La disputa y la concentración

Televisa y TV Azteca se empecinan en mantener el control absoluto de la televisión digital en perjuicio de muchas otras empresas interesadas en la competencia en esa área. Sin embargo el Poder Judicial ya echó abajo el decreto presidencial que parecía hecho a la medida de los consorcios de Azcárraga y de Salinas Pliego y la disputa por el triple play podría abrir su abanico…

En el último tramo de la administración de Felipe Calderón, los dos grandes consorcios mediáticos, Televisa y TV Azteca, han arreciado sus presiones para que no se liciten las dos cadenas de televisión digital anunciadas por la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) en enero de 2011 y conseguir que los 91 “canales espejo” para la digitalización de las señales analógicas ahora puedan ofrecer servicios de multiprogramación (multiplexeo) sin ningún beneficio para el Estado.
Desde el pasado 20 de julio, en reunión con los concesionarios y permisionarios que detentan “canales espejo” para dar servicios de televisión digital, la Cofetel dio su aval para que a través de estas señales ofrezcan servicios de multiplexeo, como lo hizo TV Azteca a través de la empresa HiTV, la “televisión decodificada”, que comenzó a comercializar en enero de 2009.
El 12 de septiembre pasado, el mismo pleno de la Cofetel propuso modificaciones a la política para la Transición a la Televisión Digital Terrestre una vez que el decreto emitido por Felipe Calderón en su IV Informe de Gobierno –septiembre de 2010– fue suspendido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en junio de este año. Entre otros puntos, el decreto de Calderón adelantaba de 2021 a 2015 el llamado “apagón analógico” y ordenaba el reparto de convertidores digitales, a partir de 2012, medida que fue considerada “electorera” por legisladores del PRI y del PRD (Proceso 1766).
Ahora el pleno de la Cofetel estableció lineamientos que ya generaron oposición entre organismos vinculados con las televisoras. El documento Acciones complementarias para una exitosa transición a la televisión digital terrestre en nuestro país propone, entre otras cosas:
“Establecer un programa de subsidio para la adquisición de decodificadores y antenas de bajo costo para la mayoría de los telehogares que no cuentan con acceso a la televisión digital (23.1 millones no tienen acceso a la televisión digital, 87% del total). Si el subsidio se destina a estos hogares implicaría un esfuerzo financiero de 17 mil 325 millones de pesos más costos de operación y campañas de comunicación social.”
El organismo establece que el subsidio debe ser financiado por el Estado “pero administrado y operado por un tercero”, diferente a los propios concesionarios.
A cambio de licitar dos cadenas de televisión digital que compitan con Televisa y TV Azteca y sus “canales espejo”, el presidente de la Cofetel, Mony de Swaan, propone que en lugar de pagar una contraprestación, el concesionario ganador de esta licitación pendiente financie los 17 mil 325 millones de pesos necesarios para entregar decodificadores en todo el país.
“Despoliticemos este proceso. Que no sean los concesionarios existentes los que comercialicen esos decodificadores y establezcamos como condición que, en lugar de pagar un recurso al Estado, los ganadores de la licitación de las dos nuevas cadenas repartan esos decodificadores”, señala De Swaan consultado por Proceso.
La Cofetel también establece la necesidad de que el Congreso apruebe reformas a las leyes federales de Radio y Televisión y a la de Derechos de Autor para incorporar las figuras del must carry y must offer “para garantizar que el público pueda recibir los contenidos de la televisión abierta por el medio de su elección, ya sea mediante una antena aérea o con los equipos de recepción propia de la televisión restringida”, apunta el documento.
El must carry y el must offer han sido constantemente vetadas, en la práctica, por Televisa, empresa dominante tanto en televisión abierta (concentra 60% de las concesiones con un total de 260) como en la restringida (controla 55% de los abonados a las señales de paga a través de Cablevisión, Cablemás, TVI y su sistema satelital Sky).
Televisa le ha negado a sus competidores en televisión restringida el acceso a Canal 2 o Canal 5 (must offer) al tiempo que bloquea la transmisión –en sus sistemas de televisión de paga– de aquellos canales o contenidos que están contra sus intereses (must carry). Las empresas de televisión por cable independientes de Televisa se han quejado ante la Comisión Federal de Competencia por las llamadas “ventas atadas” de los canales de Televisa, que violarían el must carry.

