Del grupo San Jacinto

Señor director:

Le rogamos publicar la siguiente carta, dirigida al presidente Ernesto Zedillo; al jefe del Departamento del Distrito Federal, Oscar Espinoza Villarreal y al delegado en Alvaro Obregón, Manuel Díaz Infante.
Desde la década de los setenta, la zona denominada “San Angel”, de la delegación Alvaro Obregón, ha sido activamente atacada por diferentes factores; sin embargo, existen dos que, sin lugar a dudas, han sido las principales causas de la destrucción de la zona: el comercio de la vía pública y la vialidad y el transporte.
En el primero de los casos, el comercio informal, entendemos que es una actividad que se presenta en los tiempos de crisis; sabemos que es un problema nacional; sin embargo, en el caso de San Angel, está acabando con el bienestar de los vecinos y con el comercio establecido, fuente de empleo de un buen número de mexicanos.
En el segundo de los casos, en la zona se han instalado más de 50 bases de las denominadas “peseras”, y se produce el transporte de paso y servidumbre de la Ruta 100, así como el “paso obligado” del transporte de carga. Este último incluye tráileres que circulan por zonas urbanas, desviados del Anillo Periférico hacia la avenida Revolución, cruzando por las colonias Alpes, Guadalupe Inn, Tlacopac, San Angel y Tizapán. Todo ello provoca congestionamientos severos, sobre todo en las horas pico, obligando al tráfico normal a internarse en las zonas residenciales.
Durante los últimos 20 años hemos intentado, junto con las autoridades correspondientes, resolver esta situación. Sin embargo, el cambio constante de las autoridades delegacionales (diez delegados en los pasados 20 años) ha imposibilitado cualquier acción ya concertada al respecto, permitiendo a algunos líderes del comercio informal y del transporte pasar por encima de la autoridad y de la voluntad de los vecinos.
Hoy nos preocupa el hecho de no poder concertar una audiencia con el licenciado Manuel Díaz Infante, delegado del Departamento del Distrito Federal en Alvaro Obregón. A pesar de haberla solicitado desde diciembre, no tenemos respuesta. La única ha consistido en un breve intercambio de opinión con el subdelegado de Acción Vecinal, respuesta plagada de promesas incumplidas.
En las instalaciones de la delegación se han establecido pláticas entre “los grupos involucrados”, pero aclaramos que a nosotros, vecinos y comerciantes establecidos de la zona conocida como “San Jacinto” (punto neurálgico de San Angel), se nos ha descalificado y desconocido en nuestros derechos como ciudadanos y como mexicanos. Por ello no aceptaremos los acuerdos que en estas reuniones se están tomando a espaldas y contra los deseos de los realmente involucrados.
La delegación política, la asociación de residentes de San Angel y los líderes del comercio informal no son los representantes de los que padecemos el problema y, por tanto, no son quienes están capacitados para emitir opiniones y/o tomar determinaciones respecto a nuestro ámbito de vivienda o de trabajo.
Solicitamos la pronta intervención de las autoridades para evitar así la destrucción final de esta zona, que es “patrimonio histórico de la república mexicana” por decreto presidencial, restaurando las condiciones de vida a que tenemos derecho los habitantes y comerciantes establecidos de la zona. (Carta resumida.)

Grupo San Jacinto, AC. (Responsable de la publicación: Juan Gabriel Moreno Salazar, secretario.)