Una historia de amor y de racismo

Carolina Rivera –esposa de Fernando Sariñana- escribió Amar te duele hace cuatro años. Pulió el guión en un taller de Altavista Films con Guillermo Arriaga, Vicente Leñero y Fernando León.

Cuenta a este semanario:

“Tenía ganas de escribir un relato de amor, y como toda buena historia de amor debía ser una relación imposible. Entonces e puse a imaginar cuál sería la imposibilidad del amor en el México de hoy –en la época de Romeo y Julieta había otro tipo de valores morales- y descubrí que somos una sociedad muy racista y no hablamos de eso. Todos los días discriminamos a alguien no sólo por su color de piel, sino por alguna discapacidad.”

La historia la encaminó en ese sentido:

“Tiene mucho que ver las expectativas de las familias, con los prejuicios que tenemos sobre la diferencia de clases sociales en el país. Se aborda eso un poco en las telenovelas, pero muy acartonado. La niña pobre está buenísima y conquista al tipo que tiene todo el dinero del mundo. Esto se vive como un sueño, como algo aspiracional por parte del público, pero la película no es así.”

Su preocupación fue no estereotipar:

“No digo que los pobres son buenos y los ricos malos, o al revés. Quería una historia cercana a la realidad.”

Rivera estudió guionismo en la Universidad de California de los Ángeles (UCLA). Desde Cilantro y perejil (1996), dirigida por Rafael Montero, ha trabajado con Sariñana; en éste momento fue el productor. Participó como coguionista en Todo el poder y Atlético San Pancho; en esta última Sariñana fue también sólo productor. Y son guiones originales de ella Segundo Aire y Amar te duele. Ha escrito para niños en Canal Once.

Asegura que el tema de Amar te duele será controvertido:

“Va a sacar ámpula. Este rollo de los nacos y los fresas, todo ese tipo de etiquetas que ponen los chavos, siento que puede provocar polémica. Es un espejo. Tuve la fortuna de ir con unos grupos focales con los que probamos la historia, y los chicos de 16 y 17 años relataban que sí les había pasado lo que sucede en el relato.”

Le gustó el guión transportado a la pantalla:

“Está mucho mejor. A Sariñana lo respeto mucho como director. Es alguien que realmente toma un proyecto y lo hace más grande. Claro, ahí está la historia, los personajes. Lo hizo mucho menos fresa de lo que yo lo había escrito, eso me preocupaba mucho.”