BOGOTÁ.- El general Óscar Naranjo, director de la Policía Nacional de Colombia, capacitadora de las Fuerzas Armadas mexicanas en su lucha contra el narcotráfico, considera que el debate sobre la operación de las agencias estadunidenses en territorio mexicano debe superarse en aras del bien comunitario, porque los delitos trasnacionales se combaten con alianzas trasnacionales.
“Es un error luchar contra un delito trasnacional sin tener alianza trasnacional. El delito trasnacional es una expresión de la globalización y el proceso de globalización implica procesos globales de justicia”, sostiene en entrevista con Proceso.
Menciona que Colombia tiene convenios con 57 países y 108 cuerpos de policía de inteligencia con los cuales comparte “información y operaciones”, porque “es la manera de cerrarle espacio al delito y de eliminar santuarios de los delincuentes”.
Al referirse a la controversia que causa la participación de Estados Unidos en el combate al narcotráfico, el militar apunta: “Me parece que corresponde mucho a la tradición y la idiosincrasia del mexicano, que es muy respetable, pero en el fondo me parece que el debate se supera cuando se piensa en los intereses de la comunidad, de cada ciudadano”.
Naranjo, quien es reconocido entre los 10 líderes más importantes de Colombia por haber transformado a la policía –según la revista Semana–, da a conocer que su corporación y la Secretaría de Seguridad Pública de México han avanzado en la cooperación y los intercambios de inteligencia, así como en la asistencia para mejorar procesos de judicialización y capacitación, pues más de 6 mil 700 policías federales mexicanos han sido adiestrados en técnicas de investigación criminal. Añade que México es de los países que envían más alumnos.
Además, en dos años y medio su corporación ha “traído” a 380 mandos policiacos, procuradores y alcaldes a tomar un diplomado en gerencia en servicios de policía y ha mantenido relaciones con la Procuraduría General de la República para capacitar fiscales.
–¿Qué enseña Colombia a México?
–Colombia tiene lecciones aprendidas en la lucha contra el crimen organizado, algunas exitosas y otras, digamos, fracasadas. ¿Qué estamos compartiendo? Primero, la capacidad que debe alcanzar la inteligencia para neutralizar este tipo de delito. Es decir, el elemento fundamental que produce el desbalance contra la delincuencia trasnacional o crimen organizado es la inteligencia, y ahí estamos cooperando y compartiendo esa lección aprendida.
Según el militar, para “desbalancear” a la delincuencia se requieren tres elementos, en los que su corporación se hizo experta: primero, tener grupos de élite de inteligencia altamente confiables, altamente capacitados y sometidos a constante supervisión de sus bienes patrimoniales y los de su familia, supervisión domiciliaria y exámenes de polígrafo.
Segundo, convertir la inteligencia en prueba judicial, porque aunque se tenga mucha información de un delincuente, si no se cuenta con pruebas sólidas es difícil llevarlo a procesos judiciales.
“Si la violencia no se contiene luchando contra la impunidad, habrá más gente estimulada a ejercer violencia; cuando en una sociedad alguien mata y no es castigado inmediatamente, hay otros que se animan a matar. La velocidad de la judicialización de los homicidas tiene que ser muy superior a la velocidad con la que ellos matan, y ahí está el gran reto”, afirma.
Tercero, contar con grupos especializados en búsqueda, localización y captura de los capos de alto valor, y a esa tarea de inteligencia se le suma la capacidad de investigar lavado de activos, enriquecimiento ilícito y delitos financieros.
“No basta desmantelar las organizaciones, hacer intercepción de droga; es necesario atacar finanzas, y ahí estamos compartiendo esa lección”, dice.
Considera que es fundamental efectuar la homologación de la policía mexicana en un cuerpo único como ocurrió en Colombia, ya que “con 2 mil 200 cuerpos de policías”, entre municipales, estatales y federales, es muy difícil tenerlos estandarizados, homologados, con mando, control y coordinación.
El costo
El general, que ha sido reconocido por la agencia antidrogas estadunidense (DEA), aplaude la estrategia seguida por Felipe Calderón para combatir a los cárteles de la droga. Le reconoce la “voluntad política” de actuar y considera que la historia terminará por reconocerle que tomó una decisión correcta: “No permitió que las mafias del narcotráfico y su poder económico, que además se va convirtiendo en poder político y social, terminara generando antivalores”.
Puntualiza que la persecución de los narcotraficantes, a la larga, reduce la violencia. A su juicio, el alto número de víctimas que quedan en el camino “es un costo que hay que pagar, tristemente, pero es la única manera de evitar que el Estado termine secuestrado”.
Y agrega: “Cuando la mafia entra en zona de confort se disminuyen los indicadores de violencia, pero no quiere decir que la violencia desaparezca; es una violencia que nadie se atreve a denunciar. Cuando la mafia sale de esa zona de confort, la violencia es más visible, pero, al final, lo que queda claro es que la institucionalidad empieza a vencer”.
–¿Cuál es el sello de la policía colombiana?
–El sello es que todo tiene que organizarse para que todas las instituciones estén comprometidas en la lucha, que solamente se pueda avanzar contra el narcotráfico si se respetan los derechos humanos.
“Cuando el Estado no se comporta éticamente y se conduce como los narcotraficantes, la sociedad rechaza esa lucha; cuando la institucionalidad es respetuosa de los derechos humanos y entiende que luchar contra el narcotráfico es proteger a la población, la lucha empieza a legitimarse, a tener éxito.”








