De Arturo Chavarría Sánchez
Señor director:
Me permito contestar la carta de la doctora Concepción Rivera, directora de Comunicación Social del Grupo Carso (Proceso 1818), en la que asegura que el empresario Carlos Slim no tiene ninguna injerencia en los negocios del Aeropuerto Internacional de Toluca, como yo lo afirmé en una entrevista con este semanario que se publicó en la edición número 1816 bajo el título Despojo a mansalva.
Aclaro primero que los beneficios económicos de dicho aeropuerto no se concentran solamente en la terminal aérea ni en sus operaciones de vuelo, sino también en obras y servicios colaterales.
En este sentido, el Grupo Carso, propiedad de Slim, construyó el Libramiento Norte-Toluca, una vialidad de cuota de aproximadamente 30 kilómetros de longitud que conecta con dicho aeropuerto, y que además perjudicó a los ejidatarios de San Pedro Totoltepec. De manera que el empresario resultó beneficiado con el aeropuerto.
Además, el gobierno del Estado de México le regaló a Slim los terrenos en los que estaban asentados los tiraderos Bordo Neza I y Bordo Neza II, aledaños al Circuito Exterior Mexiquense y situados en Ciudad Netzahualcóyotl. En el primer terreno el empresario construyó una enorme plaza comercial –Plaza Jardín– sin siquiera haber saneado el suelo, por lo que ahí siguen contaminados los mantos freáticos.
En resumen, no pueden negarse los beneficios económicos que el Grupo Atlacomulco le ha otorgado a Slim.
Atentamente
Arturo Chavarría Sánchez
Presidente del Colegio de Arquitectos y Urbanistas del
Estado de México, A.C.








