Luego de siete meses de trabajo –intuitivo y desordenado, como reconocen sus integrantes– el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad siente la urgencia de reorganizarse. Ante la perspectiva de que la violencia en el país siga cobrando vidas a un ritmo desbocado, los militantes de la corriente pacifista buscan, entre otras cosas, dotarse de una dirección plural pues consideran que el liderazgo único de Javier Sicilia no es sano para él ni para la causa. También quieren establecer redes de víctimas o familiares bien arraigadas en todo el país y aclaran que no pretenden interferir de ningún modo en el proceso electoral del año entrante.
El crecimiento fue rápido, quizá demasiado. Muchas de las acciones que se realizaron en siete meses fueron más bien intuitivas. Sin recursos ni estructura, más por la necesidad de manifestarse, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad se desarrolló sin orden.
Ahora está en una fase de reorganización con la idea de fortificar el trabajo y la defensa de las víctimas y sus familiares y de pluralizar el liderazgo a fin de que el peso de las decisiones no recaiga sólo en el poeta Javier Sicilia, sino en una dirección colectiva, horizontal.
“Estamos en una crisis de crecimiento” explica Sicilia, quien acepta que debe dejar de ser la imagen protagónica para convertirse en un militante más.
“Seguiré como una figura moral; el peso es demasiado grande para que yo siga como la figura principal. Seguir así es dañino para la causa porque las figuras que concentran demasiado las cosas terminan por decepcionar, por desgastarse, se pierde la sustancia inspiradora que le dio lugar… Cuando los líderes se apagan, los movimientos se pierden”, dice el poeta a este semanario.
Pero aclara que esto no significa que abandonará el movimiento que nació el 6 de abril en Cuernavaca, cuando encabezó la primera manifestación nacional contra la violencia y las miles de muertes generadas por la guerra contra el narcotráfico, lanzando un grito de protesta que se reprodujo en todo el país: “¡Estamos hasta la madre!”.
–¿Qué harás?
–Quiero estar como una figura moral y de acompañamiento. Lo he hecho en los momentos fundamentales, pero creo que es momento de que su estructura se fortalezca y me permita seguir siendo sólo una figura moral, no como ahora que mediáticamente todo recae en mí. Yo no soy el movimiento, simplemente soy un inspirador. Hay gente que no está en la luz pública pero sin cuya participación esto no camina. Creo que es momento de que adquieran una presencia más importante.
Poeta, autor de varias novelas, articulista, ensayista, editor de la revista Conspiratio y profesor, Sicilia aclara que no es activista sino que a raíz del asesinato de su hijo –el 28 de marzo– empezó a realizar acciones sociales para detener la ola de violencia que ha cobrado más de 50 mil vidas en todo el país.
“No soy un activista, soy un autor que sigue escribiendo… aunque dejé la poesía. Quiero seguir trabajando como formador, tengo una vida austera contraria a la lógica del mercado; mi contribución es desde las letras. Quisiera conjugar estas acciones, de hecho ya lo estoy haciendo pero la gente no lo ve. Quisiera seguir así, pero desde otro espacio para que el movimiento se exprese plenamente.”
–¿Crees que ya están preparados para otro tipo de liderazgos?
–Sí. Hay gente de mucho talento, de liderazgos no mediáticos, como Pietro Ameglio, Emilio Álvarez Icaza, Miguel Concha, Clara Jusidman, Ignacio Suárez Guape, Miguel Álvarez, los poetas Eduardo Vázquez y Tomás Calvillo. Además hay un grupo de muchachos en la Comisión de Víctimas. Es decir que el núcleo fundamental funciona con un sentido colectivo. Creo que puede dar este paso porque no es gente improvisada.
Entrevistado un mes después del segundo diálogo con Felipe Calderón, tiempo durante el que ha mantenido un bajo perfil ante los medios, Sicilia insiste en que no se saldrá del movimiento, que no dejará sus filas sino que tomará su papel de víctima y de figura inspiradora.
Pietro Ameglio, uno de los encargados de crear una red nacional de organizaciones de familiares de víctimas, precisa que no está en duda el liderazgo del poeta pero que ya es necesario armar una estructura horizontal para la toma de decisiones.
