La burocracia de Pemex nunca hizo caso a las críticas por su elevado gasto en la renta de buques y el nulo interés en renovar su propia flota. Por eso los diputados de la Comisión de Energía sospechan de la compra, sin licitación, de 34 navíos usados. Conocedores de los negocios que se han hecho al amparo de la paraestatal, los legisladores ya investigan si algún funcionario –como Bernardo de la Garza Hesles, subdirector de Producción de Pemex Refinación– se beneficia sobrevaluando las unidades.
La subsidiaria Pemex Refinación y su subdirector de Producción, Bernardo de la Garza Hesles, vuelven a estar implicados en un escándalo de presuntos actos de corrupción, ahora por la compra de 34 buques a empresas extranjeras, sin licitación de por medio y a precios que superan los 40 millones de dólares por unidad, como acreditan documentos oficiales.
La operación, justificada por el excesivo gasto de Pemex en el arrendamiento de barcos, pronto fue vista como sospechosa; tanto que ya la investiga la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados ante la posibilidad de que altos funcionarios de la paraestatal, incluido su director, Juan José Suárez Coppel, hayan sobrevaluado el costo de los buques.
De acuerdo con Héctor Hugo Rodríguez Hernández, secretario de esa comisión legislativa, “existe la sospecha de que tanto De la Garza Hesles como otros funcionarios implicados en la compra de los barcos hayan puesto en práctica maniobras para elevar los precios de los navíos, pues ésta ha sido una vieja forma de hacer negocios en Pemex”.
La Comisión de Energía comenzó a indagar lo que ya a primera vista pareció inusual: que la compra de los primeros seis buques no se haya sometido a una licitación internacional, como lo establece la ley, no obstante que se trata de un gasto multimillonario que podría menoscabar más las finanzas de la petrolera.
Documentos internos de Pemex Refinación que tiene este semanario –entre ellos la solicitud de pedido con la “Justificación de las razones para ejercer la opción de excepción a la licitación pública”– establecen que no fue posible licitar la compra de los barcos por las urgencias que enfrenta la paraestatal en la distribución de petrolíferos y por los elevados gastos que enfrenta por el arrendamiento de embarcaciones.
En años anteriores la práctica de arrendar barcos fue motivo de fuertes escándalos de corrupción, pues el contubernio entre la paraestatal y su sindicato era de tal magnitud que muchos buques permanecían parados en distintos puertos con todo y tripulación mientras se daba rienda suelta a la renta de otros.
El proyecto de comprar 34 navíos se mantuvo en sigilo durante 2010, pero en abril de 2011 comenzaron las maniobras para la localización de empresas o brokers dedicados tanto al arrendamiento como a la venta de los mismos. Finalmente Pemex adquirió embarcaciones que desde hace varios años navegan en Asia y Europa, por lo cual se sospecha que están sobrevaluados.
La decisión de comprar los barcos sin licitación y con base en los precios del mercado internacional se tomó el 8 de abril de este año. Ese día fue entregado el proyecto elaborado por el capitán Eduardo Padilla Yebra y Francisco Fernández Lagos, respectivamente titular del Proyecto Sustantivo Renovación de la Flota Mayor y responsable de la Unidad Administradora del Proyecto Sustantivo, ambos de Pemex Refinación.
De entonces a la fecha esta subsidiaria y Pemex Internacional (PMI) han adquirido seis barcos de más de 42 millones de dólares cada uno y que pagarán en un plazo de 20 años, no obstante que la mayoría de las embarcaciones ya llevan mucho tempo navegando.
El documento Justificación de las razones para ejercer la opción de excepción a la licitación pública da cuenta de la operación para la compra del buque sudcoreano Ocean Sygnet. La embarcación se adjudicará a la empresa PMI Norteamérica, S.A. de C.V.
Según Pemex, “la oferta del B/T (buque-tanque) se obtuvo con base en la investigación de mercado en la que se pudo observar que el precio indicado con el B/T Ocean Sygnet se encuentra 700 mil dólares por debajo de la referencia promedio del mercado.
“La investigación de mercado consistió en la verificación del B/T y posibles proveedores en el mercado nacional e internacional, a través de cartas de solicitud de información enviadas a varias empresas así como a la Cámara Mexicana de la Industria del Transporte Marítimo.”
