En Chiapas se multiplican los patrullajes, se levantan barricadas y surgen nuevos retenes: Militares y tropas zapatistas se movilizan, avanzan, ocupan posiciones de combate

TUXTLA GUTIERREZ.- Mientras el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) entrega ayuntamientos a la población civil en la zona que controla, avanza en sus posiciones y empieza a distribuir acreditaciones de corresponsales de guerra, el Ejército Mexicano responde incrementando la militarización del estado de Chiapas, mediante patrullaje en las ciudades, reforzamiento de retenes y protección a presas, plantas hidroeléctricas y pozos petroleros.
Además, según denunció el subcomandante Marcos, comandos antiguerrilleros guatemaltecos –los kaibiles– se han internado en la selva Lacandona.
El reforzamiento militar en Chiapas fue solicitado por Eduardo Robledo el 8 de diciembre, día que asumió la gubernatura.
En una carta a Esteban Moctezuma, secretario de Gobernación, pidió que, para “evitar alteraciones al orden público”, plantee a la Secretaría de la Defensa Nacional “la necesidad de que se lleven a cabo patrullajes militares en las principales poblaciones de Chiapas, especialmente en San Cristóbal de las Casas y Tuxtla Gutiérrez”.
En la carta, firmada también por Eraclio Zepeda, su encargado del despacho de la Secretaría de Gobierno, argumentó que la vigilancia militar es para “preservar la tranquilidad y las libertades constitucionales en la convivencia de la ciudadanía”.
Casi de inmediato, vehículos con soldados iniciaron patrullajes en Tuxtla, San Cristóbal, Comitán, Las Margaritas, Ocosingo, Palenque, Reforma y otras ciudades chiapanecas. Desde Jalisco, según denunció el perredista Mario Saucedo, candidato a gobernador de ese estado, comenzó la movilización de batallones de infantería que salieron de la base aérea de la Mojonera y del municipio conurbado de Zapopan.
Otras versiones señalan que las tropas de los estados de Campeche, Oaxaca y Tabasco también se dirigen a Chiapas.
Además de los patrullajes, se instalaron dos nuevos retenes en San Felipe Ecatepec, población aledaña a San Cristóbal de las Casas. Sus habitantes protestaron porque alrededor de 50 soldados tomaron las calles, el parque, el atrio de la Iglesia y la Casa del Pueblo. Además, les prohibieron encender el alumbrado público y estacionar sus vehículos en las calles. Con esto, el ejército prácticamente sitió el valle, preparándose ante cualquier ataque de los grupos rebeldes.
Por ferrocarril, grupos numerosos de soldados y pertrechos de guerra empezaron a llegar a la población de Arriaga, para luego trasladarse a los municipios de entrada al territorio zapatista, según confirmó José Torres Vera, agente del Ministerio Público de esa localidad.
En Comitán, desde el domingo 11 llegaron camiones con militares. Poco después de las 12 del día, unos 30 soldados, que viajaban en tres camiones, descendieron y tomaron posiciones.
En Las Margaritas, tres tanquetas, un tanque, camiones con soldados, integran una brigada que recorre las principales calles del municipio.
La tensión en todo el estado se incrementó a partir del lunes 12, cuando el subcomandante Marcos advirtió: “El reinicio de la guerra es inminente”, mediante una “carta de cartas” dirigida “a quien corresponda”.
Explicó: “Avisamos antes lo que vamos a hacer, para que se pongan a buen recaudo, para que se preparen, para que no los tome por sorpresa. Eso nos da desventaja, pero al lado de la desventaja tecnológica, bien podemos pasar por alto la desventaja de perder la sorpresa”.
A partir de entonces en los lados de las principales carreteras aumentaron las barricadas militares formadas con costales de arena, tras las cuales los soldados permanecen en estado de alerta, ametralladoras en mano.
De hecho, la vida cotidiana se ha militarizado: en algunos bares y centros nocturnos de la capital chiapaneca fueron apostados militares, tanto adentro como afuera. En el Gitanos, centro nocturno, los soldados catean a los concurrentes y vigilan alrededor de la pista de baile.
“Aquí hay muchos soldados disfrazados de civil. A veces hay discusiones entre ellos mismos. Algunos acostumbran dejar sus puestos de vigilancia, vestirse de civil y venir a divertirse”, dijo una bailarina.
La movilización de soldados en unidades blindadas, equipadas con proyectiles tierra-tierra y equipo de artillería, provocó la protesta de la Asociación de Derechos Humanos Sur-Sureste, el Consejo Popular de Derechos Humanos y el Consejo Central de Lucha del Magisterio Democrático. Condenaron “estas muestras de soberbia y rebeldía de quienes mediante el uso de tanquetas y metralletas tratan de doblegar al pueblo, que ha iniciado su lucha por la democracia”.
Largas colas tienen que hacer quienes salen o entran en vehículos a la capital chiapaneca por las revisiones militares; en las instalaciones de la VII Región Militar, a cargo del exjefe del Estado Mayor Presidencial, Miguel Angel Godínez, se instalaron barricadas y se incrementó la vigilancia.
Lo mismo sucede en el aeropuerto militar de Terán, lleno de aviones bombarderos, jets de reconocimiento y cientos de soldados.
Sin embargo, una y otra vez, el ejército niega que se esté incrementando el número de sus efectivos: “Seguimos siendo los mismos. Sólo nos turnamos del cuartel a los puestos de vigilancia”.
El domingo 11, el buque CPC-NIPPON, con bandera alemana, atracó en el puerto de Tuxpan, Veracruz, en una zona en la que sólo se permite el acceso de militares. Un habitante de Tuxpan, que observaba la llegada del barco por medio de binoculares, descubrió que comenzaron a descargar vehículos blindados. Entonces decidió filmar las maniobras. Una copia del video fue entregada a Proceso. En total, pudo contar unos 63 vehículos.