“Está muy claro que el liderazgo principal es de Javier Sicilia; hay una aceptación general de eso. Pero también hay cada vez más la necesidad de construir esa red nacional, donde también ellas participen en las decisiones y se beneficien.”
Seguidor de la corriente gandhiana de resistencia civil pacífica, Ameglio considera un proceso natural la llegada de otros líderes y señala que el mismo Sicilia necesita recuperar sus espacios como escritor, ganarse la vida, atender a su familia y cerrar el duelo por el asesinato de su hijo Juan Francisco.
“En ese sentido se tienen que construir otros espacios que vayan ayudando, creando nuevos liderazgos, pero sin quitarle el suyo sino al contrario, se le va a reforzar más”, dice el profesor de origen uruguayo.
–¿Sería más una figura moral?
–Una reserva moral, emblemática, que no tenga que estar en todas las decisiones ni a la cabeza de todas las manifestaciones, pero sí participando en la reflexión, en los espacios donde quiera estar, respetando su papel que es fundamental.
Reestructuración
El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad no tiene oficinas… tampoco dinero. En sus arcas hay 4 mil pesos y apenas acaba de pagar las deudas que derivaron de la caravana del sur. Cuando está en la Ciudad de México, Sicilia trabaja en una oficina que le presta el Centro Nacional de Comunicación Social.
Todos sus colaboradores son voluntarios y le dedican horas extras a trabajar en la atención a las familias que llegan a pedir auxilio para que se haga justicia a sus muertos o que se localice a sus seres queridos.
La voluntad es lo que ha prevalecido en el grupo desde que Sicilia, un grupo de poetas, representantes de la Iglesia identificados con la Teología de la Liberación, agrupaciones ciudadanas y de derechos humanos, defensores de migrantes y desaparecidos así como familiares afectados, decidieron unirse para manifestar su exigencia por la paz con justicia y dignidad con marchas y caravanas que han recorrido 26 estados.
Ahora, después de siete meses de incesante activismo, de un proceso de discusión interno fuerte, de enfrentamientos con varias agrupaciones, de críticas a la actuación de Sicilia y de los dos encuentros con Calderón, los integrantes del movimiento decidieron alejarse de los medios y hacer una pausa para replantear metas, acciones, estructura, liderazgos y fuentes de financiamiento.
“Ha tenido una crisis de crecimiento, ha crecido mucho a pesar de que ya no tiene la cobertura mediática que tuvo al inicio. Lo que necesitamos es darle más cuerpo a su estructura, a las comisiones…
“Tenemos más de 700 casos de víctimas y debemos apuntalar, junto con las otras organizaciones, el trabajo de la Procuraduría de Atención a las Víctimas porque está muy mal hecha; lo tenemos que hacer presionando para que haga bien su trabajo, para que el gobierno le dé los recursos suficientes y el rango que le corresponde a la emergencia nacional”, señala Sicilia.
–El movimiento logró visibilizar a las víctimas. ¿Qué sigue?
–Sigue la justicia, lograr que se atiendan todos los casos, construir el memorial, hacer la Ley de Seguridad Nacional con carácter ciudadano y trabajar en la Ley de Víctimas. Como dice su nombre, conseguir la paz con justicia y dignidad.
“Pero el centro de todo esto son las personas que fueron violentadas. A partir de ahí vamos caminando. Vamos para adelante porque seguiremos mucho tiempo en un estado de emergencia nacional.”
–¿No está desgastado por este crecimiento tan rápido?
–No. Más bien es la crisis de crecimiento, porque en la medida en que crece el movimiento, en que ha abierto brechas, está la necesidad de repensarlo como una estructura más sólida, clara, porque hasta ahora ha sido de marchas y caravanas, de profundas intuiciones, pero en la medida en que se abre camino es necesario darle una reestructuración para que pueda asumir con responsabilidad esto que desató.
“Es un movimiento que nace de la noche a la mañana, que se mueve a través de sus intuiciones como una fuerza y acompasamiento entre todos; pero después de siete meses ya aglutina a más gente y es necesario que se rehaga, que adquiera una estructura para que pueda responder.”
Ameglio explica que se trabaja internamente en el fortalecimiento de las comisiones para que operen efectivamente y participen en la toma de decisiones.
