Como es su costumbre, el magistrado del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, Leonel Sandoval Figueroa, padre del presidente municipal de Guadalajara, Jorge Aristóteles Sandoval, ofrece el cielo y las estrellas a quienes hagan campaña a favor de su hijo, quien aspira a la gubernatura del estado. En las reuniones de su no tan pequeño comité, el magistrado suele decir a los asistentes que el PRI va a ganar y les adelanta que tendrán trabajo en el futuro gobierno de su hijo. Son varias las ocasiones que se ha comprobado que él ha participado como intermediario en algunos conflictos, y no precisamente como abogado y juzgador, sino de su poder de picaporte (Proceso Jalisco 329). Uno de los casos más connotados es el del café Moranegra, situado en avenida de Las Rosas 738. Mientras el comerciante Pedro Parra Centeno, quien pretendía abrir un negocio de comidas sin bebidas alcohólicas en ese domicilio, nunca consiguió los permisos en el ayuntamiento tapatío, los propietarios del Moranegra no tuvieron ningún problema, aun cuando ahí se vendía vino y cerveza pese a la prohibición que rige en la zona aledaña al parque Juan Diego. El magistrado llegó a decirle al propietario del local que no se preocupara, que él podría agilizar cualquier trámite para obtener la licencia de venta de bebidas alcohólicas… Imaginémonos cómo andará la aplicación de la justicia. Lo cierto es que, con un padre tan buena onda, nada cómodo le va a resultar a alcalde convertirse en candidato.
Ante el amago de los panistas de lanzar como candidato a la presidencia municipal de Guadalajara al exgobernador y senador Alberto Cárdenas Jiménez, el único que puede levantar el ánimo de los votantes decepcionados de Acción Nacional, algunos priistas le propusieron al exmandatario Flavio Romero de Velasco, aunque de manera informal, que se lance para la alcaldía y compita contra Bebeto. Hasta donde se sabe, don Flavio dijo que no pues tiene ya 85 años.
Todo puede ocurrir con personas tan laxas en el gabinete de Emilio González, como la exsecretaria del Medio Ambiente, Martha Ruth del Toro. A cambio de otorgar favorablemente el dictamen de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) –y seguramente por órdenes de su jefe–, ella solicitó a cambio a la Inmobiliaria Corey-Integra, seis cuatrimotos “para vigilar” el bosque de La Primavera. Entonces, Del Toro tuvo también su participación en el caso del derrame de excremento en la Villa Panamericana y, lógico, en permitir la densificación habitacional del área que por siglos ha sido zona de recarga de agua para la zona metropolitana.
No entiendo por qué la empresa Pounce Consulting, que resultó favorecida en la licitación pública para proveer de urnas electrónicas al Instituto Electoral y de Participación Ciudadana Jalisco (IEPC) “expresa su más sincero agradecimiento” a cámaras industriales y de comercio, así como a la Universidad de Guadalajara “por su apoyo”. ¿Será porque resultó favorecida sin merecerlo? El consejero electoral Nauhcatzin Bravo, ha dicho que hubo gato encerrado. Curiosamente, la ganadora fue la empresa de Lorenzo Ponce, dueño de Lonas Lorenzo quien, en otro concurso público cuestionado triunfó para colocar el techo del Estadio de Atletismo.
En Milenio Jalisco parece que va más que en serio el cambio de imagen, y de todo. Por lo visto, nada quieren saber ya del antiguo Público y mucho menos de Siglo 21. Primero, recién adquirieron Público empresarios regiomontanos, le adjuntaron el subtítulo de Milenio y empezaron regatear a sus empleados buenos salarios y a varios los liquidaron. Luego le cambiaron la imagen y el nombre. A los reporteros que quedan los atiborran de trabajo por un salario que juzgan muy bajo y por esa y otras causas han salido más trabajadores. Hace pocos meses finiquitaron el contrato con Rubén Martín y la semana pasada hicieron otro tanto con Ricardo Salazar, jefes de Información y de Cierre, respectivamente.
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