Antonio Arnulfo Calderón Arce Baca, alias el Zumbido, de oficio panadero en la especialidad de bolillero, se presentó a las siete a.m. del martes dos de noviembre del presente año, Día de los Fieles Difuntos –añeja y devota tradición en la vida y costumbres de nuestro pueblo–, en estado de embriaguez y bañado en llanto, a declararse culpable ante el C. Agente del Ministerio Público en turno, de la muerte del que en vida llevó el nombre de César Augusto Roca Ponce, alias El Saco, de oficio soldador en la especialidad de mofletero, hoy occiso, a quien Antonio Arnulfo había privado de la existencia la madrugada del día referido. En el acta relativa quedó asentado, según declaración espontánea del autoinculpado y como consta en sus propias palabras: “… que empezamos a inflar saliendo de la friega –con lo cual quiso referirse a sus jornadas de trabajo– y ya luego nos pusimos a inflar yinflanos y estuvimos inflando y ya luego questábanos inflando nos fuimos echar unos de nana, y me recordé que tráiba el camioncito repartidor de la panadería de Don Cés mi patrón con los bolillos pa la tarde, y dije orita nos vanos, pero ya luego estábanos retrasdos con el tiempo encima y pusimos rumbo a la Aurora parentregar los bolillos, y ya luego nos recordanos del toreyito que queda cercas y ya luego hicinos alto y nos chanos unas de apio y las otras de alfalfa y probanos el de jitomate con chilambre, y ya luego le vendí el bolillo, parte del bolillo a un señor que no conozco, que nombran el Mamilón, de que yo lo he visto en otras oportunidades en el toreyito y es persona de constunbre de beber, y ya luego con billete nos fuinos a seguir inflando a La Esperanza, tienda de mi conpadre Zacarías, y ya luego les pusinos a las cheves y mi conpadre Zacarías sacó diuna de ¿cómo se llama? estée crioque de cincuéquis crioquera, si crioquera de cincuéquis, del bueno, y ya no las acabanos y ya pagué lotra, y El Saco quen paz descanse no tráiba yempezó a llorar y yo le dije pena es no querer y no poder, el dinero no es la vida es tan sólo vanidá ¿o quel dinero es la vida? ya no llore Saquito, Sacualco, Sacualcón, porquéramos amigos desde así, y unos señores questaban del otro lado de la viga se acercaron y le dijieron lo aconpañanos en su dolor y yo le pregunté al Saquito ¿cuál es tu dolor Saquito, que no sons hermans?, sí ps que cómo no, ¿tons?, no siesqués diotra, ps cuál otra, le dije, no spérate es diotra, úque, le dije, llórelentons pero me dice cuál es su dolor, mi Sacatón, le dije, me dijo ¿mi Sacatón? me dijo, y le dije si es de cariño, no senoje mi Sacatón, y ya nos abrazanos, y desos señores nomas conocía yo a uno ques muy nombrado como El Mamey, que siempre anda que no que yo soy El Mamey, que cachorrita muy buenas liardes pero ya no sufras ya llegó tu Mamey, digo así se le conoce a ese señor, porque usté mestá preguntando, y dijo dolores dionbres son dolores dionbres, tons El Saco dijo questaba llorando por sus Fieles Difuntos, y le preguntaron esos señores ¿cuáles? y el Saco ya les contestó, puesto que les contestó ¿cómo cuáles? ¿no mañana al rato es su día de los Fieles Difuntos? yo si tengo a quien llorar, y ya luego nos pusinos a llorar menos mi compadre Zacarías questaba canti canti lo del dinero nués la vida porqués de que no crér, es sin crencia, y el El señor Mamey le dijo de su madre y se salieron a peliarse y se peliaron y ay luego volvinos y seguinos el infle y llori llori pero no había pasado nada, y luego fuentonces puesto que fuentons quel Saquito empezó con que quería morirse pa pagar unos agravios, y le preguntaron que qué agravios, y contó unas cosas muy feas que pa qué ¿no? y yo le dije ¡yaa! le dije ¡yaaa! y senojó y de paso miabrazó y no paraba de llorar y me dijo de que tamién con mi señora la de Coatepéc, que dispénseme usté que no se lo cuente puesto que me dá vergüenza y ya luego ni pa qué porquel Saquito yastá muerto, y yo le dije ¡yaa! y me dijo, dijo sí, dijo, y mira y mira y mira