De Juan de Dios Castro Lozano
Señor director:
Por razones de las piedras que traigo en el zapato (entiéndase por esto, las muchas actividades que el desempeño de mi trabajo exige), no había reparado en el artículo escrito por el reportero Arturo Rodríguez García en la edición del 11 de septiembre de 2011, número 1819 de Proceso, refiriéndose a quien fue mi amigo muy querido, don Luis Calderón Vega.
En efecto, en el artículo de referencia (Luis Calderón Vega / Ni sus hijos lo honran), don Arturo Rodríguez cita conceptos que atribuye tanto al señor Jesús González Schmal como a don Bernardo Bátiz. Yo estimo que ambos, si las citas corresponden a lo que dijeron, carecen de información directa. Fui miembro de la LI Legislatura del Congreso de la Unión; mi coordinador fue años después, en otra legislatura, Jesús González Schmal. Fui compañero de curul tanto de don Luis Calderón como de David Alarcón Zaragoza, mis amigos entrañables ya fallecidos. Viví y conversé amplísimamente, tanto con David Alarcón como con don Luis Calderón, sobre el tema al que hace referencia su reportero.
Existe un error en la información que las personas citadas dieron a su reportero.
Es cierto que David Alarcón Zaragoza fue expulsado del Partido Acción Nacional por negarse a pagar sus cuotas estatutarias, por razones de convicción. Es cierto también, y me consta, que, reaccionando a la expulsión de David Alarcón, don Luis Calderón Vega envió una carta al Comité Ejecutivo Nacional del PAN expresando su negativa a pagar cuotas. El importe de esas cuotas que se negó a pagar lo gastó en libros sobre el PAN, que nos regalaba a sus compañeros diputados.
Me consta, porque lo viví, que, a diferencia de David Alarcón, el Comité Ejecutivo Nacional jamás, en ningún momento, turnó el caso a la Comisión de Orden y no fue expulsado don Luis Calderón, uno de los grandes fundadores y luchadores del Partido Acción Nacional. Me consta que él coincidió con las razones que dio David Alarcón Zaragoza. Insisto, el partido nunca lo expulsó. A David sí.
Me abstengo de hacer juicios sobre la conducta que posteriormente asumieron, en su actividad política, los señores Bátiz y González Schmal.
Atentamente
Maestro Juan de Dios Castro Lozano








