Recursos públicos, directo a la barranca

Como si ya estuvieran resueltos los problemas urgentes de los jaliscienses, ahora el gobierno panista del estado se alía con el ayuntamiento priista de Guadalajara para apoyar a un grupo de empresarios encaprichados en construir un museo en el parque Mirador. Qué pondrán allí, nadie lo sabe, el caso es que los cultos negociantes van a edificar el Museo Barranca, pero lo harán con dinero público por si fracasa. Y fracasará, dice un experto…

El gobierno estatal, el municipio de Guadalajara y los empresarios que pretenden construir el Museo Barranca de Arte Moderno y Contemporáneo en el parque Mirador Independencia Dr. Atl fracasarán igual que hace siete años, cuando impulsaron la edificación, en el mismo lugar, del incosteable Guggenheim, opina el exdirector del Museo Regional de Guadalajara, Francisco de la Peña.

Una de las impulsoras del proyecto es Lorenza del Rayo Dipp Reyes, presidenta de la asociación civil Guadalajara Capital Cultural, quien declaró a la prensa que uno de los principales objetivos del museo es “revitalizar la zona norte de la ciudad, como se hizo en la ciudad de Bilbao”, España.

Hace siete años se argumentó lo mismo para promover la franquicia del Museo Guggenheim en el mismo lugar y el proyecto nunca se realizó por incosteable. Tan sólo en los estudios de factibilidad se invirtieron al menos 25 millones de pesos (Proceso Jalisco 4).

De la Peña no está de acuerdo con Dipp Reyes: “Lo que sucedió en Bilbao con el Guggenheim es muy aparte. En los astilleros donde se desarrolló este museo no había absolutamente nada y ahora está plagado de restaurantes, hoteles, y se ha convertido en un punto turístico muy importante a nivel internacional… Aquí no puede suceder lo mismo, porque un museo lo hace una colección, no al revés. Se necesita una colección para desarrollar un museo y aquí no existe tal colección”.

Desde que se anunció que se establecería la franquicia del Guggenheim en la ceja de la barranca de Huentitán Norte “no se contemplaba una respuesta positiva… Yo difiero de las personas que están desarrollándolo allá, porque no estamos inventando el hilo negro: los grandes museos de arte contemporáneo están en pleno centro de las capitales del mundo, háblese de París, de Nueva York, de Londres o de Barcelona”.

Además, comenta, sólo existe una vialidad para llegar al museo: la calzada Independencia. “La gente que anda en camión no va a pagar una entrada de 100 pesos; es lo que tiene para comer toda una familia, y la gente no se va a subir al camión para ir al museo”.

El Museo de la Barranca es impulsado también por Aurelio López Rocha, el secretario estatal de Turismo, quien ha participado en otros proyectos truncos, como la citada franquicia del Guggenheim y el edificio “Torrena”, que sería la torre de comunicaciones más alta de México y de la cual sólo quedó el socavón que se tragó una calle en el costado sur del centro comercial Plaza del Sol.

Hasta la fecha, el proyecto Museo Barranca de Arte Moderno y Contemporáneo carece de licencia municipal de construcción, pero eso no impidió que comenzara en el parque Mirador la tala de árboles, muchos de ellos de alrededor de 40 años.

El museo se establecerá en un terreno que donó el ayuntamiento de Guadalajara, que tiene un valor de al menos 140 millones de pesos, y se pagará en gran parte con recursos del gobierno del estado. Los promotores privados, en esencia, sólo comprometen su nombre y una parte minoritaria del capital en el proyecto.

Las obras se iniciaron el pasado 4 de noviembre, pero se suspendieron una semana después, ya que comerciantes, estudiantes y trabajadores docentes del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara se opusieron a la tala en la zona. Para el 20 de diciembre, el rector sustituto de la UdeG, Marco Antonio Cortés Guardado, firmó un convenio con las secretarias estatales de Turismo y Desarrollo Urbano, el patronato y los comerciantes del lugar para reiniciar los trabajos, que implican derribar en total 600 árboles.

El síndico de Guadalajara, Héctor Pizano Ramos, aseguró en entrevista que hasta el 17 de diciembre el municipio aún no emitía la licencia de construcción para el museo. Y mediante una solicitud de información vía la Ley de Transparencia a la Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedeur) se confirmó que dicho documento está en trámite.

Además de copia de la mencionada licencia de construcción, se le solicitaron a la Sedeur los estudios de impacto ambiental y vial, así como el cambio de uso de suelo y el permiso para retirar los árboles del parque Mirador, pero la dependencia clasificó esos documentos como reservados. “Dicha información forma parte de los requisitos necesarios para que el ayuntamiento de Guadalajara emita la licencia de construcción”, argumentó.

Con estos hechos se confirma que la presidenta de Guadalajara Capital Cultural, Lorenza del Rayo Dipp Reyes, y el coordinador del proyecto, Fernando Fernández Pérez-Rulfo, mintieron el 11 de noviembre al declarar a varios medios de comunicación que ya tienen todos los permisos para iniciar la obra, incluida la licencia de construcción.

Esta asociación se constituyó mediante escritura pública 614 el 28 de junio de 2004. Inicialmente la presidió López Rocha y su tesorero fue Carlos Álvarez del Castillo Gregory.

