Dos días de sesiones Los diputados, convencidos por Díaz Serrano

Elías Chávez

En comparecencia triunfal ante la Cámara de Diputados –aplausos de legisladores y de la claque– el ingeniero Jorge Díaz Serrano, director de Pemex, defendió la construcción del gasoducto Cactus-Reynosa y dio a conocer “una de las noticias económicas más importantes del siglo”:
México es rico:
Tenemos suficiente riqueza acumulada en el subsuelo –dijo Díaz Serrano– para resolver no sólo los actuales problemas económicos de México, sino también para crear “un nuevo país permanentemente próspero, un país rico donde el derecho a trabajar sea una realidad”.
Explicó: las reservas totales de hidrocarburos de México –incluidas las probadas, probables y potenciales– se estiman en 163,800 millones de barriles, suficientes para 280 años con base en el consumo nacional actual por año.
En cuanto a la reserva probada –hasta junio pasado era de 14,600 millones de barriles, más 2,800 millones “a punto de incorporarse”–, el director de Pemex le señaló un valor, en el subsuelo, de un billón de pesos. Ese mismo volumen de hidrocarburos, ya aflorado –indicó– vale cuatro veces más, es decir, cuatro millones de millones de pesos.
Basado en esa riqueza, agregó Díaz Serrano, México está obligado a un desarrollo petroquímico más allá de lo previsto, cuyas metas a alcanzar en 1982, son las siguientes: duplicar la producción de hidrocarburos y la capacidad de refinación, y triplicar la industria petroquímica básica. De esta manera, señaló, México tendrá un herramienta económica que le permitirá tomar sus decisiones con independencia financiera.
Eslabón fundamental de dicha política petrolera constituirá el gasoducto Cactus-Reynosa, que permitirá exportar a Estados Unidos gas natural metano por valor de 43,700 millones de pesos al año.
Díaz Serrano elogió y defendió el proyecto para la construcción del gasoducto, al que calificó como “la mejor operación económica que se ha planteado en el país en muchos años”.
Sin embargo, reconoció, el gran negocio puede venirse abajo: depende de que el gobierno de Estados Unidos acepte el precio a que Pemex quiere vender el gas.
Este precio (2.60 dólares por millar de pies cúbicos) ha sido aceptado por las compañías compradoras, pro a ellas no les ha sido aceptado por su gobierno.
No obstante este impedimento, Pemex decidió el 6 del presente la construcción del gasoducto, únicamente hasta Monterrey, para abastecer de combustible al norte del país. Y si posteriormente las autoridades estadunidenses aprueban el precio fijado por Pemex, se construirá el tramo faltante hasta Reynosa para iniciar la exportación.
En apoyo a las tesis de Díaz Serrano, el diputado Jesús Puente Leyva contestó –aunque previamente dijo que no quería hacerlo– a las críticas expresadas por varios colaboradores de Proceso, principalmente el ingeniero Heberto Castillo.
Calificó de absurda la polémica sobre la construcción del gasoducto, y expresó:
“No quiero alimentar el prurito de notoriedad, de soberbia intelectual, de comentario amarillista” de quienes han suscitado la polémica.
También dijo:
“Algunos comentaristas que se etiquetan de izquierda, los mismos que velan sus armas a la sombra del chantaje, ante las posibilidades de registro que contempla la Reforma Política que aquí hemos discutido, éstos le hace, desafortunadamente, y me apena decirlo, grave daño al auténtico movimiento de izquierda del país con este tipo de pronunciamientos, cuyo corolario es al mismo tiempo la grotesca receta de licuar el gas y calificar la exportación por vía del gasoducto, como una forma barata de que México se suicide.”
Y luego de acusar a los críticos del gasoducto –a los que “alguna vez quise ostentar como mis amigos”– de estar mal informados, de no reconocer sus errores y de mantener a la opinión pública “en la oscuridad y en el desconcierto”, Puente Leyva habló de los peligros que representa la licuefacción del gas.
Y para señalar las ventajas que representa vender el gas por gasoducto, en vez de exportarlo, licuado, por barco, Puente Leyva citó a dos autores de una obra en inglés, “que no es un idioma posgasoducto, sino de gente educada y que se informa”.
Al día siguiente, jueves 27, Díaz Serrano volvió a comparecer para contestar preguntas de los diputados. Algunas de las preguntas fueron formuladas con base en informaciones publicadas por Proceso, como por ejemplo el regreso de las compañías privadas para que realicen trabajos de perforación y que Pemex concedió al sindicato (x) por ciento de los contratos.
Díaz Serrano confirmó la información, y en cuanto al regreso de compañías privadas, explicó:
“Se trata de una operación meramente de construcción, como construir una carretera, como construir una casa a precios unitarios: se habla con empresas mexicanas, la empresa aporta un equipo de perforación y se le paga tanto por el trabajo por día, o tanto por el trabajo por metro y, en el momento en que termina su operación, se le liquida y no existe ninguna otra relación posterior entre la empresa constructora y Pemex.”
Respecto al 40 por ciento de los contratos para el sindicato, el director de Pemex explicó que ese compromiso no será aplicado en “el asunto del gasoducto”. Es decir, que los contratos que se otorguen al sindicato serán para la perforación de pozos.
En respuesta a otras preguntas, Díaz Serrano reconoció que aunque él personalmente no ha recibido ninguna presión por parte de Estados Unidos sobre las condiciones en que deberemos vender el gas, de todas maneras “yo considero que la presión existe, tienen derecho a defender sus intereses” y por eso ha habido obstáculos  para el financiamiento del gasoducto.
En cambio –indicó Díaz Serrano– las compañías privada norteamericanas que comprarán el gas han proporcionado “toda clase de cooperación”.-
En cuanto a la posibilidad de que Estados Unidos violare nuestra soberanía e invadiera México para garantizar el suministro de gas, Díaz Serrano consideró que se trata de una posibilidad muy remota y manifestó su confianza en “la filosofía planteada por el presidente Carter y su enorme preocupación por los derechos humanos.
“Yo espero –añadió– que esta filosofía, que este modo de pensar sea el genuino deseo del pueblo de Norteamérica y que nos signifique una garantía para nosotros de que podemos trabajar en paz.”
Por su parte, los diputados del PAN, aunque no compartieron plenamente el optimismo de Díaz Serrano, manifestaron su satisfacción por la comparecencia –ellos la solicitaron. En lo personal, el panista Jorge Garabito censuró el “patriotismo fácil” de quienes impugnan la construcción del gasoducto.
A su vez, los diputados del PPS se quejaron de que el financiamiento para el gasoducto no haya sido solicitado a países del bloque socialista. Y aunque no se opusieron abiertamente a la construcción del gasoducto, recordaron los atropellos y despojos de que ha sido víctima México, a lo largo de su historia, por parte de Estados Unidos. Uno de los diputados del PPS, Ezequiel Rodríguez Otal, expresó:
“Es importante vender el gas, sí, pero consideramos que es mucho más importante todavía preservar y defender apasionadamente la independencia de nuestro país.”