El guerrerense Juan Manuel Curiel Morales se dice herido por las maniobras de las autoridades deportivas que le quitaron el nombramiento de entrenador de la selección nacional de tiro con arco que participó en los recientes Juegos Parapanamericanos de Guadalajara. Apenas tenía dos meses y medio en el cargo cuando, sin explicación alguna, el 12 de octubre le dijeron que estaba fuera. Y aunque interpuso una queja ante la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD), las autoridades se echaron la bolita y no lo restituyeron. Hoy, Curiel tiene demandada a la Comisión Técnica que determinó su cese.
Hasta el 12 de octubre último, todo iba bien para Juan Manuel Curiel Morales. Meses antes, el 29 de julio, fue nombrado entrenador de la selección nacional de tiro con arco que compitió en los pasados Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011.
Luego, el 23 de septiembre Curiel fue uno de los asistentes a la ceremonia de abanderamiento de la delegación tricolor que encabezó el presidente Felipe Calderón en la residencia oficial de Los Pinos. Incluso se le tomaron las medidas para los trajes de gala y de charro que portaron los atletas de la delegación nacional que participaron en la justa parapanamericana.
Todo se desarrollaba sin contratiempos. Pero cambió para el 12 de octubre. Días antes del inicio de los juegos el entrenador fue destituido de su cargo.
Originario de Baja California pero avecindado en Acapulco, Guerrero, Curiel recibió la noticia por medio de un correo electrónico que le envió Sergio Durand, secretario general de la Federación Mexicana de Deportes Sobre Silla de Ruedas, A.C.
No recibió ninguna explicación. Alejado de los Parapanamericanos, el agraviado promovió a mediados de octubre el recurso de apelación ante la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD), el órgano de justicia deportiva en el país. El día 19 de ese mismo mes la comisión otorgó a Curiel la suspensión provisional contra actos de la Comisión Técnica que determinó su cese como entrenador nacional.
La comisión está integrada por los presidentes de las federaciones para deportistas con discapacidad (ciegos, parálisis cerebral, especiales y silla de ruedas), así como metodólogos y autoridades del Comité Paralímpico Mexicano (Copame), el Centro Paralímpico Mexicano (Cepamex) y la propia Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), que dirige Bernardo de la Garza, exaspirante a presidente de la República.
Las patrañas de Lárraga
El dictamen provocó la respuesta del presidente de la Federación Mexicana de Deportes Sobre Silla de Ruedas, A.C., Pablo Bernardo Lárraga, quien el 7 de noviembre envió su réplica a la CAAD en la cual expone sus argumentos sobre el cese de Curiel.
En el documento, Lárraga expone que desde enero pasado la Comisión Técnica determinó reunirse dos veces por semana. Su finalidad: seleccionar a los atletas y al staff que participarían en los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara, que se verificaron del 7 al 21 de noviembre.
“Queremos informarle que en la disciplina de arquería nos van a representar dos atletas: uno que vive en Jalisco y otro en el Distrito Federal –expuso Lárraga–. El atleta que entrena en el Distrito Federal, José Antonio Báez Téllez, nos solicitó invitáramos al C. Juan Manuel Curiel Morales para un evento de preparación en Londres, Inglaterra, a lo que esta federación accedió sin ningún compromiso de pago o responsabilidad por este apoyo.”
Líneas después Lárraga indicó que la comisión “revisó y concluyó que se le solicitaría el apoyo al entrenador de Guadalajara (Alejandro Vélez) para que se hiciera cargo de esos atletas en los Juegos Parapanamericanos.
“Por esta situación se decidió que al no existir ningún compromiso y falta de interés del C. Juan Manuel Curiel Morales, ya que únicamente apoyó a nuestro atleta en el evento de Londres y jamás se tuvo acercamiento ni programa de entrenamiento el atleta José Antonio Báez Téllez darlo de baja (sic), ya que únicamente pensó en asistir a los Juegos Parapanamericanos, y el señor Curiel vive en la ciudad de Acapulco.”
Más: Lárraga admite que “es importante señalar que el día que se tomó esa decisión yo no asistí a esa junta por estar en proceso de cirugía, ya que fui intervenido el 23 de octubre… Quiero señalar que los nombramientos y oficios yo no los doy con firma electrónica, como el que tiene el señor Curiel, y como presidente de la federación nunca he tenido ningún tipo de acercamiento ni acuerdos con él”.
Y en un “acto de generosidad” hacia Curiel, el presidente de la Federación Mexicana de Deportes Sobre Silla de Ruedas, A.C., escribió a la CAAD el 7 de noviembre que “para no incurrir en desacato, y reconociendo que se extendieron documentos sin mi autorización, lo único que podría hacer es lo siguiente: que (el entrenador guerrerense) asista a Guadalajara y esta federación puede ofrecer traslado vía terrestre México-Guadalajara-México, así como el pago de hospedaje y alimentación del 12 al 20 de noviembre”.
