“El crimen del padre Amaro”: En San Sebastián, récord de taquilla…

Sanjuana Martínez

SAN SEBASTÍAN, PAÍS VASCO.- Precedida por el escándalo y la polémica, El crimen del padre Amaro pasó su primera gran prueba de fuego en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, y la oportunidad de convertirse simplemente en una “buena película” sn el añadido de la controversia.

La etiqueta de “provocación” acompañaba al filme dirigido por Carlos Carrera, y primer reto de la taquilla quedó superado con un lleno histórico en el Auditorio del Kursaal, del arquitecto Moneo, y rebasando el aforo de mil 500 personas.

El primer pase de prensa y público en general fue programado el martes 24 a las 12 horas. La gente empezó a llegar desde una hora antes y formó una larga fila.

Xabier y Zigor Gorrotxategi (padre e hijo) afirman que compraron con “mucha” antelación sus entradas, porque de todas las películas a concurso fue la que más les interesó:

“Aquí hemos visto algo similar, The Prist, así que no creo que nos escandalice, al contrario, nos hará hablar sobre un tema muy actual: el celibato opcional.”

Las puertas se abrieron 20 minutos antes de la sesión y los tres jóvenes acomodadores no pudieron controlar la marea humana; inútilmente intentaban conseguirlo a gritos de “calma” y “orden”, y, gracias a la confusión, decenas de personas entraron sin necesidad de mostrar sus boletos.

En 15 minutos la sala estaba casi llena. Los organizadores pretendieron expulsar a los que se quedaron sin asiento, pero los espectadores se negaron y para evadir el desalojo se sentaron en los pasillos.

La primera carcajada que El crimen del padre Amaro arrancó al públlico fue el estridente canto de la vieja bruja beata en la Iglesia; luego se sucedieron más o menos risas con los diálogos de flirteao entre Amaro y Amelia. Cuando el padre Benito le recrimina al joven sacerdote haberse liado con la adolescente, argumentándole “hiciste una promesa de celibato” y Amaro le contesta “porque me obligaron”, se registró un sonoro aplauso.

El silencio se prolongó durante el clímax de la película, antes del final. Y luego, sin esperar que aparecieran los créditos, el aplauso fue general.

“Una película normal; nada escandalosa”, dice la anciana Maltilde Serna.

Si fuera Feli Toral añade:

“No creo que en España cause tanta polémica. Los curas se enamoran, son seres humanos. Eso se ve todos los días. Es simplemente un reflejo de la realidad.”

“Me ha gustado mucho, es una película que toca el tema del aborto y que muestra cómo somos siempre las mujeres las que pagamos el plato. Con lo bueno que es el padre Amaro que se hace el simpático, finalmente se echa para atrás. La deuncia contra la Iglesia a todos los niveles me parece muy interesante”, comenta Carmen Nogués, de 70 años.

José Landa levanta los hombros:

“Está bien. No es una gran película, pero por lo menos es progresista. Es normal que levante ampollas a la burguesía católica, porque la película cuenta sus chapuzas, No sé por qué tanto escándalo, si ya se sabe que la Iglesia funciona como una mafia.”

La conferencia

En la sala de prensa, Carlos Carrera, Ana Claudia Talancón, Sancho Gracia, Andres Montiel y Pedro Armendáriz esperan las preguntas de los periodistas.

-Yo creo que aquí no habrá polémica. Finalmente, la película será vista y no rodeada del escándalo. Mi intención no era provocar, sino hacer una película sobre estos personajes y sus contradicciones- dice el director.

Un periodista español interroga sobre si la película es también un homenaje al exilio español. Carrera:

-Sí, por eso incluyo la figura de Lázaro Cárdenas y otros detalles de los personajes.

La actriz Ana Claudia Talancón dice que el filme sólo refleja realidades de la actualidad mexicana, y arranca carcajadas y aplausos de los periodistas cuando expresa:

-La película rebasó todas las expectativas. Gracias a dios.

