Señor director:
En Proceso 1353 leí el artículo El horror urbano, de Javier Sicilia, que me dejó profundamente impresionado por su manera filosófica de abordar
un tema tan complejo como el desmedido crecimiento de las ciudades, en particular de la Ciudad de México.
Pues bien, como habitante del municipio de Tecámac, Estado de México, estoy sumamente preocupado porque mi pueblo –ubicado al
norte del Distrito Federal y colindante con Ecatepec– ya está en la mira
de los apologistas y promotores del crecimiento urbano irresponsable (entiéndase gobierno municipal y estatal, diputados locales y compañías constructoras). Estos señores, en nombre del “desarrollo económico”, la “modernización” y el “progreso”, han decidido –decreto publicado el 25
de enero de este año en la Gaceta de gobierno– construir, sin consultar a nadie, casi 80 mil viviendas, desdeñando las leyes de protección al
ambiente y de asentamientos humanos vigentes en la entidad.
Han olvidado, así mismo, la experiencia reciente, ya que con la construcción de 30 mil viviendas en los últimos cinco años el municipio
afronta graves problemas de vialidad, suministro de agua potable y acumulación de basura y aguas negras al aire libre.
Las ciudades no deben perder su dimensión humana, en los límites
de la racionalidad, o estaremos condenados a sufrir, como lo señala
Sicilia, “ese espacio que fractura los vínculos comunitarios, que nos
quita el oro de la evidencia, que sólo produce artificio y con él ruido, contaminación, grilla, esclavitud, destrucción de la autosubsistencia y del mundo vernáculo y agrario, dependencia exterior, desempleo, migraciones
y enfermedades nerviosas”.
Atentamente
José Ricardo Ovando Ramírez
Posdata: Me gustaría que el señor Javier Sicilia pudiera proporcionarme
algún teléfono para intercambiar algunos puntos de vista.








