La “Tercera llamada” de Plaza y Valdés

A Fernando Valdés, director de la editorial Plaza y Valdés, el título El imperio perdido, de José María Pérez Gay, le inspira a reflexionar sobre los diferentes imperios perdidos por la humanidad, y hace la “Tercera llamada, tercera”, que es el título de una campaña para que la sociedad cambie.
El viernes 21, en el Club de Periodistas en el Centro Histórico, presentó su proyecto, que comprende el lanzamiento de 50 novedades editoriales, entre ellas El imperio perdido, a presentar el próximo 18 de noviembre en el Palacio de Bellas Artes, y posteriormente el 4 de diciembre en la Feria del Libro Internacional (FIL) de Guadalajara.
El editor comenta vía telefónica que al hacer un recuento de la responsabilidad social de Plaza y Valdés, descubrió que si bien se ha realizado una labor real para el consumo de libros, los lectores de literatura ascienden –según datos de la Cámara Nacional de la Industria Editorial (Caniem)– a un millón, cuando en el país somos 112 millones de habitantes.
Pero además, lamenta, hay una marginación del libro académico, siendo que la solución para muchos de los problemas que padece el país está justamente en las propuestas de los académicos que, sin embargo, ven editados sus libros en tirajes de apenas mil ejemplares. Añade que se quedan casi relegados en las librerías, tapados por las novedades novelísticas, los best sellers, y los libros de autoayuda.
Él propone abrir los libros académicos al acceso gratuito para todo el mundo, mediante su publicación en internet. Considera que el conocimiento “es de todos” y lo importante es que este tipo de libros sea leído por todos. El beneficio que recibirían los autores es la multiplicación de sus derechos de autor, porque tendrían mayor número de lectores, y al conocerse su propuesta más allá de las fronteras serían invitados a congresos y encuentros académicos en el extranjero.
De otra parte, denuncia que iba a presentar originalmente su propuesta durante la Feria Internacional del Libro del Zócalo, pero los stands se pagan a través de la Caniem. Como Plaza y Valdés no es miembro de la Cámara, dice, la secretaria de Cultura del gobierno de la Ciudad de México, Elena Cepeda, le pidió pagara tres veces el monto y él no aceptó.
Dice finalmente que convoca a otras editoriales a sumarse a su campaña, cuyos propósitos son: “Fortalecer la industria editorial con una propuesta educativa; Modificar el sistema comercial garantizando que las novedades académicas estarán distribuidas automáticamente en las librerías importantes del país; Impulsar que el conocimiento académico sea derecho de la humanidad; Informar sobre el intercambio de conocimiento académico que su editorial ha concretado con otros países, iniciando con universidades chinas; Atender y divulgar con responsabilidad el libro académico con su mercado de consumo; y Que los editores de publicaciones académicas comparezcan ante la sociedad del conocimiento e informen de su compromiso al publicar una obra” (J. Amador).