De acuerdo con el proyecto de Pemex “se recibieron 34 propuestas para 33 buque-tanques, fue verificado el cumplimiento de especificaciones técnicas y se calculó el costo por barril transportado con precio cero, resultando en una primera selección de 20 B/T. Se llevaron a cabo las inspecciones de tipo precompra y se solicitaron referencias de mercado para cada uno de los B/T disponibles”.
En la indagación de mercado realizada por Pemex el Ocean Cygnet fue valuado por la empresa RS Platou en 45 millones de dólares, en tanto que PMI Norteamérica lo tasó en 39 millones de dólares bajo el esquema de arrendamiento financiero.
Finalmente, Pemex compró el navío en poco más de 50 millones de dólares, que se desglosan en el documento referido: 39 millones por el barco y 11 millones 604 mil 981.37, más intereses, derivados del esquema de arrendamiento financiero con opción a compra en un lapso de 10 años. Cerrada la compra por la vía del arrendamiento, el buque fue entregado por PMI Norteamérica en mayo pasado, en el puerto de Coatzacoalcos.
Tras conocerse la maniobra para no licitar la compra de los buque-tanque, la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados comenzó a indagar qué funcionarios de Pemex Refinación se beneficiaron de esta transacción pues, de acuerdo con los legisladores, es inusual que se compren barcos en medio de la fuerte crisis que enfrenta la empresa, y aseguran que es más urgente reparar las refinerías que renovar la flota.
En el último tramo del sexenio, Pemex argumenta que no sometió a licitación la compra de los buques por lo lento del procedimiento, las urgencias de la empresa y los excesivos gastos que realiza actualmente para rentar barcos.
Así lo establece el inciso 9 del proyecto de compraventa. “Motivación: El procedimiento de licitación pública para adquirir el B/T Ocean Sygnet resulta no ser idóneo, toda vez que provoca costos adicionales para Pemex Refinación”.
Y añade: “Un procedimiento de licitación pública… se llevaría a cabo en un plazo estimado de 100 días naturales desde la publicación de la convocatoria hasta la entrega del B/T, mientras que, bajo las mejores condiciones, una adjudicación directa podría llevarse a cabo hasta en 60 días naturales. Esto implica que durante el periodo en que se desarrolla cualquiera de los dos procedimientos, Pemex Refinación debe contratar un B/T que cubra el servicio de transporte marítimo, que de acuerdo con las últimas contrataciones se ubica en un nivel promedio de flete de 16 mil dólares americanos por día. Una licitación implicaría una diferencia del orden de 40 días naturales, lo que equivaldría aproximadamente a (un gasto) de 664 mil dólares americanos”.
Operación sospechosa
Para los diputados encargados de supervisar la operación, la compra de los 34 buques por adjudicación directa, no obstante los argumentos de la paraestatal, es sospechosa y debe investigarse, dice Rodríguez Hernández. Por eso, añade, tanto la Cámara de Diputados como la Auditoría Superior de la Federación (ASF) trabajan en la indagatoria para aclarar si en esta compra hubo sobreprecio.
Aunque lo peor, dice, es que Pemex sustenta la compra del primero de los buques por la urgencia que enfrenta su subsidiaria, pero la operación en ningún momento fue licitada, lo que se presta a muchas sospechas. En consecuencia, puntualiza: “Vamos a solicitar a la ASF que audite e investigue estos contratos, por lo menos el del primer barco, que tuvo un costo de 50 millones de dólares, en donde intervino Pemex Internacional (PMI Norteamérica)”.
El legislador expuso, además, que de acuerdo con documentos de Pemex Refinación que analiza la Comisión de Energía, el primer barco petrolero que se compró ya está trabajando para la paraestatal a pesar de que meses atrás la empresa había planteado que se licitarían esas operaciones.
“Nos preocupa que por ese mismo esquema (la compra directa) y bajo el argumento de la urgencia y el elevado costo de los arrendamientos, Pemex esté adquiriendo barcos, pues cuando los termine de pagar, en un plazo de 10 años y bajo la figura del arrendamiento, serán chatarra flotante y no habrá responsables de dichas compras.”
