Sanjuana Martínez
MADRID.- Después de su éxito en Whitechapel Arts Gallery de Londres, el artista mexicano Francisco Toledo sigue recibiendo elogios, esta vez en España con su exposición presentada en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que permanecerá ahí hasta el 28 de agosto.
Las críticas en su totalidad han sido favorables y a Toledo se le conoce ya como “el gran artista mexicano”, “el mago de la tribu” o el “creador más importante del panorama artístico mexicano”.
El País
En el suplemento de cultura Babelia, del periodico El País, Francisco Calvo Serrallerr califica de “acontecimiento” la exposición al señalar que se trata, “sin duda, de uno de los más importantes artistas vivos no sólo de México, sino también de más allá de las fronteras de este país de excelentes”.
Y añade el crítico:
“Francisco Toledo es fundamentalmente un artista vertical, cuya imaginación se nutre en los estratos más profundos de su historia personal y legendaria. De hecho, su obra interpone esa memoria vertical mítica a la horizontalidad de la actualidad.”
Explica:
“Este cruzarse o interponerse al curso de lo moderno es el que hace de él un artista solitario y desaforado, muy intempestivo y muy radical. En cierta manera, justo lo multiculturalismo, aunque en la identidad de Toledo se entremezclen muchas voces históricas ahogadas.”
Calvo Serraller analiza:
“Desde lo inmediato a lo más arcaico, claro que se puede trazar una genealogía artística de la obra de Francisco Toledo. Se encuentran ecos de Rufino Tamayo o de José Guadalupe Posada. La atmósfera de su arte es afín del surrealismo, pero en un sentido mucho más amplio de lo que éste supuso históricamente para la pintura mexicana y estadunidense después de la Segunda Guerra Mundial.
“Quiero decir que las afinidades de Toledo con lo surreal se conjugan más allá y mejor en el místico y ensoñado universo de Paul Klee o con la violenta instintividad de Picasso de finales de los años veinte y treinta, o con el de ancestros, aún más antiguos, de esta misma pesquisa artística que pugna por revelar lo oculto u ocultado, enterrado.”
El crítico destaca la presencia de la tierra natal de Toledo en su obra, Oaxaca, y lo califica de “artista ensimismado, pero cuyo yo, como tal pronombre personal, es una mera contingencia, un peldaño en el interminable descenso a los infiernos, que es lo que está debajo, lo subterráneo”.
Añade:
“Su dibujo es conciso y cortante, de una precisión escalofriante; insecto, planta, figura humana, todo parece un autorretrato porque todo es un autorretrato, pero en el que la imagen alforada está siempre conectada con la raíz. La inquietante extrañeza que nos produce contemplar la obra de Francisco Toledo no procede sino de esta radicalidad. ¿Cómo entonces no iba a ser Toledo un artista intempestivo, transcultural, vertical?”
El Mundo
En el suplemento semanal El Cultural del periódico El Mundo, José Marín Medina lo califica como “uno de los artistas iberoamericanos más importantes del siglo” y lo llama “el mago de la tribu”:
“Es una muestra relevante de uno de los artistas más solitarios, huidizos, complejos y renombrados de Iberoamérica, pintor intensamente autobiográfico, preocupado por la cultura india de su Oaxaca natal, por los mitos mayas y por las leyendas recogidas en los relatos de los cronistas de Indias…”
El crítico describe al artista así:
“Este mundo increíblemente prolífico, rico y abigarrado de pinturas, esculturas, grabados, cerámicas, ilustraciones y fotografías declara tener sus orígenes en la pintura -roja y ocre-, abstracta y topográfica, de Rufino Tamayo, así como en los viejos criterios del Manifiesto de 1992 del Sindicato de Artistas Mexicanos, defendiendo el arte popular como principio primero de inspiración, supuesto que “hasta la más íntima expresión de la vida espiritual y física brota de lo nativo.”
Y compara:
“En efecto, Toledo -como Klee- es un romántico, un simbolista y un místico, que considera a la pintura como una experiencia de mago de la tribu, y la obra de arte como un microcosmos paralelo en todo el macrocosmos de la naturaleza. Inclusive algunos patrones geométricos -de cristalización- de la obra de Toledo rememoran la pureza y la magia de los gráficos lineales de Klee.”
Marín Medina lo enaltece sin vacilar:
“Sobre esa amalgama de elementos, Toledo definió muy pronto su lenguaje, tan suntuoso, tan fluido y tan fácilmente reconocible, y sobre todo ha sido capaz luego de reiniciar una nueva proyección (no una reescritura) de los valores de la escuela mexicana, junto con sus paisanos Pedro Coronel y Juan Soriano, sobre la práctica del arte que busca una comunión con la artesanía y que huye de la retórica, sin renunciar por ello a abrir el lenguaje individual en el sentido del proceso internacional del arte.
El Mundo destacó también, en otra parte:
“La obra de este artista, que introduce elementos de la tradición indígena, los tamiza y los adapta al lenguaje contemporáneo, está conectada íntimamente a la historia del arte mexicano.
“Además de ser reconocido como uno de los más destacados artistas del siglo XX, Toledo es también muy valorado en su país natal por su defensa de la arquitectura, los museos, la gente y el medio ambiente de Oaxaca, la ciudad en la que inició sus estudios de pintura y se conscientizó de la importancia de la conservación del patrimonio.”
Para concluir:
“En su obra está presente la huella de un pasado milenario de un tiempo que, tras ser rebozado por texturas violentas, ironía y erotismo, llega hasta nosotros con toda frescura. Toledo no es un creador arcaico folclórico. El artista mexicano es un artista ligado simultáneamente al pasado y al presente.”
ABC
En el periódico ABC se señala al juchiteco como “el creador más importante del panorama artístico mexicano”, y se explica que a Toledo no le gusta salir de Oaxaca, donde reside desde la década de los ochenta. Señala que la muestra de 90 piezas ha obtenido un gran éxito de crítica en Londres:
“Los soportes de las piezas presentes en la muestra son muy variados: pintura, escultura, pintura en relieve, dibujos, fotografías… pero la temática y los símbolos de su particular universo creativo, un mestizaje entre la vanguardia europea y la cultura indígena zapoteca, se repiten una y otra vez: alacranes, grillos, arañas, murciélagos, insectos, calaveras, esqueletos, sapos, vegetales… Muchos de sus trabajos también están impregnados de un fuerte erotismo.”
Y destaca:
“Otra faceta de este artista mexicano es su amor por la literatura y la poesía, que le ha llevado a ilustrar obras de Samus Heaney y de Carlos Monsiváis, entre otros… Y son precisamente unos versos de Monsiváis, autor de uno de los textos del catálogo, los que auspician a la entrada de la exposición una agradable visita pese a que, ya se sabe, ‘los grillos son la negación de los augurios’.”