“Eso me parece muy importante porque hace que las decisiones se tomen de una manera más horizontal y plural, porque habrá por lo menos un par de representantes de cada una de ellas en la comisión de enlace donde se discuten las acciones y las decisiones.
“De esta forma todo se transparenta, se enriquece por reflexiones de más gente y se hace más plural. Es una de las grandes demandas: horizontalizar las tomas de decisión, hacer más plural y estratégica la toma de decisiones y que la información fluya y se discuta, no que se concentre en poca gente.
“En fin, crear una red de enlaces regionales, estatales, organizaciones más amplias y que las estrategias se decidan entre más gente. Además aprovechar esas organizaciones que tienen más experiencia y están confrontando situaciones más difíciles y violentas de lo que están enfrentando otros. Las redes regionales permitirán asumir los casos que van llegando, tener algún tipo de enlace, de seguimiento y de apoyo a las familias.”
Derivada de esta estructura de organizaciones, indica que se formaría una red nacional, porque en la medida en que los núcleos regionales se activen, tengan más fuerza y relación entre todos, también se va a potenciar la cercanía con distintos grupos de todo el país y la articulación entre ellos.
Además de los enlaces regionales, señala que se prevé realizar a principios de 2012 un encuentro nacional de las organizaciones que integran el movimiento.
Resistencia civil pacífica
Otro aspecto importante que se trabaja, dice Ameglio –profesor en el Claustro de Sor Juana– tiene que ver con la resistencia civil pacífica.
Explica: “Creo ya agotamos una etapa con las movilizaciones y lo simbólico, pero en el tema de la no violencia es importante irse planteando formas de no cooperación en el sentido de presionar a las autoridades para que nuestro silencio o nuestras formas de trabajo conjuntas se tomen en cuenta. Por eso creo que hay que dejar de cooperar y ejercer un tipo de presión en lo social, en lo político.
“Las formas de no cooperación son muy amplias, como decía Gandhi –también las comunidades indígenas– llega un momento en que si se dan al Estado los recursos monetarios y políticos, sin presiones, esto se convierte en un tipo de complicidad. Por eso creo que en México antes de hablar de desobediencia civil deberíamos explorar más formas de no cooperación civil y pacífica para presionar a los gobiernos a que cumplan el trabajo de justicia, el cambio de modelo de militarización.”
–¿Cómo se podría considerar esta otra etapa?
–De resistencia civil y pacífica, no violenta, que va por el terreno de la no cooperación, de lo que en Brasil se llama “firmeza permanente”. Esto es, que se hace la demanda y se presiona hasta que se cumpla. No es tanto de movilizarse y regresar a casa, sino instalarse en un espacio y esperar hasta que se cumpla lo acordado o lo que se pide, porque si las cosas se dejan en el aire como lo estamos viendo, no se ve que haya voluntad real en el sentido de la justicia y la impunidad. Por eso hay que hacer crecer la presión más permanente y más continua.
–¿Todo esto tendría que ver con las víctimas?
–¡Claro! Esto tendría que estar encabezado por ellos, sobre todo por las familias de los desparecidos, que es el tema más dramático y fuerte, donde hay mayor presión y desesperación… porque además cada día que pasa se pone más en riesgo al desaparecido, en caso de que esté vivo.
Sicilia señala que falta establecer el diálogo con el nuevo secretario de Gobernación –del que espera más sensibilidad para entender la dimensión de la tragedia– y restablecerlo con la Conferencia Nacional de Gobernadores y con el Poder Judicial.
Con miras a las elecciones de 2012 el escritor aclara que independientemente de las preferencias o fobias políticas dentro del movimiento, la posición es que no se realizarán campañas contra el voto o impulsando el voto blanco o nulo, sino contra las omisiones, corrupciones y deslealtades de todos los partidos políticos y sus candidatos.
“Meternos en las campañas electorales sería un error porque nos estaríamos contradiciendo”, advierte el poeta.
Sicilia y Ameglio señalan que la organización pacifista está en una etapa de fortalecimiento interno y de privilegiar la atención a las víctimas porque, advierten, la tragedia que vive el país lamentablemente seguirá pues no se percibe un cambio de actitud en la clase gobernante.








