Doctora en arte denuncia despido injusto del Tec de Monterrey

Señor director:

 

Le solicito publicar mi caso en la sección Palabra de Lector.

Colaboré con el Tec de Monterrey campus Estado de México durante casi 15 años, y en todo ese tiempo obtuve reconocimientos y buenas evaluaciones, pero no la promoción a profesora de planta, porque tengo “la mala suerte” (como se me indicó) de no ser egresada del Tec o de alguna institución privada o del extranjero, aunque sí de nuestra máxima casa de estudios.

Mi desempeño y estancia en la institución habían sido regulares, excepto por la falta de promoción pese a que soy la única doctora en arte que ha tenido este campus. Pero a partir de que la doctora Silvia Vega Nájera llegó, en agosto del 2010, como directora de la División a la que yo pertenecía, los miembros de ésta –en especial las mujeres más jóvenes que ella– recibimos malos tratos, abusos y amenazas constantes.

Al quejarme de lo anterior y denunciar actos de difamación en mi contra –por parte de Miguel Ángel Chávez Hugues, coordinador de Bienestar Integral– ante la maestra Verónica Pedrero Padilla, directora académica, ésta prometió revisar el caso y, aunque aparentemente lo hizo, lo único que recibí como respuesta fueron más amenazas y malos tratos.

La doctora Silvia Vega, amiga cercana de Chávez Hugues, me amenazó desde el 13 de abril de 2011 diciéndome: “Cada día que vengas a la oficina tendrás que llegar preguntándote si ese es el último día que trabajas para el Tec”. Ya se encuentran informados de mi caso Inmujeres y Conapred, organismos que le están dando seguimiento.

El hecho es que el pasado 27 de mayo me despidieron sin explicaciones y sin reconocer ninguno de mis derechos. Me dijeron que debido a que “para efectos técnicos” yo era profesora de planta, podían despedirme sin explicaciones, y la doctora Vega me señaló que debía firmar la renuncia e irme con 90 días de sueldo, y nada más.

Informé al doctor Pedro Grasa, director del campus; al doctor Arturo Molina, de la Rectoría de Zona, y al profesor David Noel Ramírez, rector del tecnológico, pero nadie procuró que se hiciera justicia.

Por ejemplo, el doctor Grasa me ofreció 100 mil pesos para finiquitar mi caso, y por supuesto que no acepté. Mi reputación, dignidad y trabajo no tienen precio. Informé también al doctor Rafael Rangel Sostmann, y a los ingenieros Lorenzo Zambrano y  José Antonio Fernández, pero tampoco ellos hicieron algo.

El 16 de junio último cambiaron la chapa de mi oficina, en la cual aún se encuentran objetos de mi propiedad y dinero, y esa misma tarde enviaron a cuatro policías y al coordinador de Seguridad para sacarme del campus; retuvieron mi salario y se rieron de que fuese a demandar en la Junta de Conciliación y Arbitraje, porque según ellos son sus “conocidos” y nadie toca al Tec de Monterrey. Pese a todo, acudí a la Junta de Conciliación y mi caso se halla en trámite. (Carta resumida.)

 

Atentamente

Doctora Elisa González Aguilar