De Mamés Eusebio Velázquez

Señor director:

Me refiero a su artículo Michoacán: Misterios de la matanza de Aquila, publicado en Proceso 1347, del 25 de agosto, bajo la firma de su corresponsal Francisco Castellanos.

Indica que el presidente municipal de Aquila, Martín Santos Luna, le informó que no se siguieron otras líneas de investigación, refiriéndose a los nexos de los ejecutados y su servidor, y dice que yo vendí a un narco mi rancho La Tupitina, donde luego aparecieron 195 tambos de reactivos para fabricar droga. Estoy seguro de que el alcalde jamás hizo esos comentarios, y considero falso el contenido de la nota. Efectivamente, yo vendí la propiedad, pero lo hice a un inversionista que se dedica a la ganadería y a la construcción de zonas habitacionales y turísticas. Después quedé totalmente desligado de lo que fue mi rancho. Sobre el asunto de los tambos  que el corresponsal asevera que fueron encontrados en el rancho Tupitina, deseo aclarar que el Ejército Mexicano, en su lucha incansable contra el narcotráfico y en uno de los recorridos que realiza, hizo este hallazgo. Los elementos del 44 B.I. encontraron los tambos por una brecha que sale cerca del rancho Tupitina rumbo a la sierra y, según tengo entendido, el lugar se encuentra como a dos horas de camino.

Todo esto lo sé porque me desempeñaba como coordinador regional de la Costa, con sede en Lázaro Cárdenas, por parte del gobierno del Estado de Michoacán, y también sé que el expediente del caso está en los archivos de la Procuraduría General de la República. En la historia de este municipio nunca había habido ejecuciones como la mencionada, ya que el Ejército Mexicano siempre ha mostrado su capacidad para la tarea que le ha conferido la nación: el combate al narcotráfico.

Al conocer el contenido de este artículo, por voluntad propia y sin ninguna presión, me presenté ante el Ministerio Público Federal, con el ciudadano licenciado Carlos Ortiz Camacho, de la Dirección General del Ministerio Público de la Federación y comisionado para este caso en la localidad del Ranchito, donde declaré que, efectivamente, yo conocía al señor José Mendoza Soto y a otros tres de sus compañeros, ya que ellos  son  paisanos de mi lugar de origen, que es Tupitina, y conocí igualmente a sus padres, con los cuales tuve trato únicamente de trabajo de campo. Así mismo, manifesté que cuando el señor Soto Mendoza adquirió una propiedad cerca de esta cabecera municipal, sólo observé que se dedicaban a los cultivos de papaya, tamarindo, etcétera, y jamás noté que tuvieran un enriquecimiento inusual. Siempre mostraron ser  gente pobre dedicada a su trabajo.

En cuanto a la supuesta declaración del ciudadano presidente municipal en el sentido de que este municipio ha sido abandonado por los gobiernos federal y estatal desde hace mucho, deseo manifestar que es falso, ya que he tenido la oportunidad de trabajar desde 1978 hasta la fecha en esta región y he atestiguado que los dos niveles de gobierno se han preocupado por el desarrollo del municipio. Cuando me tocó la responsabilidad de ser presidente municipal (1996-1998), se implementaron apoyos muy importantes para la educación, electrificación, proyectos productivos, comunicación rural, etcétera, y en la administración del gobernador Lázaro Cárdenas Batel me he enterado del esfuerzo del mandatario para traer nuevos programas e incrementar aún más los recursos con los que cuenta el ayuntamiento, precisamente para abatir la pobreza del área.

Por lo que se refiere al trabajo de la Procuraduría del Estado de Michoacán, contra lo que supuestamente expresa el alcalde de Aquila, considero que es loable, en virtud de que los resultados se vieron en pocos días. Por la televisión nacional se informó de que ya habían decomisado un helicóptero; pasaron escenas de unas lanchas y de otros equipos, y se realizaron algunas detenciones de personas implicadas en este caso. Lo anterior demuestra que la procuraduría michoacana tiene personal capacitado.

Por último, en el primero y segundo párrafos del reportaje existe una contradicción. Primero se afirma que “cuando terminaron las cervezas y la carne asada y las explicaciones, comenzó la carnicería”, y en el segundo párrafo se dice textualmente: “No hubo testigos de la matanza ocurrida la noche del jueves 15”.

Señor director, los hechos referidos son casuales, ya que el municipio había estado en paz durante muchos años. Pero ese tipo de publicaciones inhiben la inversión que tanto necesita la costa michoacana, por lo que le pido a usted publique esta aclaración. (Carta resumida.)

Atentamente

Mamés Eusebio Velázquez Mora

Ingeniero agrónomo zootecnista

Aquila, Michoacán