La gran concentración

Actualmente Televisa y TV Azteca concentran 90% de las concesiones de televisión analógica y casi 80% de los 117 “canales espejo” que el gobierno federal otorgó entre julio de 2004 y septiembre de 2010 para garantizar la transición digital.
Televisa tiene 60 “canales espejo” y TV Azteca 31. En otras palabras, Televisa tiene bajo su poder 320 frecuencias, mientras que TV Azteca posee 211. En contraste, los canales públicos Once y 22 tienen 13 “canales espejo”, a pesar de que detentan 26 concesiones y permisos. La empresa Multimedios, filial actualmente de Grupo Televisa y propietaria del canal restringido Milenio TV, tiene nueve concesiones de televisión abierta en el noreste del país y ocho “canales espejo”.
La única cadena televisiva capaz de llegar a 95% de los telehogares es el Canal 2 de Televisa, mientras que el Canal 13 de TV Azteca llega a poco más de 80% de los telehogares, según datos del estudio Panorama de la comunicación en México. Desafíos para la calidad y la diversidad, elaborado por el especialista Raúl Trejo Delarbre.
Para el diputado federal del PAN Javier Corral, el aval de la Cofetel para que los actuales concesionarios puedan multiplexar a través de los canales digitales constituye “el mejor regalo que el Estado pudo hacer a las televisoras, porque se agudiza de forma radical la fuerte concentración existente en la televisión abierta.
“En pocos meses las grandes televisoras estarán en posibilidades técnicas de tener nuevas redes nacionales y se colocan una vez más en situación de amplia ventaja anticompetitiva frente a los futuros participantes en el mercado de la televisión abierta”, afirma.
Por su parte, De Swaan justificó el aval para multiplexar porque “nos está ganando el avance tecnológico y no podemos frenar. Esta medida también va a beneficiar a Canal Once y a otras señales.
“No va a ser a través de negar el multiplexeo o la decodificación como se va a modificar la actual concentración existente”, subraya De Swaan consultado vía telefónica.
“La tragedia es que no hemos podido concesionar las dos cadenas de televisión digital para que exista una auténtica competencia”, agrega De Swaan. El funcionario advirtió que sigue en pie el plan para licitar dos cadenas de televisión digital que cubran 95 y 80% de la población nacional (Proceso 1784).
El documento interno de la Cofetel, al cual tuvo acceso este semanario desde diciembre de 2010, propuso estas dos licitaciones pero advirtió de esta manera las reacciones en contra:
“Es previsible que las televisoras intenten (como lo hicieron con el decreto de Televisión Digital Terrestre) influir en las decisiones del Congreso impulsando iniciativas, si no referidas directamente con el proyecto, sí relacionadas con el sector… La cercanía de Televisa y el PRI permiten pronosticar la posición de este último, aunque cuenta con un margen de acción limitado.
“El PRD ha sido un abierto impulsor de mayor competencia en la televisión, aunque es muy probable que su apoyo sea tímido. El PAN, sin embargo, enfrentará una disyuntiva entre una propuesta que definitivamente apoyan conceptualmente, pero que, dada la cercanía de los procesos electorales del Estado de México y las federales de 2012, podrían leerlas como contraria a sus intereses electorales.”
Sobre el mismo tema Purificación Carpinteyro, exsubsecretaria de Comunicaciones durante este gobierno e impulsora de las licitaciones de nuevos canales digitales, considera que el documento aprobado por la Cofetel, el pasado lunes 12, “si no conduce a licitar nuevas cadenas nacionales, entonces sí será definitivamente un regalo”.
“Hay que presionar para que exista una nueva licitación. Aún debemos ver si el gobierno de Calderón les otorga un regalo a los que ya tienen el dominio del espectro o si está decidido a abrir a la competencia”, abunda Carpinteyro.
–Algunas voces consideran que este documento de la Cofetel es un retroceso. ¿Usted también lo ve así? –se le insiste.
–No. Por el contrario. Si entendemos que no hay suficiente espectro para dar concesiones en televisión analógica, tiene que hacerse a través de la televisión digital. El documento de la Cofetel es un paso imprescindible para que pueda haber competencia. Es un prerrequisito.
“Sin embargo, si no hay licitación de nuevos canales digitales, entonces sí se está favoreciendo a las dos grandes televisoras, como establece el diputado Javier Corral”, agrega Carpinteyro.

