Durante tres años Jaime Luengo sufragó los costos de producción de un programa sobre pesca deportiva con la sola promesa de que en un futuro indeterminado PCTV pagaría una parte del capital invertido. Como le anunciaron que no habrá ningún pago, el empresario demandó a la televisora. Aun cuando reconoce que ésta no incumplió los términos de contratos y convenios, insiste en que los directivos abusaron de él y de su buena fe.
El empresario Jaime Luengo de la Torre demandó a la compañía PCTV (Productora y Comercializadora de Televisión), así como a su director general, Julio Di-Bella, a quienes exige 7.4 millones de pesos como reparación del daño moral causado durante tres años, tiempo en el que, asegura, con la promesa de que le pagarían prestó sus servicios en el canal TVC Deportes.
Por su parte, PCTV desmiente al afectado y plantea que de acuerdo con los contratos y dos convenios modificatorios, Luengo le otorgó gratuitamente los derechos de transmisión y comercialización del programa Nuestra pesca y no existe ningún documento que avale sus dichos. Por ello, argumenta, la demanda en su contra se basa en declaraciones falsas.
De julio de 2007 a junio de 2010, Luengo se desempeñó como productor y conductor del programa Nuestra pesca. Precisa que durante ese periodo grabó en total 156 programas en cada uno de los cuales se gastó aproximadamente 47 mil 500 pesos con la esperanza de que PCTV cumpliera su promesa de comprarle los espacios que fueron transmitidos una vez por semana a través de la señal de TVC Deportes.
Comenta que su relación con PCTV nació hace poco más de cuatro años, cuando el entonces director de Producción, Mario Guillén, lo invitó a llevar su programa –que entonces se transmitía en el canal AYM Sports de Sky– a la señal de TVC Deportes, con el argumento de que necesitaban tener espacios diferentes al futbol.
Quien fuera director general de PCTV, Eugenio Dubernard, animó a Luengo a aceptar la propuesta y logró que firmara un precontrato. Le pidió que grabara cuatro programas de muestra y unos anuncios del mismo para promocionarlo en los cortes comerciales.
Después de aprobar su trabajo, Guillén le informó que Nuestra pesca formaría parte de la barra de programas del canal de deportes. También le aclaró que como el proyecto apenas estaba naciendo sólo podían pagarle 2 mil pesos por entrega.
La noticia lo dejó paralizado. Para cambiarse a PCTV, Luengo dejó de transmitir su programa en SKY. Guillén lo tranquilizó. Le ofreció firmar un contrato en el que aceptó ceder a la empresa la transmisión gratuita de Nuestra pesca, a cambio de que se repartieran en partes iguales las ganancias de las ventas de publicidad del espacio, mientras se capitalizaban para poder comprarle el programa.
Luengo aceptó. Firmó un contrato por seis meses, hasta enero de 2008. Después, otro más por un año, es decir, hasta el 29 de enero de 2009. Posteriormente, las partes celebraron un convenio modificatorio para prorrogar por 12 meses más el contrato, hasta enero de 2010 y, más adelante, un segundo convenio modificatorio por seis meses, hasta el 28 de junio de 2010.
Las condiciones nunca cambiaron. Ni le pagaron el programa ni tampoco se vendió publicidad. A mediados de 2010, el nuevo director de PCTV, Julio Di-Bella –quien encabezó Canal Once durante el sexenio foxista–, le informó a Luengo que no sólo no recibiría un peso sino que para mantener Nuestra pesca en TVC Deportes tendría que comprar el tiempo aire.
“Me engañaron durante muchos años diciéndome que me iban a comprar el programa; primero Guillén y Dubernard, y después Gerardo Velázquez de León (director de TVC Deportes). Incluso él prometió darme al menos un sueldo como productor o conductor para compensar un poco el hecho de que no me pagaban el programa, pero ese dinero nunca llegó.
“En el ámbito de la pesca deportiva, tengo mucho reconocimiento nacional e internacional y abusaron de mi nombre y de mi imagen; mi programa les dio rating. Fui engañado y no me retribuyeron mi trabajo, es obvio que nadie trabaja gratis y ellos me hicieron la falsa promesa de pagarme o de darme dinero de la publicidad”, explica el empresario.
Aclara que muy tarde se dio cuenta de que PCTV nunca tuvo la intención de comercializar el programa, ya que las ganancias de la empresa estriban en la venta de la señal de sus canales a las cableras y no en la venta de publicidad.
