Homenaje a Paz en el Senado

Trece años y medio después de la muerte de Octavio Paz –y tres después de que la Cámara de Diputados rechazara inscribirlo con letras de oro en el Muro de Honor de San Lázaro–, el Senado le pondrá el nombre del poeta al auditorio principal de su nueva sede, en una ceremonia que se efectuará el próximo miércoles 19.
Quienes impulsaron infructuosamente la colocación del nombre del poeta en San Lázaro fueron diputados del Partido Acción Nacional, del que Paz “jamás creyó que (…) iba a ser un partido reformista” y al que “más bien (…) despreciaba”, según contó Enrique Krauze a Rafael Rodríguez Castañeda, director de este semanario, en la entrevista titulada Viaje a las entrañas de Octavio Paz (Proceso 1823).
En abril de 2006, los entonces diputados federales panistas Adriana González Carrillo y Rodrigo Iván Cortés Jiménez presentaron la iniciativa para inscribir ese nombre en el Muro de Honor del Palacio Legislativo de San Lázaro, donde figuran entre otros los de los poetas Sor Juana Inés de la Cruz y Nezahualcóyotl.
Pero fue la siguiente Legislatura la encargada de analizar la petición, que entre sus argumentos decía de Paz: “Es el autor mexicano más prestigiado de la segunda mitad del siglo XX y un hombre cuya destacada labor intelectual, diplomática y patriótica al servicio de nuestro país debe ser objeto de un profundo homenaje”.
La propuesta fue rechazada el 20 de febrero de 2008 por la Comisión de Régimen, Reglamentos y Prácticas Parlamentarias, encabezada por el priista Carlos Chaurand Arzate, con el argumento de que Paz no colaboró en la construcción del Estado mexicano, uno de los requisitos que deben cumplir todos quienes estén en el Muro de Honor.
Para esa fecha, Adriana González ya tenía un escaño en el Senado. A ella y a la senadora perredista María Rojo les enojó la decisión de los diputados y entonces lograron que la Junta de Coordinación Política de la Cámara alta decidera llamar Octavio Paz a una de las salas de juntas del recinto de Xicoténcatl. Pero la construcción de la nueva sede senatorial provocó que la medida se pospusiera.

Segundo intento

El 25 de junio de 2008, diputados y senadores propusieron de nuevo inscribir con letras de oro el nombre del poeta en San Lázaro. En su exposición de motivos, legisladores del PRD, PAN y Convergencia dijeron:
“Como parte de una reivindicación legislativa y con el derecho a insistir, consideramos que Octavio Paz el ensayista, el intelectual, la voz ausente en estos momentos políticos, nos merece hacer una reflexión en torno a una parte de su obra y su impacto en el devenir histórico de México, conectando El laberinto de la soledad (1950) con Posdata (1969), El ogro filantrópico (1979), Tiempo nublado (1983), Pequeñas crónicas de grandes días (1990) hasta Itinerario (1994).
“Podemos afirmar que desde su incursión en la Guerra Civil Española (1937) viró su pensamiento comunista –muy en boga en esos tiempos–, haciendo una severa crítica a Stalin en su ensayo Los campos de concentración soviéticos (1951), ya que no concebía que los cambios sociales se produjeran por métodos violentos, algo que chocó con su visión ética de la política.
“Posteriormente sus posiciones se fueron deslizando hacia el liberalismo económico y político hasta llegar a plantear que la única salida política que tenía México era la democracia; basta leer Posdata… Posdata era un libro obligado después de su renuncia a la embajada de México en la India, el único servidor público que dimitió ante la crisis moral del régimen de la Revolución Mexicana.”
Luego los legisladores citan parte de la carta de renuncia que Octavio Paz envió al entonces secretario de Relaciones Exteriores, Antonio Carrillo Flores:
“…No describiré a usted mi estado de ánimo. Me imagino que es el de la mayoría de los mexicanos: tristeza y cólera. Desde hace veinticuatro años pertenezco al Servicio Exterior de México. He sido secretario de embajada, consejero, ministro y embajador. No siempre, como es natural, he estado de acuerdo con todos los aspectos de la política gubernamental, pero esos desacuerdos nunca fueron tan graves o agudos para obligarme a un examen de conciencia…”
Con la renuncia a la embajada, Octavio Paz comenzó su crítica al poder del Estado mexicano y a la izquierda, señalaron los legisladores en aquel junio de 2008.
Y siguen: “En Tiempo nublado su crítica al socialismo se convirtió en una premonición; allí comparó al PRI con el Partido Comunista soviético… ya en la etapa de la Guerra Fría se fue acercando a los Estados Unidos sin dejar de ser crítico de su papel hegemónico… Itinerario es una vuelta a El laberinto de la soledad, dejando de ser el peregrino en su patria; allí hace una revisión y un rescate de las grandes corrientes de pensamiento del siglo XX, del liberalismo y del socialismo. Afirma que hay que privilegiar la libertad y la igualdad para diseñar la filosofía política del siglo XXI”.
Diputados y senadores establecieron que el nombre de Octavio Paz debería estar con letras de oro en San Lázaro “porque contribuyó a construir un México moderno y a impulsar la democracia desde 1970. Se centró en la fortaleza de la sociedad para enfrentar al Estado autoritario en 1979 (lo que hoy se llama sociedad civil) y propuso el pluralismo en 1990 como una forma de convivencia política”.
Pero el 17 de noviembre de 2008 la comisión encargada de revisar la petición volvió a rechazarla con el argumento de que la obra de Paz corresponde al ámbito de la cultura y de las letras, “pero no al perfil heroico que ha sido fundamental para el reconocimiento de otros personajes por parte del Congreso y, en particular, de la Cámara de Diputados.
“La tradición de la inscripción en el Muro de Honor del salón de sesiones ha sido exaltar el valor de quienes han dejado huella en la historia y contribuido a la dignidad de la patria y al heroísmo, que generan una necesidad de justicia histórica para honrar su memoria.”
El poeta y ensayista –sostuvieron entonces los diputados que rechazaron la petición– tampoco forma parte de la generación de hombres que contribuyó al nacimiento y fortalecimiento del Poder Legislativo, hecho determinante para la mayoría de las inscripciones en el mencionado muro.
En contraposición, en el homenaje que le rendirá el miércoles 19, el Senado de la República colocará el nombre de Octavio Paz, en letras doradas, al auditorio principal, ubicado en el primer piso de la torre de la nueva sede de la Cámara alta.
En la ceremonia, a la que asistirá la viuda del poeta, Marie-José Paz, hablarán Enrique Krauze y Enrique González Pedrero.