De acuerdo con datos de la comisión legislativa, de los 34 buques que Pemex tiene programado comprar para renovar su flota actual, ya adquirió 11: cinco en una primera fase y seis en la segunda, con lo cual gastó algo así como 240 millones de dólares, cantidad que puede estar inflada, según Rodríguez Hernández.
Lo que investiga la Comisión de Energía, dice, es que los barcos no son nuevos como argumenta Pemex, sino que ya llevan muchos años en servicio, lo que podría causar un daño mayor a la paraestatal porque ya no le serán útiles cuando termine de pagarlos.
Históricamente Pemex ha desatendido la necesidad de renovar su flota y siempre ha preferido rentar buques al extranjero con sobreprecios documentados, a pesar de que contaba con barcos propios. Casos como el buque Abkatum, que permaneció parado con toda la tripulación pese a estar en buen estado, dan cuenta de las corruptelas en el área marítima de la petrolera mexicana.
Ésta no construye navíos desde principios de los ochenta, cuando fueron armados en el astillero de Veracruz los buques Pemex I, Pemex II, Pemex III y Pemex IV, ya casi inservibles por falta de mantenimiento.
Actualmente su flota está conformada por unos 15 buques, entre otros El Quetzalcóatl, Bacab, Victoria II, Mariano Moctezuma y XVIII de Marzo, que son obsoletos y están abandonados en distintos puertos, expuestos al deterioro de los elementos o varados en otros diques del país y sin ser reparados, pues Pemex ha preferido resolver el suministro de combustibles con buques rentados a precios que oscilan entre 30 mil y 35 mil dólares diarios.
Por ello, los diputados de la Comisión de Energía sospechan que ahora Pemex se preocupe por lo que gasta en fletes y compre buques sin licitación.
Además, en la millonaria adquisición de Pemex Refinación aparece directamente implicado su subdirector de Producción, Bernardo de la Garza Hesles, quien recomendó a algunas de las empresas que ofrecieron embarcaciones a la paraestatal, cuyo director general tiene buenas relaciones con los accionistas de aquéllas.
Las empresas que dieron precios de 68 buque-tanque son: Charles R. Weber, Doran Navigation, Eships, FTapias México, Kingfish, Logística Marítima, Nav Tul, Oceantrades, OSG, Overseas Maritime Corporation, Pareto, PB Tankers, RS Platou, STS Schiping, Tanker Logistic, Thenamaris, TSakos y Weco.
Actualmente, De la Garza está bajo investigación de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados y de la ASF por la asignación de un contrato sin licitación a la empresa KBC Advanced Technologies por un monto de 42 millones de dólares. La indagación lleva varios meses, pero el funcionario no ha sido inhabilitado, como sí lo fue su exjefa, Rocío Cárdenas Zubieta, quien durante 2008 y 2009 estuvo al frente de PMI Comercio Internacional, dependencia de Pemex donde laboró De la Garza.
El pasado 11 de octubre, la Secretaría de la Función Pública sancionó a varios funcionarios por incurrir en actos de corrupción y menoscabo de las finanzas públicas. Es el caso de Cárdenas Zubieta, inhabilitada 10 años para ocupar cargos en la administración pública.
La sanción fue porque suscribió dos contratos y un convenio modificatorio con la empresa Trafigura Ag para la venta de gasolina cocker con un descuento indebido e injustificado y sin contar con un análisis de costo-beneficio de cada operación comercial. Esto causó daños a las finanzas de PMI Comercio Internacional y, por esa causa, fue multada con 283 millones 942 mil pesos.
Debido a los escándalos de corrupción que enfrenta, De la Garza Hesles puede salir de Pemex Refinación. Y aunque su futuro se definirá en los próximos días, cuando sesione el Consejo de Administración de Pemex y defina los cambios, se ha señalado que Suárez Coppel lo “premiará” nombrándolo titular de Pemex Internacional (PMI).
En lo que se toman las decisiones, De la Garza ya tiene candidato para que ocupe su puesto en Pemex Refinación. Se trata de Gerardo Páramo Hernández, actual gerente de Control de Producción de la subsidiaria.