Molesto, Curiel respondió: “Eso, disculpando la expresión, es una mentada de madre. ¿Con qué recursos pensaban solventar los gastos?; ¿De sus bolsillos? Lo dudo, y no estoy dispuesto a que me den una paleta Chupi pop y me vaya a echar porras. Soy el entrenador nacional, fui el entrenador nacional parapanamericano, y aunque ellos como autoridad deportiva no quieran aceptarlo hay un recurso de suspensión provisional que acredita mis argumentos”.
Orgullo herido
Con una experiencia de 25 años en la arquería, Juan Manuel Curiel adelanta que tras el desacato en que incurrió la Federación Mexicana de Deportes Sobre Silla de Ruedas, A.C., de la propia Conade, así como del resto de las federaciones para deportistas con discapacidad, sólo espera el último fallo de la CAAD para emprender acciones legales contra los responsables.
“Iremos hasta las últimas consecuencias –dice a Proceso–. Es un hecho que no debe pasarse ni brincarse. Aquí hay una responsabilidad. Desde el momento que me mandaron un oficio, un documento oficial como seleccionador nacional, me sumé no sólo a la pasión por México, sino al proceso de darle al país lo que tanto merece: resultados. Los compromisos son para respetarse.”
Expresidente de la Asociación de Tiro con Arco de Baja California y presidente-fundador-entrenador de la Asociación de Tiro con Arco de Acapulco, Curiel fue quien encauzó en la arquería a José Antonio Báez (Proceso 1830), campeón en los Parapanamericanos recién concluidos.
Al entrenador se le quiebra la voz: “No estuve en Guadalajara, donde Toño Báez dio la casta por México. Me quitaron ese derecho. Y todos los responsables se echan la bolita. Ahora resulta que nadie estuvo en esa supuesta y magna junta.
“Pero quisieron manejarlo muy apantallador: ‘El pleno de la Comisión Técnica se reunió con sordos, ciegos, débiles visuales, sillas de ruedas, el Comité Paralímpico y hasta la Conade, y decidió quitarte’ –me comentan–. Pero hablo con uno y con otro y todos se escudan: Lárraga insiste que no estuvo en la junta porque estaba operado; el de la Conade (Eduardo Obregón, responsable del deporte adaptado y jefe de misión en los pasados Juegos Parapanamericanos) me dice que tampoco asistió a la reunión, pero que sabe todo. Todos saben, pero nadie estuvo. Entonces, que la autoridad se encargue de deslindar y acreditar responsabilidades.”
Curiel asegura que todo se le hizo raro desde el momento que Sergio Durand, también responsable de comunicación de la referida federación, le envío el correo electrónico en el que le informa “que todos me echaron montón”.
Y describe su decepción: “No me cayó el veinte. Tuve que analizarlo durante dos días porque de alguna manera fue un duro impacto para mí. Tampoco soy una cosa desechable como para que me digan: ‘¿Sabes qué?: ya no cabes en el avión o somos muchos y no vas a ir’. Ni siquiera las gracias me dieron ni se atrevieron a llamarme por teléfono. Vi esta acción de mal gusto y poco ético. Y lo único que hice por México fue apasionarme para darle un resultado, como el que se dio con Toño Báez”.
Curiel relata así la breve conversación telefónica que sostuvo con Eduardo Obregón dos días después de su destitución: “¿Sabes algo de mi despido?”. ‘Pues no sé nada’”. El entrenador insistió: “Pero tú eres Conade y aquí están involucrando a la institución; tú estuviste en esa reunión”. Él me respondió “que no estuvo en la junta, que me habían embarcado”.
Derivado de lo anterior, relata, protagonizó un ridículo desde el momento en que decidió compartir con los medios de comunicación de Guerrero su designación como entrenador nacional de tiro con arco:
“En Guerrero ando descuadrado porque fue un golpe de imagen y un golpe deportivo. ¡Imagínese!, cuando me notifican mi nombramiento saco el boletín de prensa: ‘El entrenador guerrerense ha sido convocado para conformar la selección nacional paralímpica… y de repente, dos días después del abanderamiento, me envían el último oficio. Dije: ¡Caramba!, y ahora qué voy a hacer. De igual manera tuve que comunicarle a los medios. Algunos se mofaron.
“Dijeron: ‘¿No que muy fregón ese entrenador de tiro con arco? Ahí está marginado. Por algo lo destituyeron’. Y eso es un golpe psicológico, pero tengo que asumir esa responsabilidad de dar la cara.”
Y lo peor, insiste, “perdí la fuerza de líder con mis arqueros y con los compañeros con los que coordinamos el tiro con arco en cinco municipios del estado desde 2007, porque con bombo y platillo junté a mis líderes. Nos fuimos a tomar un café y festejamos que el entrenador guerrerense estaría en los Juegos Parapanamericanos. De hecho, de Guerrero sólo asistieron dos deportistas a los Juegos Panamericanos e iba a ser el único de ese estado en los juegos. Eso me restó imagen, poder y fuerza”.
Curiel reflexiona: “Ya me miraba con mi traje de charro, pero ni aventar el sombrero me permitieron. Esperamos que al señor De la Garza le interese resolver la situación, o al menos se digne a decirme: ‘Gracias por no haber ido. Ahí te va tu sombrero y tu reata’”. l








