René Villegas Gómez, de 17. Todos originarios de Uruapan, Michoacán.
También fueron identificados Guillermo Jiménez Cortés, de 18 años y habitante de San Juan Nuevo Parangaricutiro, y José Raúl Cruz Ávalos, de 19 años, nacido en Guadalajara, Jalisco.
Los cadáveres fueron escoltados al Servicio Médico Forense por elementos del Ejército. Ni la Policía Federal ni la PGR estuvieron en el lugar. No fue sino hasta el martes 10 cuando elementos de ambas dependencias se presentaron en la alcaldía de Zitácuaro, cuyo anterior presidente municipal, Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela, fue uno de los alcaldes detenidos en el llamado michoacanazo, en mayo de 2009, acusados por el gobierno de Felipe Calderón de colaboración con el narcotráfico.

La cuenta del carnicero

La Policía Federal ha tenido en Zitácuaro una de sus peores experiencias en la llamada guerra de Calderón contra el narcotráfico. El 14 de junio de 2010, un convoy de esta corporación fue emboscado por sicarios de La Familia Michoacana que provocaron la muerte de 12 uniformados e igual número de heridos.
Aunque la PF reportó que fueron 10 sus bajas mortales, dos elementos más murieron cuando eran trasladados a diferentes hospitales en Zitácuaro, Morelia y el Estado de México.
Los federales fueron atacados hacia las ocho de la mañana de ese día cuando se dirigían al Distrito Federal, procedentes de Ciudad Hidalgo. Al pasar por la caseta Zitácuaro-Toluca fueron atacados desde un puente peatonal ubicado en el kilómetro 2+200. Los sicarios, que según la PF fueron 35 y utilizaron 12 vehículos, atacaron con armas largas, entre ellas un rifle antiaéreo tipo Barret, fusiles de asalto AK-47 y granadas de fragmentación.
Los federales respondieron y también causaron bajas entre los atacantes, pero éstos recogieron a sus heridos y muertos. Al tiempo del ataque, otro grupo interceptó un camión de transporte público. Bajó a los pasajeros y lo colocó sobre la vía que comunica al Centro de Protección Ciudadana con la caseta de la autopista que va hacia el Estado de México para luego incendiarlo. De esta manera los criminales bloquearon el camino para impedir la llegada de refuerzos.
Tres días después, el jefe de la División Antidrogas de la Policía Federal, Ramón Pequeño, aseguró que el ataque fue ordenado por Nazario Moreno, El Chayo, líder de La Familia Michoacana, en respuesta a las detenciones de miembros de esa organización delictiva realizadas por la corporación policial.
Un año antes, en junio de 2009, la PF había sufrido otro revés a manos de La Familia Michoacana, cuando los cadáveres de 12 de sus elementos –con huellas de tortura– fueron apilados en el entronque carretero de la autopista Siglo XXI Lázaro Cárdenas-Morelia.
La Policía Federal cobró facturas en la segunda semana de diciembre de ese mismo año, cuando en violentos enfrentamientos que duraron tres días en varias comunidades de Apatzingán, abatió a El Chayo, considerado el líder espiritual de la organización (Proceso 1780). Su cuerpo no fue mostrado por la autoridad. Medio año después, las fuerzas federales detuvieron a El Chango Méndez.
Tanto Poiré como la Policía Federal celebraron el aniquilamiento del grupo delictivo. El mismo día de la detención de Méndez, Poiré manifestó: “El golpe dado este día a La Familia pone a disposición de la justicia a la cabeza principal que quedaba de la estructura delincuencial responsable de homicidios, secuestros, extorsiones, corrupción e, incluso, ataques arteros contra la autoridad y la población”.
Sin embargo, a seis meses de esa declaración, la violencia y las extorsiones se mantienen en el estado. Un recuento realizado por este semanario entre diciembre pasado y lo que va de enero indica que se han registrado por lo menos 61 muertos en choques entre sicarios, la milicia y cuerpos policiales.
La acción gubernamental atomizó a La Familia Michoacana, pero los dos grupos en que se escindió han realizado alianzas con otras organizaciones que han extendido a Michoacán la confrontación que mantienen en otras entidades.
El pasado 13 de diciembre, por ejemplo, en el municipio de Ecuandureo, en los límites de Michoacán con Jalisco, hubo un enfrentamiento entre La Familia Michoacana y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), grupo de fuerza del cártel de Sinaloa. Esta organización, encabezada por Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada, se disputa con Los Zetas el control del narcotráfico en la mayor parte del país. El CJNG cuenta a su vez con un grupo que se hace llamar Los Matazetas, que en septiembre pasado se adjudicó el asesinato de 35 personas en Veracruz (Proceso 1821).
Es el caso también del grupo delictivo identificado como La Resistencia, que mantiene un enfrentamiento con el CJNG. En Michoacán, opera en alianza con La Familia, Los Zetas y el cártel del Milenio.
Los enfrentamientos más fuertes por el control de Michoacán han ocurrido en las fronteras con Guerrero y el Estado de México, así como en los límites con Guanajuato y Jalisco. En el primer caso, en la zona conocida como Paso de Tierra Caliente, que va desde Zitácuaro hasta Huetamo. Incluye a los municipios de Tuzantla, Tiquicheo, Carácuaro, Nocupétaro y Benito Juárez, en la zona identificada como Cuenca del Balsas.
En la cuenca Lerma-Chapala, en las colindancias con Jalisco y Guanajuato, los municipios más afectados han sido Ecuandureo, Tanhuato, Yurécuaro, Vista Hermosa, Briseñas y La Piedad.