Un periodista portugués pregunta que si tenían conocimiento de la polémica desatada en su país, porque se habían “atrevido” a tocar a “un monstruo de la literatura portuguesa” como Eça de Queiroz, transformando su novela a la realidad mexicana:

-Ya expliqué las razones en una carta publicada en Portugal, pero me vuelvo a disculpar –responde el director-. La verdad es que ya ni modo, la película y ala hicimos.

Sale al quite José María Morales, propietario de Banda Visión, afirmando que el director de cine Manoel de Oliveira, de 94 años, lo felicitó por haber tenido el valor de abordar la novela de Queiroz desde otra perspectiva diferente a la portuguesa:

-Me dijo que se debía haber hecho en Portugal y se alegró mucho que se haya hecho en México. No es una irreverencia, es necesaria la adaptación de las obras literarias; con variaciones respecto de la novela del siglo XIX.

Un reportero italiano pregunta qué nivel se había cambiado la –novela de Eça de Queiroz escrita en 1875 para ser adaptada al México del 2002, y cuestiona el porqué la película no profundiza en los temas cruciales como las narcolimosnas, que “aparentemente es normal en México”. Y añade:

-¿Por qué nos hacen ver que esas cosas son cotidianas, sin la necesaria tensión dramática?

De nuevo Carrera:

-La intensión era contar la historia entre el padre Amaro y Amelia. Todo lo demás era el contexto, con la realidad y la vida cotidiana. Fue una decisión no enfatizar ese tema, porque no es una película sobre el narcotráfico o la relación con la Iglesia, la novela sufrió modificaciones y tratamos de encontrar un equivalente moral de los sacerdotes de la novela, con los sacerdotes actuales de la realidad mexicana. Lo que respetamos de la novela fue la historia principal.”

-¿El guión ya estaba hecho cuando usted empezó la película? ¿Cuál fue la relación de usted como director con el guionista y su participación en la estructura de la historia?

-Había una primera aproximación a la adaptación de la novela y nos juntamos Vicente y yo y empezamos a platicar con muchas ideas. Buscamos algo que fuera más actual, buscamos puntos de acuerdo de cómo podíamos hablar sobre la realidad mexicana. Nos juntábamos y luego trabajábamos el guión; y luego yo le daba una vuelta y luego él. Pero siempre lo platicábamos. Por ejemplo, las narcolimosnas, pensamos que lo de la novela no funcionaría y pensamos en algo más interesante como conseguir los medios para construir un centro de salud.

-¿Y el aborto? ¿De quién fue la idea?

-El aborto fue idea de Vicente, por que estaba a posibilidad de cambiarlo a la novela, porque no existía el aborto en esa época, y en la novela la mandan lejos y casi asesina al bebé.

-Si se actualiza una novela de hace siglo y medio y se sitúa en el México actual, creándose los personajes del padre Natalio- comenta otro periodista ibero- , me quedo con muchas ganas de que se desarrolle el personaje del padre Natalio y nos quedamos sin saber cómo se trabaja en esas comunidades. Me quedé con ganas.

Una periodista vasca añade:

-Es que el padre Natalio es un personaje más íntegro, le interesaba a  usted como director dar esa imagen sobre su compromiso con los pobres.

Un periodista español felicita al director por su valor para afrontar la campaña contra la película suscitada en México.

-Has hecho frete a eso de manera valiente.

Y un argentino insiste en saber las claves de la adaptación de la novela y los problemas del celibato.

Armendáriz intenta ser claro:

-Es importante señalar que el guionista Vicente Leñero hizo un artículo en la revista Proceso y les recomiendo que lo lean y lo busquen, porque allí están todas las claves de la película.

Y pone los puntos sobre las íes de algo que después de media hora de conferencia no se había dicho:

-Yo creo que nos estamos yendo por otro camino. Esta es una película que cuenta la historia de dos seres que se enamoran, y esta película pasa a la historia no con el problema del celibato o los sacerdotes, sino porque es una película muy bien hecha y muy bien filmada. Es una novela que tiene 170 años y que está allí de forma vigente. Ése es el punto básico. Es una película que cuenta una historia de amor en un marco del México actual. El cine de calidad y el cine bien hecho es exportable, no tiene nacionalidad, es simplemente un cine que le interesa al público.