esto y estuiyestó, y yo pensé ah pus sí, pero eso no fue, sino lotro, que se quería morir y que se quería morir, puesto que lotro ya se le había olvidado, y que se quería morir, y un señor que le dicen El Moco dijo que sí porquera ya el día de los Fieles Difuntos y que no hay mejor día para morise y quel con mucho gusto sencargaba del Saco, que pa cuándo los amigos, y ya luego eso me afrentó porque qué ¿no? los amigos no salen así de porquestanos tomando, mi respts señor pero aquí el señor viene conmigo, digo, lo que sea su voluntá si me hace favor conmigo, y ay me dio un madrazo y ay luego le tuve que poner, puesto que se enojaron y ya luego cogí la tranca de mi conpadre Zacarías, una tranca de fierro que tiene Zacarías, que Zacarías lusa pa la puerta, de las que llaman poblanas, no y psí ya luego nos fuinos, que sestaba juntando la gente de la cervecería y de Los Dos Amores, de a la vuelta, por la gritería y que dos de los señores y mi conpadre Zacarías habían quedado maleridos decían, y ya nos fuinos prque sí siempre ps no ¿verda? puesto que nos fuinos que ni por dónde que ni podía manejar porque también iba llori llori también le decía al Saco quera por mis Fieles Difuntos, y aquel señor, El Moco, decía que si te mueres el día de los Fieles Difuntos te vas al cielo, porque se salen todos los Fieles Difuntos y te dicen ¡oraliórale! te agarran y no te dejan que te caigas hastel infierno, y ya luego nos vanos junto al Canal, y El Saco sacó la cincuéquis que se había robado de Zacarías y nos abrazanos con muncho contento de amigos, y ya luego le pregunté al Saco: Saquito ¿tóvia te quieres morir? Y el Saco empezó a chillar de otra vez y dijo que qué desgracia tener que seguir viviendo después de tantísimo, y yo le busqué por el cinturón porque yo no tráiba nada, porque Don Cés no le gusta que tráibanos nada nel trabajo, y le busqué por el cinturón pero era parel gusto, pa cumplirle el gusto questaba teniendo, porquéramos amigos desde así, yestaba yo chilli chilli, y El Sato taba bebiendo y se lo hallé y yo lostaba mirando beber yempezó a la risa, y a la risay risa, y yostaba mirando cosas muy malas o que no quería estarlas mirando, porque qué, que al cabo si la vieja aquella puesto que ya no es nada, mi señora dióy es otra cosa ¿no?, así que ya luego pensé mejor para questóy mirando, y risi risi se puso a gritar me quiero morir, me quiero morir y llori llori, y la botella que no me la quería pasar y no me dejes vivir, Zumbido, Zumbido Zumbidor, no me dejes vivir, pinche Zumbo, te vuá comprar tu plaza de toros, yo te quiero mucho, Zumbi, tu placita, Zumbi, soy hijo de quién sabe qué si no, le digo a uste quién sabe qué a medida de nodarle sus malas razones del Saco, y ay la de cincuéquis bajando, por mi vida, Zumbo, pero no me dejes vivir, y yo señor mentró no sé, como quién sabe qué, porquerános amigos desde así, y ya luego lestaba yo diciendo no llore Saquito, me le pegué y me le pegué y lo abracé y yastaba yo llorando ora sí, muncho señor, cómo le dijera a usté, pregúnteme, yo le vuayudar pa que no llore, asiéranos señor, estábanos macho a macho, no me quiero defender, pa quentres al cieloramismo, Saquito, ya testán esperando, calculo queran las cinco, serían más, clariaba sí señor, pensé quera como migajón y ps ya qué, como migajón, señor, hastal mango, y me recordé de los bolillos, se van a manchar, pensé, y El Saco como que se seguía riyendo patrás y padelante aventando chorros de cincuéquis, todo el camioncito con la sangre ora Don Cés se vanojar, ya repósele, ya descánsele Saquito muy querido, mi amigo, chiao, desde así, chiao, pero por darle su gusto, señor, no vea usté a un amigo en sufrencia, ya luego lo metí con los bolillos y ái viene…mi Fiel Difunto… señor, ora sí mi Fiel Difunto.”
A pregunta del reportero, el C. Agente del Ministerio Público en turno contestó que el reo seguía durmiendo en los separos, a donde había llegado en medio de “desgarradoras lamentaciones”.