LA AVANZADA ZAPATISTA

Tan pronto asumió la gubernatura Eduardo Robledo, las “zonas francas” establecidas a mediados de enero dejaron de existir y las tropas rebeldes comenzaron a avanzar, colocando retenes en la llamada “zona gris”.
En las carreteras, a pocos kilómetros de los retenes del Ejército, empieza a encontrarse gente armada, uniformada y con pasamontañas que, para hacerse notar, “intimidan a la población civil”, según diversas denuncias.
En Guadalupe Tepeyac, el edificio que se utilizaba como albergue para visitantes, se convirtió en cuartel del EZLN.
El retén civil de Nuevo Momón, en el municipio de Las Margaritas, fue sustituido por miembros armados del EZLN. Además, colocaron un nuevo retén en la comunidad de Patathé, municipio de Ocosingo, cerca de donde en mayo de 1993 el Ejército Mexicano descubrió el primer cuartel de los rebeldes.
Mientras tanto, otras organizaciones, como la Unión Campesina Popular Francisco Villa (UCPFV), realizan abiertamente tomas de tierras en la región de la Sierra y, armadas, hacen llamados a luchar contra Robledo.
Y en la selva, el EZLN nombró un concejo municipal en el primer ayuntamiento que pasó a formar parte del “Estado rebelde de Chiapas”.
El lunes 12, el Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI)-Comandancia General del EZLN, entregó formalmente el poder civil a un concejo municipal, “elegido libre y democráticamente”, para que presida el ayuntamiento de Guadalupe Tepeyac, cuyo nombre se cambió por el de San Pedro de Michoacán.
A la ceremonia asistieron el subcomandante Marcos, el mayor Moisés y el comandante Tacho. Llegaron a caballo seguidos por una larga columna de guerrilleros.
Al tomar la palabra, Tacho leyó el primer artículo de la “Ley de Derechos y Obligaciones de los Pueblos en Lucha”:
“Los pueblos en lucha contra el gobierno opresor y los grandes explotadores nacionales y extranjeros, sin importar su filiación política, credo religioso, raza o color, tendrán derecho a elegir libre y democráticamente a sus autoridades.”
Recordó a las nuevas autoridades que deben hacer cumplir la Constitución y las Leyes Revolucionarias Zapatistas de 1993.
“Si se apartan del camino que marca la voluntad del pueblo, serán desconocidas por el mismo pueblo”, advirtió.
Aunque formalmente aún no son gobernados por concejos municipales zapatistas, otras comunidades de Los Altos de Chiapas y del Soconusco, así como algunas de la zona norte, han declarado su apoyo al gobierno rebelde de Amado Avendaño.
El subcomandante Marcos, en tanto, comenzó a distribuir acreditaciones a varios reporteros, para que cubran la guerra. Estampadas con una estrella, dicen las credenciales: “El portador tiene acceso restringido a las zonas bajo control del EZLN y debe sujetarse estrictamente a su trabajo periodístico y respetar las leyes y reglamentos que funcionan en territorio rebelde. Autoriza: Subcomandante Marcos”.
El martes 13, alrededor de 50 hombres que se cubrían el rostro con pasamontañas, armados con metralletas R-15 y AK-47, irrumpieron en el rancho La Orquídea, donde sustrajeron 40,500 nuevos pesos en efectivo.
Según la averiguación previa 962-07-994, el grupo rodeó el rancho que se localiza a unos 10 kilómetros de la frontera con Guatemala, ingresaron a la propiedad donde funcionan un restaurante y un hotel y golpearon a la dueña María Domínguez Figueroa. Lo mismo sucedió en el rancho cercano La Huasteca, donde fue herido un jornalero.
Entre tanto, viajeros procedentes de Ocosingo rebelaron que muy cerca del cuartel del Ejército Federal de Rancho Nuevo, a unos 12 kilómetros de San Cristóbal fueron vistos grupos armados disfrazados de zapatistas.