“Ellos reportaron que no se vendió nada, pero la realidad es que en todo el canal no hay anuncios, sólo los promocionales de sus programas. El negocio de PCTV es vender la señal no la publicidad. Después de mucho tiempo lo descubrí. Dubernard alguna vez me dijo que el dinero lo obtienen por la venta de la señal. Entonces caí en cuenta que nosotros como producciones independientes no recibimos nada. No lo quisieron vender porque no les interesaba.
“Cuando lanzaron el canal consiguieron programas chiquitos, producciones pequeñas como la mía y abusaron de nosotros para hacerse de rating. Ya caminando el canal empezaron a comprar derechos de otro tipo de programas, como los Juegos Olímpicos, partidos de futbol, competencias de clavados y a los demás nos desecharon”, lamenta.
Luengo señala que no solo él se vio afectado por las mentiras de los directivos de PCTV. Otros programas, como UltraMX (de deportes extremos), América bajo par (de golf) y Vuelo libre (de deportes aéreos y aviación) también desaparecieron de TVC Deportes por las mismas razones.
Promesas
El pasado 5 de septiembre, Luengo presentó una demanda civil contra PCTV y Julio Di-Bella por daño moral. Aclara que aunque la empresa nunca incumplió los contratos que firmó, sus mentiras lo llevaron a perder dinero y, sobre todo, a no aprovechar la posibilidad de contratarse con otras empresas como Fox Sports y MVS, quienes le ofrecieron un espacio en sus canales.
La demanda quedó registrada en el expediente 1191/2011 en el Juzgado Décimo Primero de lo Civil, en el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.
En entrevista vía correo electrónico, el director jurídico de PCTV, Juan Carlos Hernández, comenta a esta reportera que la empresa ha cumplido “cabalmente con todas las obligaciones derivadas del contrato”. Arguye que no es lógico que directivos de PCTV hayan ofrecido algún tipo de contraprestación por los derechos de transmisión del programa Nuestra pesca, y que al mismo tiempo hayan celebrado un contrato de licencia gratuito con los gastos de producción del programa a cargo de Luengo, quien accedió a firmarlo y lo ratificó en tres ocasiones.
“Resulta difícil de entender que directivos de una empresa le ofrezcan algo al tenedor de los derechos de la licencia de un programa de televisión y éste acepte firmar reiteradamente contratos en términos totalmente distintos a los del supuesto ofrecimiento. Igualmente, es evidente la contradicción del señor Luengo De la Torre al afirmar que los señores Gerardo Velázquez De León y Eugenio Dubernard le hayan realizado promesas sin cumplir, a pesar del contrato que firmó desde julio de 2007 y que ratificó en todos sus términos varias veces hasta junio de 2010, y que hasta el 21 de Septiembre de 2011 se notifique su demanda a PCTV y a su actual director general, señor Julio Di-Bella, quien evidentemente no tuvo participación alguna en las negociaciones que originaron esta relación contractual que se mantuvo en sus mismos términos hasta su gestión”.
Juan Carlos Hernández indicó que Di-Bella llegó a la dirección general de PCTV el 1 de agosto de 2009; es decir, cuando el contrato estaba vigente. Una vez que éste venció a finales de enero de 2010, se renovó por seis meses más, “lo que demuestra que no existió dolo ni mala fe por parte de PCTV ni de su director general actual, como lo afirma falsamente el señor Luengo De la Torre”.
Y añade: “Dudamos que una persona de negocios con la creatividad suficiente para realizar un programa de televisión pueda ‘dejarse engañar’ por 36 meses”.
Sin embargo, el empresario insiste en que su demanda no es por incumplimiento de contrato, sino porque tanto Di-Bella, quien al llegar a PCTV supo de su caso, como Velázquez de León se aprovecharon de su situación y con base en engaños lo mantuvieron firmando los contratos mencionados.
“Cuando llegó Julio le expuse mi caso. Me dijo que checaría el rating de seis programas. Acepté con todo y que ya IBOPE había medido mi rating y había tenido .52 puntos, que ellos dijeron que era bueno. Hay un programa que se llama Villamelones que tiene cero de rating y sigue al aire. Cuando lo volví a ver, me dijo que las políticas habían cambiado y que comprara el tiempo aire. Me sentí abusado, que se estaban burlando de mí. Es obvio que yo no iba a hacerles el programa gratis, pero ellos abusan de nuestra ilusión de tener un producto y sacarlo al aire. Di-Bella todavía me dijo: ‘déjame ver qué puedo hacer, tengo una cita con los de (cerveza) Corona’.