La crítica

Carlos Boyero, uno de los críticos más severos, fue generoso en los elogios:

El crimen del padre Amaro describe la corrupción de los sacerdotes, sus mentiras y su ‘torturado pacto con lo establecido y desbocada pasión carnal’.”

Considera “terrorífico” el personaje de la “bruja beata” y halaba a Gael García Bernal al considerarlo un “actor de infinitos registros y con gran capacidad para convencerte de lo que a él y  sus buenos directores les dé la gana”.

Afirma que Sancho Gracia está “perfecto”, en el “mejor y más complejo papel que ha interpretado nunca”, porque inspira diferentes sentimientos: “asco, compasión y ternura”.

Borja Hermoso, de El Mundo, señala que el filme sólo sería lo que es, una muy buena película, si no fuera porque algunos la convirtieron además en “carne de escándalo”. Y añade:

“Pura cuestión de actualidad, en el fondo, porque no sólo el Papa Alejandro Borgia se acostaba con su hija Lucrecia hace 500 años, sino que –como recordó ayer Sancho Gracia, que en la película hace de sacerdote atormentado por los precipicios de la carne- ‘hoy sigue habiendo chicos toqueteados si no sodomizados por sacerdotes’.”

Lluís Bonet Mojica de La Vanguardia: “Tiene la película una estructura de serial muy mexicano, parlanchín y melodramático. Trasladar la acción de la novela de Eça de Queiroz desde el Portugal del siglo XIX al México actual, adicionándole diversidad de temáticas, da como resultado una película nada desdeñable, pero falta de unidad.”

Y sentencia: “Película irregular en su conjunto, densa en algunos momentos y muy convincente en otros.”

Mitxel Ezquiaga, en el periódico del Festival, en el que la portada es la foto publicitaria de El crimen del padre Amaro: “(…) nos encontramos un verdadero folletín, entre el culebrón y Bruñel. La película se deja ver, supone realmente un duro ataque a la Iglesia mexicana e incluye imágenes pensadas para la polémica, pero quizá tenga más ruido que nueces.”

El crítico de cine del periódico vasco Deia, Beñat Doxoandabaratz:

“El presidente Fox quiere prohibirla…A Carrera le falta garra y pulso cinematográfico, sutileza para retratar la pasión de los amantes y la tortura interior del padre Amaro. En el guión no hay giros inesperados y todo se vuelve cada vez más predecible. Si las escenas que han causado el mayor escándalo han sido una en la que Amaro pone un velo de la Virgen sobre Amelia antes de hacer el amor y la de un gato comiéndose una hostia, olvidan que la realidad supera a la ficción.”

El periódico vasco El Correo, Antón Merikaetxebarria destaca que hay imágenes significativas en el afán del director de llegar a los públicos más diversos: “pero resulta más conceptual de lo que quisieran Carrera y sus colaboradores, dado ese afán desmedido de empatar cueste lo que cueste, demostrando sus firmantes muchas ganas de escandalizar y  muy pocas de afrontar con exigencia, serenidad y rigor un mundo y unos personajes balanceándose en ocasione sobre el abismo de lo grotesco, lo morboso, lo escabroso y, valga la paradoja, las buenas intenciones”.

Y concluye: “Por tanto, es una cinta aparente, técnicamente bien filmada, que parece destinada a ser un gran éxito de taquilla. Como síntoma no puede ser más desolador.”

Ángel Ferández-Santos de El País:

“No se entiende bien el porqué de tanto desgarro de sotanas en México, si lo que abre El crimen del padre Amaro son caminos recorridos desde hace mas de un siglo por un  novelista y desde hace más de 20 por la vida, mientras que las verdaderas, y verdaderamente escandalosas, turbiedades de sacristía alcanzan hoy alquimias de la espesa negrura con la que algunos curas estadunidenses están interpretando el mandato de amor evangélico a los niños.”