LOS FORCEJEOS POR LA PAZ

Ante el posible brote armado, la Comisión Nacional de Intermediación (Conai), afirmó que “en Chiapas crece el peligro de que estalle una guerra fratricida, que retrasaría la posibilidad de justicia y democracia en México, en un plazo inmediato y tendría costos de seres humanos, destrucción de bienes y ruptura de relaciones sociales”.
En un comunicado, la Conai agregó que “la tensión no decrece, sino que se acentúa en distintos pueblos y comunidades de Chiapas”. Se declaró en sesión permanente y prometió dinamizar su acción.
Cuauhtémoc Cárdenas estuvo en la selva el martes 13, con su hijo Cuauhtémoc y Andrés Manuel López Obrador, excandidato del PRD a la gubernatura de Tabasco, y sostuvo una reunión de cuatro horas con Marcos.
A su regreso informó:
“El Ejército Zapatista quiere una solución pactada. Pero espera señales de que ésa sea también la voluntad del gobierno. Le preocupa tener que recurrir a las armas.”
Un día después se reunió en San Cristóbal con Amado Avendaño, en sus oficinas del Instituto Nacional Indigenista, y con miembros de la Conai, en la curia de la diócesis.
Cárdenas confirmó que hay peligros “reales e inminentes” de nuevos enfrentamientos entre el Ejército Mexicano y el EZLN. Y censuró los “excesos” del gobierno al militarizar la región.

