Desde finales de los noventa la marcha en México sufrió un descenso que parece difícil de remontar. Esta disciplina que tuvo un gran desarrollo desde que José Pedraza conquistó medalla de plata en los Juegos Olímpicos de México 68, ha caído en barrena como consecuencia de burocratismos, desorganización y falta de continuidad en los proyectos que construyeron entrenadores como Jerzy Hausleber y José Alvarado Sánchez.
La caminata mexicana considerada hasta hace poco potencia mundial se encuentra en el peor momento de una historia que comenzó a escribirse desde los Juegos Olímpicos de México 68, cuando el sargento José Pedraza obtuvo la primera medalla –plata– en esta disciplina que ha dado al país nueve preseas olímpicas.
En este escenario adverso se resiente la ausencia de dos de los técnicos más representativos de la marcha: Jerzy Hausleber, ya retirado, y José Alvarado Sánchez, quien se fue del país hace 17 años, harto de los celos, las envidias y las intrigas. Se dedicó a entrenar marchistas en Guatemala y desde hace dos años realiza esta actividad en El Salvador.
Y fueron precisamente tres guatemaltecos las figuras descollantes en la marcha de 20 kilómetros durante los XVI Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011.
La proeza estuvo a cargo de Érick Barrondo y Jamy Franco, ganadores del oro panamericano, además de Mirna Ortiz, quien obtuvo la plata. Todos ellos discípulos de Alvarado.
Para colmo, el marchista mexicano Eder Sánchez, favorito para ganar una presea dorada, terminó relegado a la sexta posición. Además, sufrió un desmayo debido a la mala condición física con que afrontó la prueba. En el Campeonato Mundial de Atletismo, al que acudió como parte de su preparación para compromisos futuros, Sánchez finalizó en el lugar 15; desestimó este mal resultado y dijo que su reto máximo estaba enfocado en el certamen continental.
Aunque los expertos reconocen que el trabajo de Alvarado en Guatemala ha rendido frutos, en este país las opiniones están divididas. Algunos aseguran que el éxito de los marchistas chapines se debe al trabajo del cubano Rigoberto Medina, Maca, con apenas dos años en la caminata guatemalteca.
Al respecto, el jefe de deportes del diario salvadoreño La Prensa Gráfica, Mario Ernesto Posada, escribió el lunes 24 un artículo titulado Por algo nos dicen guanacos, en el que plantea:
“Para los que amamos el deporte salvadoreño, ayer, no me queda la más mínima duda, fue un día doloroso. Aparte de que nos está yendo de la patada en los Panamericanos –al cierre de esta edición El Salvador sólo tenía una medalla de plata– tuvimos que ser testigos no sólo de cómo Guatemala lograba su quinto oro en Guadalajara, sino también cómo un conocido nuestro celebraba defendiendo los colores del rival.
“Durante casi cinco años escribí sobre la marcha. Fui testigo en primera fila del trabajo que el cubano Rigoberto Medina hizo en nuestro país con Cristina López como su alumna más aventajada. Fui testigo de sus éxitos, el más importante el de Río 2007. Y fui testigo también de cómo sus mismos pupilos le dieron la espalda con el beneplácito de la Federación de Atletismo y la bendición del Indes (Instituto Nacional de los Deportes de El Salvador). Nadie metió las manos por Maca. A cambio, los que dicen saber de atletismo y de deporte trajeron a un mexicano que fracasó en Guatemala y que terminó de hundir a la caminata en nuestro país.”
Al respecto, el presidente de la Federación Mexicana de Atletismo (FMA), Antonio Lozano, asegura: “Eso no es cierto; la gente que está en eso sabe que no es así. Hay una escuela, hay un trabajo. Uno siembra el árbol, otro lo poda, otro lo deja crecer, y cuando da el fruto el que llega y cosecha se ufana: ‘es mío’”.
Sin continuidad
En Guadalajara 2011 por primera ocasión desde que Pedraza se adjudicara la medalla de plata en Winnipeg 67, la caminata mexicana no pudo llegar al podio en los 20 kilómetros.
Lozano, quien sustituyó a Mariano Lara Tijerina al frente de la FMA, reparte culpas:
“Para que llegáramos a esto debieron haber pasado varios años. De 1997 a 2008 no se le puso atención a la marcha y ahí está el resultado. No busques quiénes son los culpables ni los responsables, sino cómo se va a revertir esto, cuál es el proyecto y cuáles los apoyos a corto, mediano y largo plazos. Eso nos va a dar lo que todos queremos, pero no vamos a hacer un marchista mañana.”