Mecenas de empresarios…

 

En 2004 el gobierno estatal y el ayuntamiento de Guadalajara aportaron 500 mil dólares cada uno para realizar el estudio de factibilidad del museo Guggenheim. En ese tiempo el proyecto era impulsado por Carlos Álvarez, Jorge Vergara y Raúl Padilla López, además de López Rocha, y contaba con el respaldo del entonces alcalde Emilio González Márquez (Proceso Jalisco 6).

El 17 de noviembre de 2006, con una aportación inicial de 50 mil pesos, la asociación Guadalajara Capital Cultural abrió el fideicomiso de inversión y administración F/70187-0 en BBVA Bancomer. En el contrato se especificó que se obtendrían más recursos con el apoyo de los gobiernos federal, estatal y los de los municipios de la zona metropolitana “mediante donaciones, subsidios, transferencias o cualquier otra forma”. Se precisó que se buscaría financiamiento de empresarios.

Otro dato que resalta en el contrato es que, una vez terminada la construcción del museo, Bancomer puede administrarlo y operarlo con la aprobación de Guadalajara Capital Cultural y de las administraciones estatal y municipal.

El 4 de mayo de 2011, el contrato del fideicomiso fue modificado. Los integrantes del comité técnico aumentaron de siete a 11: el presidente municipal, el síndico y el tesorero de Guadalajara, los secretarios estatales de Turismo, Finanzas y Cultura, así como un representante del gobierno federal; por la asociación civil integran el comité Enrique Dau Flores, exalcalde tapatío y propietario de Napresa; Felipe Arregui Gaytán, dueño de la Constructora Arva; Lorenza Dipp de Torres Lample y Carlos Álvarez.

Otros asociados fundadores de Guadalajara Capital Cultural son Óscar García Manzano y Pérez Múgica, el curador de arte Patrick Charpenel Corvera y Richard Isidoro Elias Pessah, representante de la comunidad israelita en Guadalajara y dueño de las sociedades financieras de objeto múltiple Mexdos y Mexsend.

Previamente, el 27 de abril de 2007, la asociación solicitó al municipio tapatío que le donara el predio de 64 mil 413 metros cuadrados del parque Mirador, lo que fue aprobado mediante el decreto D11/40/07. Con la cancelación del proyecto Guggenheim, Lorenza Dipp pidió al presidente municipal interino Juan Pablo de la Torre que modificara el decreto a fin de cambiar el nombre del museo.

En efecto, el 18 de diciembre de 2009 se publicó la modificación al decreto con las siguientes condicionantes: que se terminara la construcción a más tardar en el segundo semestre de 2011 y concluir la obra entera en 2017. Además, se estipuló que se rehabilitarían las áreas verdes del parque, “cuidando en todo momento que se respeten la biodiversidad y las especies endémicas de la zona ecológica protegida de la Barranca de Huentitán, de la cual forma parte el parque Mirador”.

Según la última versión del contrato, si la asociación incumple cualquiera de las condiciones, el predio deberá ser devuelto al municipio con todos sus “frutos y accesorios”.

Hace dos años, cuando la administración de Guadalajara estaba a cargo de los panistas, la donación condicionada del predio se calculó en 1 millón 28 mil 365 pesos. Ahora, en la primera sesión del comité técnico que se realizó el 30 de mayo de 2011, se acordó concretar la donación condicionada del predio al fideicomiso y esta vez se estimó su valor en 137 millones 395 mil 297 pesos.

El comité especificó que el ayuntamiento conservará la posesión del inmueble hasta que esté construido el museo, que ocupará 6.4 de las 284 hectáreas del parque Mirador, en la orilla de la Barranca de Huentitán, que fue declarada reserva ecológica en 1993 y tiene 610 metros de profundidad hasta el nivel del río Santiago.

Será un edificio de 10 mil metros cuadrados, incluyendo 4 mil de galerías para exposiciones, con un desplante de 7 mil 500 metros cuadrados, una altura de 23 metros y un diámetro de 105.

Contará con tres secciones: una para colecciones permanentes de arte mexicano y latinoamericano, otra para exhibiciones especiales elaboradas por el personal de curaduría, y una más para colecciones especiales desarrolladas por otros museos y traídas a Guadalajara por el gobierno del estado.

Sin embargo, está a 20 minutos del centro de Guadalajara y la única arteria que lleva ahí es la calzada Independencia, donde el único transporte público es el Macrobús, ya insuficiente para cubrir la demanda.

Los diseñadores del recinto son los arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron. De acuerdo con la Secretaría de Planeación (Seplan), se está utilizando el estudio de factibilidad del Museo Guggenheim, que se ajustó al nuevo proyecto.

En éste se calculan las siguientes cifras anuales: 300 mil visitantes, casi la mitad extranjeros; una derrama económica de 17.2 millones de dólares, más 5.2 millones en impuestos, y un ingreso de operación de 3.4 millones de dólares con un saldo operativo de 3.1 millones. También se considera que generará mil 670 empleos, incluidos los empleados del museo.

Según las cifras de la Seplan, la inversión total en la construcción será de 133 millones 487 mil 333 pesos, de los cuales en 2011 se ejercieron 7 millones 12 mil 861. No obstante, el síndico tapatío, Héctor Pizano, informó que la obra en total costará casi 390 millones de pesos.