Señor director:
La ausencia de políticas culturales en el gobierno del Distrito Federal se manifiesta en delegaciones como la de Tlalpan. A pesar de que esta demarcación cuenta con diferentes funcionarios en la Dirección de Cultura –ya que finalmente quedó fuera José Luis Cruz, quien se sentía dueño de la cultura oficial delegacional durante casi dos administraciones–, continúan las deficiencias.
Por ejemplo: el Museo de Historia no cumple con su verdadera función de museo, pues se usa para actividades administrativas, mientras que en sus salones y patios se presentan exposiciones de tutti frutti. La Casa Frisac, una de sus casas de cultura, no cuenta con luces suficientes en las salas de exposición y carece de bases para esculturas y de paneles. Las exposiciones ahí son escasas debido al bajo presupuesto, en tanto que las muestras que llegan a exhibirse distan de alcanzar cierta calidad, salvo contadas excepciones…
El origen de estas deficiencias es que el gobierno capitalino y sus delegaciones carecen de sensibilidad cultural para nombrar a funcionarios con experiencia en la administración del sector. Sólo son elegidos improvisados funcionarios por razones políticas… Al PRD, como lo hemos visto desde tiempo atrás, no le ha interesado la cultura.
Benjamín Romero
Artista plástico
Distrito Federal








