Señores:
En Proceso 1087, página 27, se publicó una nota titulada: “Tres magistrados exculparon a un militar acusado de homicidio, a pesar de todas las pruebas en su contra”.
Al respecto, deseo denunciar públicamente que esos mismos magistrados, adscritos a la Octava Sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, sentenciaron al esposo de mi hermana, Rodrigo Parra, y a otras dos personas, a 50 años de prisión, por un homicidio que no cometieron.
Aparte de esos tres sentenciados, se encuentra detenido el verdadero homicida, quien al haber aceptado plenamente su responsabilidad, se halla confeso y dijo no conocer ni a mi cuñado ni a su “pareja”.
Tampoco hay testigos que involucren a mi cuñado, y varias pruebas le fueron favorables, como las de absorción atómica, terceros en discordia, y peritaje en criminalística y balística, además de que, durante sus declaraciones, Rodrigo Parra nunca cayó en contradicciones –como se puede confirmar en el expediente que pongo a su disposición–, por una simple razón: es inocente y siempre ha hablado con la verdad.
Mi cuñado Rodrigo Parra se encuentra, pues, injustamente condenado e internado en el módulo de máxima seguridad del Reclusorio Norte, mientras su esposa y sus dos hijos de 9 y 4 años son víctimas también de la corrupción que existe en la Octava Sala del Tribunal Superior de Justicia, donde dejan libres a culpables y condenan a inocentes.
Atentamente
Pedro Olvera Rangel
Calle 5 de Febrero 245
Colonia Obrera (728-86-80)
Distrito Federal.








