Un duro recibimiento

MADRID.- En España aún no pasaba la euforia en el Partido Popular (PP) por su aplastante triunfo en las elecciones generales, cuando los mercados financieros le dieron su particular recibimiento a Mariano Rajoy: El lunes 21 una nueva tormenta amenazó a la economía española con la caída bursátil en 3.48%, el segundo de los peores resultados en las bolsas europeas ese día, después de la de Milán (que bajó 4.74%).

Ese mismo día, la prima de riesgo de la deuda española, el mejor indicador para medir la confianza en las finanzas de un país, tuvo un salto desde los 441 hasta los 464 puntos, que la colocó en la frontera de la prima de riesgo italiana, una de las peores en el volátil panorama que viven las deudas de los países europeos y ante la fragilidad de la moneda común, el euro.

Los medios españoles advirtieron que ese no era el “estreno soñado” por Rajoy, quien prometió cumplir con los compromisos adquiridos por España en niveles de déficit público que lo obligan a recortar el gasto en alrededor de 21 mil millones de euros en 2012 y paliar la presión del elevado desempleo que afecta ya a 5 millones de españoles.

Por ello su plan de recorte es lo más esperado en España. “Futuro sin demoras”, tituló El País su editorial del lunes 21, donde señaló: “Rajoy debe desvelar su plan económico y Zapatero, dimitir al frente del PSOE.

“Una estrategia electoral de éxito no puede prolongarse un día más. Los ciudadanos, tanto los que le han votado como los que no, necesitan conocer a la máxima brevedad el plan de medidas urgentes que tan celosamente ha escondido”, escribió en el mismo matutino su exdirector Jesús Ceberio.

Sin embargo, hasta el miércoles 23, Rajoy no hacía ninguna aparición pública para dar a conocer el esperado plan de recortes. Tras su aparición en el balcón de la calle Génova y encabezar el lunes 21 una reunión privada del Comité Ejecutivo Nacional del PP, se encerró en sus oficinas a trabajar, según dijo María Dolores de Cospedal, la secretaria general del partido.

Pero las amenazas de los mercados han estado presentes desde antes de los comicios. El viernes 18, dos días antes de las elecciones, el político conservador cambió su habitual discurso y pidió a los mercados un margen de tiempo de “más de media hora” para el nuevo gobierno, tras la jornada electoral.

Ese día se difundió la noticia de que la prima de riesgo de la deuda española había llegado a 503 puntos, un nivel que no se alcanzaba en los últimos 14 años, y que la colocaba muy por encima de la italiana.

La ministra de economía, Elena Salgado, se vio obligada a salir a aclarar después de la reunión del Consejo de Ministros que esa notable subida se debía a una cuestión técnica. Las agencias calificadoras confirmaron que, efectivamente, la deuda española no había superado a la italiana; pero el hecho generó una fuerte alarma.

 

Cuentas públicas bajo presión

 

Rajoy ha tenido un margen de maniobra reducido. El martes 22 las agencias calificadoras Standard & Poor’s y Fitch le fijaron las reglas del juego.

Standard & Poor’s le reclamó “una reforma estructural y fiscal ambiciosa y radical”, que “sorprenda positivamente a los mercados”.

Sostuvo que la “clara mayoría” del PP en la elección “podría facilitar la aplicación de medidas de reforma a largo plazo”, pero precisó que España sigue estando bajo presión debido al “alto desempleo”.

El mismo día la agencia calificadora Fitch le recordó al próximo gobierno que tiene “un compromiso con la disciplina fiscal” y le pidió “una sólida demostración de medidas recientes adoptadas para cumplir sus objetivos fiscales”.

Ambas calificadoras también señalaron que la economía y las cuentas públicas españolas siguen bajo presión. “Las perspectivas de bajo crecimiento debido al proceso de desapalancamiento en curso del sector privado, el alto desempleo y las rigideces en el mercado laboral y una gran deuda externa –lo que implica la vulnerabilidad a un deterioro de la financiación externa– ha pesado en la nota de España”, dijo Fitch.

El lunes 21 el próximo presidente español tuvo una conversación telefónica con la canciller alemana, Angela Merkel, en la que Rajoy había solicitado apoyo para España argumentando que es un país que cumple con sus compromisos.

Pero al día siguiente se dio a conocer un telegrama que también fijó las reglas del juego: “En este momento difícil para España y para Europa, ha recibido usted un mandato claro de su pueblo para adoptar y aplicar con rapidez las medidas necesarias”.

Por lo pronto, en los círculos financieros y de prensa se espera que Rajoy difunda de inmediato su “hoja de ruta”. Lorenzo Dávila, director de Investigación del Instituto de Estudios Bursátiles pidió que el futuro presidente deje de “sembrar incertidumbres” y revele cuáles son sus medidas para luchar contra la crisis y, sobre todo, que “defina el equipo” que se encargará de aplicarlas, dio a conocer el periódico Público.

“Arrojar transparencia sobre el balance de la banca española es fundamental”, dijo y aseguró que los mercados esperan conocer cómo va a conseguir Rajoy reducir el déficit.

Por lo pronto, ante la posibilidad de que el próximo 23 de diciembre el gobierno quede conformado y se celebre la primera sesión del Consejo de Ministros, medios especializados como el periódico financiero Expansión adelantan que entre las primeras medidas estaría una ley orgánica de estabilidad presupuestaria, que limitará el gasto del Estado y de las comunidades autónomas, imponiendo recortes, y que exigirá a cada autonomía un programa de estabilidad económica para tutelar la reducción del déficit.

Se flexibilizará la negociación colectiva, como exige el sector patronal y, por último, se terminará el proceso de concentración y saneamiento de la banca. Incluso se habla de la posibilidad de crear un llamado “banco malo” para limpiar los activos inmobiliarios que lastran los balances del sector financiero. Y posteriormente, una medida más será suprimir subvenciones, en especial las que se entregan a los sindicatos.