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-. Posidipo: Una entrevista con el Invencible
–¿Quién es usted?
–El Tiempo, el Invencible.
–¿Por qué llega y se aleja a grandes pasos?
–Saludo y me despido: voy de prisa.
–¿Y para qué las alas?
–Siempre vuelo.
–Pero lleva en la mano una gran daga.
–No hay filo más agudo que el de mi arma.
–Diga por cuál razón no tiene pelo.
–Para que nadie nunca logre asirme
Por más que lo desee.
2.- Anónimo: Todo y nada
De joven fui muy pobre.
Me he vuelto rico de viejo.
Igual que entonces padezco.
Cuando no tenía nada
Hubiera hecho todo
Con lo que ahora poseo.
Hoy que lo tengo todo
Ya no me sirve de nada.
3.- Safo: En el bosque de las manzanas
Cuando vuelvas de Chipre iré a reunirme contigo
En el bosque de las manzanas
Que es nuestro templo de hojas.
Y será como incienso el olor a mar
De tu cabello mojado.
4.- Páladas: Mal comienzo
Canta, diosa, la cólera funesta
De Aquiles el Pelida que causó a los aqueos
Incontables dolores y arrojó a los infiernos
Las vidas valerosas de muchísimos héroes
Y presa de los cuervos y los perros las hizo.
Iliada I, 1-5.
Julián Hernández: Homero en verso español
(Salamanca, 1934)
Empezó la poesía
Con una maldición en cinco versos.
En el primero se habla
De cólera funesta.
En la línea tres surgen
Dolores incontables.
En la cuarta se arrojan
Vidas a los infiernos.
Llenan el quinto verso
Los perros y los cuervos.
¿Cómo no iba a acabar en el desastre
Algo iniciado con tan mal agüero?
5.- Juliano de Egipto: Equidad
–Caronte es cruel.
–No: me parece bondadoso.
–Se ha llevado en su barca a un joven.
–Para él fue como si tuviera blanco el cabello.
–Lo despojó de cientos de placeres.
–En cambio le evitó cien mil pesares.
–No conoció el amor.
–Ni tampoco su precio en sufrimiento.
6.- Bianor: Nadie se salva
–De este hombre me aseguras que es un esclavo,
Casi un objeto, víctima de todos.
Sí, es un esclavo,
Pero puedo jurarte que oprime a otro.
7.- Anónimo: Contra los ruiseñores
Por un instante al menos, ruiseñores,
Cesen su hostil y necia algarabía.
No vuelvan infernal esta mañana.
¿De qué discuten sin piedad ni tregua,
Con estruendo homicida?
Ruego con toda el alma que se callen
Y se queden tranquilos en sus ramas.
Apiádense de mí, no me distraigan.
Estoy junto al jardín del paraíso:
El cuerpo de mi amada.
8.- Calímaco: Un interrogatorio ante la tumba
–¿Quién eres tú que habitas el sepulcro?
–Mi nombre se ha borrado de esta lápida.
–¿Existe “la otra vida” en ultratumba?
–Morimos para siempre y sin retorno.
–¿Cómo es el mundo para el enterrado?
–No hables de “mundo”: aquí sólo hay tinieblas.
–¿Revivirán los muertos algún día?
–No creas mentiras ni supersticiones.
–Destruyes la esperanza y en su ausencia
¿cómo soportaremos esta vida?
–Si buscas el consuelo no preguntes:
Sólo hay una verdad que Todo es Nada.
9.- Posidipo: Del inconveniente de haber nacido
Si elijo la política o el arte
Sólo voy a encontrar odio y querellas.
Si no salgo de casa muero de tedio.
En la calle el terror impera.
Si soy pobre me mata el desamparo.
Si soy rico me oprimen los temores.
Si me caso tendré problemas.
La vida será atroz si no lo hago.
Preocupación sin límite los hijos.
Sufrimiento indecible el no tenerlos.
Insensato de joven, lamentable de viejo,
Preferiría mil veces no haber nacido
–O haber muerto al llegar al mundo.
10.- Filipo: Un cadáver
¿Cómo es posible llamar
Restos humanos a esta podredumbre?
Se abrió el arcón de los huesos.
Parece urna deshecha
El cuerpo roto en pedazos.
Las olas lo han desgarrado
Al estrellarlo en las peñas.
No tiene pelo ni dientes
Y en el lugar de las manos
Hay sólo dedos roídos.
Sus miembros ya son añicos
Como un juguete macabro.
¿Y estos horribles fragmentos
Formaron una persona?
Cuánto envidio a los que nunca nacieron
Y no han visto jamás el Sol
Cuando se yergue entre su tumba de sangre.
JEP








