El malogrado aspirante presidencial Emilio González prometió que después de los Juegos Panamericanos la infraestructura beneficiaría a los jaliscienses. Sin embargo, se invirtió de preferencia en la zona poniente de Guadalajara, la que tiene más gimnasios, albercas y canchas de tenis privadas. En cambio, la popular Arena Coliseo, en el oriente de la ciudad, ni siquiera fue tomada en cuenta como sede de boxeo y lucha.
El Comité Organizador de los Juegos Panamericanos de Guadalajara (Copag), que preside el gobernador Emilio González Márquez y que dirige Carlos Andrade Garín, no le dio al oriente de la ciudad ni una tajada de infraestructura deportiva con motivo de la competencia continental.
Salvo migajas, a las zonas más marginadas de Guadalajara, que son los sectores Libertad y Reforma, se les privó de los beneficios sociales de la promoción del deporte.
Al Copag no le interesó fomentar el deporte en la cuna de boxeadores como Juan José El Goofy Montes, de la populosa colonia Santa Cecilia; Ulises Archi Solís, de la colonia Talpita, o Saúl Álvarez, El Canelo, de Jardines de la Paz. Los dos primeros del Sector Libertad y el último del Reforma.
“Hay caprichos y fobias de los integrantes del Copag”, expresó a Proceso Jalisco Gustavo Nuño Miramontes, profesor investigador de Cultura Física y del Deporte del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), de la Universidad de Guadalajara.
Como ejemplo pone a la Arena Coliseo, en la calle Medrano, que es muy concurrida por las peleas de boxeo y lucha libre, y que no obstante los funcionarios deportivos la ignoraron a la hora de elegir sedes para las correspondientes disciplinas panamericanas.
Para Nuño, la razón es que la Arena Coliseo está justo en el límite de las dos Guadalajaras, la del oriente y la del poniente: “No le quisieron invertir porque ahí es la frontera entre lo bueno y lo malo, entre lo blanco y lo negro, entre el corriente y el pudiente. Es una zona devastada y no le quisieron invertir a los pobres; se llevaron la exhibición de box a las instalaciones de Expo Guadalajara, con los ricos”, donde además no hay tanta afición a ese deporte.
A su vez, Mario Amézquita, con 70 años de edad y más de 45 de experiencia en el boxeo profesional, considera imposible que se llevaran a los atletas panamericanos al barrio de Medrano, en donde sólo verán pobreza, prostitución y muchas cantinas.
–Pero la Arena Coliseo es el corazón de la lucha libre y del boxeo…
–Sí, es indiscutible. Pero sería inaudito que ahí se realizara la justa; va usted a la Arena Coliseo y al salir del espectáculo ya desvalijaron su carro, por eso no es posible. A quienes nos gusta el box vamos a donde sea, pero a los personajes de los Panamericanos no los pueden llevar a Medrano por las razones que ya le dije.
–¿No cree que se perdió la oportunidad de dignificar esa zona con el pretexto de los Juegos Panamericanos?
–Yo vengo de ahí, y esa imagen es la misma desde hace 50 años; se ha limpiado un poco, pero aún hay muchos centros de prostitución y cantinas.
–¿Por qué no han podido revertir ese problema?
–Porque nuestras autoridades tienen muchos negocios en esa zona, lo he constatado. Lugares de mala muerte son propiedad de políticos y… pues imagínese, quién va a querer que le quiten su negocio.
–¿Qué políticos, don Mario?
–No le voy a decir, no quiero que me maten.
El deporte, un lujo
La primera sede planteada para el boxeo fueron las instalaciones olímpicas de la UdeG, pero el Copag y el gobierno estatal desprecian a la universidad, como a los pobres del oriente “y a los más pobres de los pobres de Guadalajara: no hay una sola sede en el Sector Libertad”, expresa Gustavo Nuño.
Las únicas instalaciones panamericanas en el oriente tapatío están en el Sector Reforma: la sede del balonmano, en el parque San Rafael, así como el velódromo y el estadio de rugby, que se ubican en el Paradero, donde antes se encontraba el Club Atlas.
El 7 de junio pasado en Morelia, Michoacán, el gobernador jalisciense manifestó en un comunicado de prensa: “Quisimos irnos a donde había unidades deportivas, en los barrios de nuestras ciudades, y ahí construir estadios con toda la tecnología, con tribuna suficiente para los Juegos Panamericanos, sin excesos”.
En ese texto, publicado en las páginas electrónicas del gobierno del estado y del Copag, González Márquez indicó: “Le apostamos al deporte y a la promoción del mismo, y queremos no sólo el deporte de alto rendimiento, sino que todo mundo se entusiasme y se disponga a practicar algún deporte”.
Los ejemplos desmienten al mandatario: las competiciones de natación y de tenis serán en el poniente, en el Parque Metropolitano, donde se destruyó parte de la flora para construir las instalaciones deportivas.
“El deporte blanco es el fenómeno de los blancos y está en el poniente. Les pusieron una cancha de tenis y una alberca de primera línea justo en la zona donde la cantidad de albercas y canchas de tenis privadas es impresionante; y les dimos más. Al finalizar los Panamericanos no serán gratuitas, no serán para el pueblo”, lamenta Nuño.
En cambio, en el oriente de Guadalajara sólo hay dos albercas públicas: la olímpica de la UdeG y la del Parque San Rafael, Tlaquepaque, administrada por el Code Paradero.
El investigador Gustavo Nuño añade que el gobierno y el Copag le otorgaron “más dinero a quienes siempre lo han tenido, como el Country Club, que es privado y donde se desarrollarán las competencias ecuestres”.
En todo caso, insisten, las instalaciones no serán para el pueblo; “el gobierno dice que sí, pero es una total mentira. El gobierno desprecia a los que piensan diferente, a los pobres. Pronto veremos un desprecio más con los parapanamericanos, son el patito feo. Todo se concentra en la franja en la cual los pobres les construimos ciudad a los ricos”.
Son ocho los municipios en los que se desarrollarán los Juegos Panamericanos. En la zona metropolitana, Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque, además de Puerto Vallarta, Lagos de Moreno, Chapala, Ciudad Guzmán y Tapalpa.
Diez días antes de la inauguración, el portal del Copag reconoció que aún no se concluían siete instalaciones deportivas: el Complejo Panamericano de Pelota Vasca, el Estadio de Atletismo, Pista de Remo y Canotaje, el Code San Nicolás, el Domo del Code, el Estadio de Tlaquepaque y la Villa Panamericana.
“Estos panamericanos no les pueden salir mal en organización, porque han tenido carta blanca y manga ancha para hacer lo que ellos quieran. Si sale algo mal, que no echen culpas, que acepten su incapacidad”, dice el profesor Nuño.
Y concluye: “El espectáculo más interesante será la venta de los departamentos de la Villa Panamericana ”…