Política errática

La transición de la televisión analógica a la digital fue establecida por el gobierno de Vicente Fox en julio de 2004, sin pasar por una ley en el Congreso. El acuerdo prorrogó automáticamente hasta 2021 las concesiones de televisión que detentan Televisa y TV Azteca y estableció que para garantizar el cambio de una tecnología a otra, el Estado mexicano debía otorgarles un “canal espejo” adicional a sus señales analógicas a los concesionarios y permisionarios.
El acuerdo de Fox estableció que el llamado “apagón analógico” se haría en 2021 o hasta que existan “altos niveles de penetración digital”. A siete años de distancia, sólo 13.2% de los telehogares cuentan con un televisor digital.
Los beneficios del cambio de la tecnología analógica a la digital son múltiples, ya que se permitirá la convergencia de la televisión con internet y telefonía, así como dar otros servicios digitales, una mayor oferta de programas de televisión, mejor calidad de imagen y sonido, así como el desarrollo de servicios de telecomunicaciones que sean compatibles con los servicios de radiodifusión, como la televisión restringida.
Sin embargo, la política mantenida hasta ahora por el gobierno federal ha sido errática en ese sentido. El presidente le dio la vuelta al Congreso y emitió un decreto que modificó el Estándar Tecnológico de Televisión Digital Terrestre.
El decreto de Calderón disminuyó de 2021 a 2015 el “apagón analógico”, mantuvo el modelo conocido como Advanced Television Systems Committee para la digitalización, liberó 108 megahertz, pertenecientes a los canales 52 al 69 de la banda 700 Mhz para “posibilitar la prestación de otros servicios de telecomunicaciones para favorecer el uso eficiente de dicha banda”.
Al mismo tiempo ordena la distribución de aparatos decodificadores por parte del gobierno federal a partir de 2012, medida que fue criticada por su tinte “electorero”. Esos decodificadores se adaptarían a las televisiones tradicionales para recibir las señales digitales.
El decreto de Calderón no le gustó a los legisladores ni a las televisoras, pero tampoco a otros grupos que han pugnado por abrir la competencia, ya que el presidente no se manifestó por una licitación para crear otros grupos que compitan con el dominio de Televisa y TV Azteca. Tampoco autorizó el ingreso de Telmex a los servicios de televisión restringida o triple play y reforzó el control gubernamental de los medios públicos a través del Organismo Promotor de Medios Audiovisuales.
El 29 de junio de 2001, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia echó abajo por tres votos a favor y dos en contra el decreto de Calderón, confirmando así la suspensión decretada desde octubre de 2010 por la ministra Olga Sánchez Cordero, en respuesta a una controversia constitucional impulsada por los diputados y senadores del PRI.
Se trató del segundo decreto presidencial en materia de telecomunicaciones que fue suspendido por el Poder Judicial, al considerar que existen visos de anticonstitucionalidad. El anterior fue el reglamento de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, de 2008, que le otorgaba facultades a ésta por encima de la Cofetel.