“No niego que respetaron los contratos, pero abusaron de una situación. Me tuvieron amarrado con contratos y una promesa falsa de que cuando tuvieran dinero me pagarían el programa. El dulcecito era si se vende algo en el camino nos vamos mitad y mitad. Lucraron con mi trabajo, obtuvieron un beneficio. Me dieron un paliativo a sabiendas de que no lo iban a vender”, detalla.
Enredos
El director jurídico de PCTV señala –aunque sin precisar la cifra– que el programa Nuestra pesca ni siquiera alcanzó buen rating, lo que también ocasionó su salida del aire.
“Es bien sabido en la industria de la televisión que la base sustancial de éxito de un programa radica en gran medida en los niveles de audiencia que éste pueda lograr para poder convertirse en un programa atractivo para diversos patrocinadores comerciales que se interesen en contratar publicidad. Sin embargo, desafortunadamente no fue el caso de Nuestra pesca que no pudo atraer el interés de la audiencia en TVC Deportes. Justamente por ello fue que la administración actual de PCTV determinó inconveniente renovar el contrato de licencia celebrado con el señor Jaime Armando Luengo De la Torre”, expone Hernández.
–¿No le pareció extraño que nunca hubiera dinero y que le siguieran renovando el contrato durante tanto tiempo con una simple promesa? –se le pregunta al empresario.
–Ya había dejado AYM Sports y tuve que confiar en lo que me dijeron. Cuando salió el programa les gustó y pensé que iba por buen camino. En la negociación para el segundo periodo tampoco había dinero, pero me dijeron ‘ándale, vamos a firmar, los Juegos Olímpicos ya están cerca y estamos con la aprobación del presupuesto, costarán mucho, aguántanos. Vamos a seguir con la misma fórmula. No te pagamos, pero nos vamos a mitad y mitad de lo que se venda de publicidad; más adelante vamos a comprarte el programa’. Siempre fue la promesa. Todo eso lo probaré con los correos electrónicos que intercambié tanto con Di-Bella como con Velázquez de León.
“Gerardo con su estilo me enredaba y me trajo a las vueltas. Cuando no eran las Olimpiadas era el Mundial; el caso es que sólo me decía mentiras para tenerme ahí. Decidí demandarlos porque este tipo de situaciones no se valen. Cuando pude cambiarme a otro canal no lo hice porque estaba amarrado con ellos y en otra televisora no me iban a esperar. He invertido mucho tiempo y dinero para que ahora me salgan con que ya no, gracias. Por eso la demanda es por daño moral. ¿Cómo cuantificas el daño a tu persona o imagen? Es difícil. Tendré las puertas cerradas en los medios porque esto corre como pólvora. Nadie quiere involucrarse con alguien que demanda.”
Por su parte, Hernández agrega que está por escrito que PCTV y Luengo acordaron que éste cubriría los gastos de producción del programa, lo cual está señalado en las cláusulas quinta del contrato del 27 de julio de 2007 y cuarta del 28 de enero de 2008. Los mismos términos se mantuvieron en los Convenios Modificatorios del 28 de enero de 2009 y del 29 de enero de 2010.
Luengo advierte a quienes pretendan hacer negocios con PCTV que no se dejen engañar y desea que públicamente las empresas cableras sepan cómo se conducen algunos de los directivos de PCTV.
“Es gente muy abusiva. A lo mejor los dueños no están enterados de lo que hacen sus empleados. Ellos sólo dan resultados; pueden presumir que sus costos de producción son bajísimos, pero lo que no saben los dueños es que quienes somos engañados ponemos el dinero para los programas. Que esto sirva para que los dueños se enteren de lo que hacen sus empleados”, expone.
El director jurídico de PCTV refiere que la empresa se apegará a la resolución del juez Décimo Primero de lo Civil, y sólo si éste determina que debe pagársele a Luengo así se hará.
“PCTV no está dispuesto a incurrir en negociaciones derivadas de acciones sostenidas en la falsedad, como intentos para tomar provecho de algo que se originó en documentos que ahora se pretenden desvirtuar, pero que realmente acreditan los acuerdos que en su momento se celebraron. En virtud de que no existe daño alguno, PCTV no pagará ninguna cantidad al autor de esta injusta acción y sí ejercerá la demanda del pago de los perjuicios que se le han causado por virtud de la misma”, puntualiza. l