Mientras la caminata perdía los lugares de privilegio que tuvo durante años, en Guatemala José Alvarado sentaba las bases para el desarrollo de la disciplina. En mayo de 2005 su discípulo Julio Ramírez impuso en Eisenhüttenstadt, Alemania, la mejor marca del mundo en 20 kilómetros: una hora, 17 minutos 46 segundos. Por este logro Guatemala lo nombró Atleta del Siglo.
“Sí, nos fue mal en caminata. Es la peor actuación que hemos tenido en la rama varonil, porque en la femenil hace rato que no tenemos ese trabajo. Estamos trabajando para revertirlo”, dice Lozano.
El directivo abunda: “Es un trabajo a largo plazo. Todos dicen: ‘Guatemala ganó tres medallas’. Sí, pero hay un mexicano allá que hizo un proyecto, y aunque ya se cambió de país le dieron continuidad al programa que dejó. Aquí desgraciadamente no seguimos los proyectos; todos los planes son sexenales y al vapor, y eso no es culpa ni mía ni de los atletas ni tuya. Los proyectos no ganan medallas en un año. Hay que hacer proyectos a largo plazo.
“En la caminata existió tal desorden que hubo gente que decía: ‘este es mi entrenador’ y a ese se le pagaba. Así se hacían las cosas y ahora nadie es responsable. El orden trae una consecuencia; el desorden siempre conduce al fracaso. Y ahí están las consecuencias. Asumo mi responsabilidad y sé que tenemos que trabajar mucho, pero una golondrina no hace verano. Necesitamos que los gobiernos estatales y municipales, así como la Conade proporcionen los medios. Pero con ese pleito entre la Conade, el COM y la Codeme, ¿cómo puedes sumar? Te vuelves rehén de todo el mundo para complacer caprichos… ahorita estamos hablando de la caminata, pero en la prueba de fondo hace 20 años éramos potencia mundial, y también hace tiempo que se cayó y no nos hemos levantado.”
La caída en el nivel en la caminata, estima Lozano, se dio a raíz de la destitución del presidente del organismo, Antonio Villanueva, a finales de los noventa. “No había autoridad, no había orden, y todo se manejaba con base en caprichos: ‘hoy te damos, mañana no. Haces lo que queremos’. Y así se han manejado siempre las cosas. Hubo medallistas que por ser olímpicos decían: ‘quiero que me entrene mi esposa’ –alude a Noé Hernández, plata en Sydney 2000– y lo aprobaban. Además, empezaron a surgir muchísimos entrenadores. Ahora hemos capacitado a 500 entrenadores para extenderles una certificación real. En el atletismo en general vamos en plan ascendente. No soy mago ni como el entrenador cubano –Maca– que llegó hace dos años a Guatemala y dice que ya tiene resultados”.
Reconoce que ha pesado la ausencia del polaco Jerzy Hausleber –considerado el padre de la caminata mexicana–, pues desde que se retiró no hubo quién siguiera con su proyecto.
“Con Jerzy trabajaron muchos entrenadores que no tienen sus resultados, porque simple y sencillamente esto es producto del desorden. ¿A qué se lo atribuyes? Yo lo veo así, y mientras esto no se capitalice con base en un proyecto seguiremos apostando a personas. Se nos muere la persona y se acaba su proyecto; ya no hay quién continúe”, lamenta.
La federación, culpable
Por su parte Noé Hernández, medallista en los Juegos Olímpicos de Sydney, comenta: “Del 1996 a 2000 todavía teníamos a los mejores exponentes del mundo. Incluso en Atenas 2004 la marcha alcanzó un buen nivel, además de que venían buenos prospectos. Desafortunadamente comenzó el consentimiento y mucha tolerancia a los atletas. Ya no sufrían tanto ni les imponían las mismas cargas de trabajo, base principal para ganar una medalla”.
Asegura que el exceso de tolerancia hacia los atletas ha mermado su rendimiento, pues ahora ya no se esfuerzan como los deportistas de antaño por dar un esfuerzo extra. Dice que tienen mejores becas y no sufren las carencias que había en el pasado. Responsabiliza a la FMA de la situación en que se encuentra la marcha, puesto que es la encargada de implantar los programas y supervisar a los entrenadores.
También considera que no fue positivo que aumentaran los estímulos económicos a los entrenadores porque se fueron a otras partes y no trabajaron de manera conjunta con la federación.