RASTROS DE KAIBILES

En cuanto a la presencia de miembros de las tropas selectas guatemaltecas en territorio chiapaneco, el subcomandante Marcos indicó:
“Hemos recogido pedazos de kaibiles muertos, destrozados, hechos trozos, porque se meten mucho acá y pelean también de este lado con los guerrilleros guatemaltecos. Hemos encontrado decenas de cuerpos y a nosotros no nos espanta eso de que se comen los pollos vivos y se beben la sangre.
“Su presencia no nos preocupa, porque el problema del EZLN es que no es una guerrilla tradicional. Tiene control de territorio, o sea, que hay que aventarle un ejército regular.
“Sin embargo, se sabe que militares mexicanos van para Guatemala a entrenar.”
Los comandos antiguerrilleros son entrenados en Poptun, Guatemala, donde se ubica un campo de adiestramiento. Consultado al respecto, un vocero del Departamento de Información y Divulgación del Ejército Guatemalteco (DIV), afirmó:
“Desde que en Chiapas surgió el Ejército Zapatista, ha aumentado el número de mexicanos inscritos en el curso kaibil. Vienen oficiales del más alto nivel para adiestrarse en el arte de la guerra antisubversiva. Se entregan de lleno al curso de comando. El Ejército Mexicano ha tenido mucho cuidado al seleccionar a su personal. Quienes pasan el adiestramiento se vuelven grandes guerreros”.
Explica:
“El adiestramiento kaibil es el más idóneo para combatir en la selva de México, ya que es muy parecida a la de Guatemala. La extensión territorial donde operan los zapatistas es más grande que el área de operación de la guerrilla guatemalteca.”
A la entrada del campo de adiestramiento, en plena selva guatemalteca, una leyenda recibe al visitante: “Bienvenidos al infierno”. Más delante se encuentra el lema kaibil: “Si avanzo, sígueme; si me detengo aprémiame; si retrocedo, mátame”.
Las pruebas a que son sometidos los kaibiles, consisten en pasar largas temporadas dentro de la selva sin dormir ni probar alimentos. O bien, alimentarse con la carne cruda de los animales selváticos. Un egresado de la escuela kaibil puede enfrentar por sí solo, dicen, a más de 50 enemigos.
El adiestramiento kaibil, ha sido impartido a oficiales mexicanos desde hace al menos ocho años. Enrique Oyarbides, subteniente de corbeta de la Armada de México, es de los últimos oficiales graduados. Originario de Campeche, Oyarbides obtuvo mil puntos, calificación pocas veces alcanzada por los militares latinoamericanos que son enviados a capacitarse.
En mayo de este año, poco más de 40 militares, entre ellos varios mexicanos y salvadoreños, fueron condecorados por el ministro de Defensa de Guatemala, Mario René Enríquez Morales.
El diario guatemalteco Prensa Libre informó el 12 de mayo que los soldados recibieron durante dos meses el curso, en la escuela ubicada en la selva del Petén, que hace frontera con la selva Lacandona.
La escuela de kaibiles surgió como respuesta a las acciones de la URNG, la cual comenzó a tener entre sus filas a gente entrenada en Vietnam, Bulgaria, Checoslovaquia, la URSS y China.
Fue fundada en 1974 por el general de Brigada Fausto David Rubio Coronado. La palabra kaibil significa “hombre que tiene la astucia y la fuerza de dos tigres”.
Según su decálogo, “lo posible está hecho, lo imposible se hará. Siempre atacar, siempre avanzar. En la confusión y el desorden, el kaibil será quien domine la situación. Su ataque será planeado con secreto, seguridad y astucia; lo conducirá con fuerza, vigor y agresividad. Su arma fundamental es la sorpresa. No trata de cumplir una misión: la cumple, sabe que resistir no significa solamente el juramento de hacerlo, sino también no retroceder ante nada.
“Al ser emboscado acompañado del máximo volumen de fuego, se lanza al asalto aniquilador. El kaibil es una máquina de matar cuando fuerzas o doctrinas extrañas atentan contra la Patria y el Ejército.”
Quien se duerme durante una patrulla, abandona su armamento, da muestras de inconformidad, fuma durante operaciones tácticas, se insubordina, muestra imprudencia temeraria, miente, roba, finge enfermedades o titubea, “no puede ser kaibil”.
El que pasa un curso, sale preparado como comandante o jefe de pequeñas unidades, con instrucción técnica, táctica, física y mental.
A pesar de todo ello, el subcomandante Marcos insiste:
“Nada de eso sirve con nosotros; ese dispositivo contrainsurgente está condenado al fracaso.”