Obispos inhumanos

Señor director:

El motivo de mi carta es liberar la indignación y decepción que me produjo el conocer (Proceso 947) la forma de pensar y aconsejar de algunos obispos de nuestra Iglesia católica, en favor de que se derrame más sangre sobre tierras chiapanecas.
Soy católica, y nuestra religión tiene como principio amar, defender y respetar la vida (por eso se ha luchado en contra del aborto), y no entiendo cómo nuestros ministros ante Dios fríamente desean el exterminio y el sufrimiento de miles de mexicanos alzados en armas, así como de civiles que habitamos en esta región del sureste. Es triste que estas personas, que tienen el deber divino de proteger al más desposeído, se expresen en favor de los poderosos (políticos, inversionistas) que, cuando se generalice el conflicto, se desplazarían (como ya algunos lo han hecho) a otros países, donde podrán vivir con la paz y comodidad que no tendremos el resto de los mexicanos, y que no se salpicarán con la sangre de tantos inocentes.
Es gente que no ama a México o que interpone intereses personales.
Aprovecho este medio para expresar mi gratitud a todas aquellas personas que en muchas partes del mundo se han pronunciado por la paz en Chiapas y en México.
Dios bendiga a don Samuel Ruiz, obispo de los pobres. Dios proteja al subcomandante Marcos y al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, defensores de la dignidad del México relegado y humillado. Dios proteja a los jóvenes soldados del Ejército Nacional, porque son hijos de familias humildes y honradas. Dios nos bendiga a todos los mexicanos en estos momentos tan difíciles.

María del Carmen Cuéllar Serrano de Hernández
Chiapa de Corzo.