“Somos muy egoístas. Cada quien jala agua para su molido, y es triste ver cómo nos destrozamos entre nosotros. Además ahora hay más entrenadores que atletas”, afirma el exmarchista.
El domingo 23, Hernández se sorprendió al ver que los andarines guatemaltecos acaparaban el podio panamericano y le da todo el crédito a José Alvarado:
“El profesor llevó la escuela de la caminata mexicana a Guatemala. Desgraciadamente para los guatemaltecos durante el tiempo que el profe estuvo con ellos la marcha mexicana todavía tenía un nivel súper elevado en el mundo. Pese a todo uno de sus atletas, Julio Martínez, rompió el récord del mundo. Yo estuve en esa competencia. El guatemalteco tuvo unos destellos tremendos. Fue la escuela que Alvarado dejó allá; aprendieron nuestra técnica, y aparte se están aplicando. Llegó el momento en que dejaron de tenernos miedo y nos empezaron a ganar. Prueba de ello es lo que acaba de suceder en Guadalajara.”
Y añade: “En la rama femenil tampoco se ha tenido una buena representatividad, pero con los hombres dijeron: ‘hasta aquí llegaron’. Es un hecho que la escuela de Alvarado está teniendo los resultados que se vieron en estos juegos. Me da mucho coraje ver cómo nos han superado. No les dábamos tanta importancia como para que nos respondieran con esta sorpresa.
“Nos están poniendo la muestra de que se debe tener humildad, deseo y hambre de triunfo. Sobre todo ponerle mucho corazón, elementos que vi en el chico y la chica guatemaltecos, ahora campeones panamericanos: humildad y sencillez que muchos hemos perdido, y obviamente la disponibilidad para hacer las cosas bien”.
–¿La caminata de México dejó de ser potencia mundial?
–Está a punto de perder esa jerarquía que siempre nos han reconocido los europeos, porque siempre damos lo mejor de nosotros. Todavía podemos rescatar esta disciplina que le ha dado a México nueve medallas olímpicas, en arduas batallas en Europa, en Juegos Olímpicos, en mundiales, en fin. Tenemos ese talento, como Eder, quien tiene mucho que dar, pero hay que enseñarles a entregar el corazón, a ser humildes y trabajar bien.
“En mis tiempos salíamos a entrenar al Desierto de los Leones, donde me tocaba entrenar con Bernardo Segura y Joel Sánchez. Se daba una rivalidad en beneficio de nuestro desarrollo. Desde ahí empezábamos a tener una disciplina. Ahora no es así, simplemente el mejor atleta entrena con 20 sparrings, y de esos únicamente uno le aguanta un día y al día siguiente ya no puede porque está agotado. Ya no existe esa competitividad al ciento por ciento.”
El gerente técnico de la Federación Salvadoreña de Atletismo, Mauricio Argumedo, revela a Proceso las razones para contratar a José Alvarado: “Tuvimos ciertos inconvenientes con el profesor Medina (Maca), quien tomó la decisión de irse de El Salvador. De esa manera publicamos en la página oficial de la federación internacional de atletismo un perfil para contratar un entrenador de alto nivel de marcha. Recibimos 42 currículos de Europa, Centroamérica y Sudamérica; después de analizar cada historial decidimos contratarlo por su experiencia y su bagaje”.
Y añade: “El profesor Alvarado es un experto en caminata. Estuvo alrededor de 15 años a la par del profesor Jerzy Hausleber, y consideramos que en nuestro equipo iba a tener todas las salidas y los resultados suficientes como para levantar nuevamente a El Salvador. Desgraciadamente el profesor Medina nos dejó un grupo completamente dividido que no se entendía entre sí, y poco a poco se fueron yendo y quedaron únicamente los atletas que podemos decir que son los mejores: Cristian López, quien está embarazada y por eso no compitió en México, así como Emerson Hernández, 44 del mundo en la actualidad y sexto en América. Tiene una marca de 3 horas 56 minutos en 50 kilómetros y va a pelear la medalla panamericana”.
“Estamos deseosos de obtener más de una medalla en los Juegos Panamericanos, y lógicamente de la mano del profesor Alvarado, como lo hizo con Guatemala, porque estos resultados en Guadalajara fueron producto del trabajo de él. Nosotros lo catalogamos como un maestro. Los logros de la caminata guatemalteca se deben al trabajo del profesor Alvarado”, subraya Argumedo.








