Irrelevante informe educativo

Como para salir del paso y hacer notar que la SEP existe, y como para rellenar cuartillas de escaso contenido y profundidad, el V Informe de Gobierno expresa el verdadero grado ínfimo de importancia que se ha dado a los asuntos del sector educativo, el cual debiera ser, por lo contrario, un tema crucial para el desarrollo del país.
Sin ningún análisis ni diagnóstico de por medio; sin considerar aspectos de contexto tan importantes como el desempleo de millones de jóvenes, su marginación, la violencia que los envuelve o que se cierne sobre ellos; la falta de crecimiento en la cobertura educativa; los miles de desescolarizados, y la aún escasa calidad y mal desempeño del sistema educativo, en este quinto informe la SEP da cuenta de que lo educativo se reduce a la simple descripción de programas y acontecimientos, algunos tan intrascendentes que se incurre en irresponsabilidad y falta de ética.
Desde la más abyecta demagogia, el informe sólo ve logros y avances abstractos que chocan con la realidad y hasta aparecen como burla hacia la sociedad. Por ejemplo, no se entiende por qué en el informe de 2011 sólo se da cuenta de lo que fue proyectado para 2010. Sin ninguna lógica, por ejemplo, se “estima que para 2010 el gasto nacional en educación se ubique en 849 mil 357.4 millones de pesos, lo que significa un decremento real de 0.7% respecto al de 2009”, mientras se afirma que nunca como antes se había avanzado tanto en educación, en su calidad y en sus alcances transformadores ya casi por terminar este 2011, pero no se presentan las cifras actualizadas.
Asimismo, en tanto se menciona que en 2010 fue asignado el mayor presupuesto de la historia en educación superior, la misma ANUIES y los rectores de las universidades públicas del país demandaron –y lo siguen haciendo cada vez con más fuerza– incrementos sustanciales al gasto en este nivel, debido a los recortes que han ocurrido durante todo el sexenio.
Se muestran indicadores de cobertura que han sido inflados, como el de las tasas brutas de escolaridad en la educación media superior y superior, o bien, que no tienen ningún significado ni importancia cuando los logros, avances en los desempeños, en la eficiencia terminal y en los niveles de absorción son tan escasos. Por supuesto que en ninguno de los rubros tratados se puede encontrar explicación alguna de los atrasos existentes, como tampoco un mínimo de reflexión sobre lo que se hace o se deja de hacer.
Lo anterior es mucho más evidente al presentar temas que han despertado críticas y debates a nivel nacional, como es el caso del programa Enciclomedia –al que se le dedica un párrafo que sólo describe qué significa–, al igual que el de los exámenes a los profesores de educación básica, la venta fraudulenta de los mismos y las bajas calificaciones que se han obtenido. Además, no aparece ninguna referencia al tan trillado número de profesores comisionados para la realización de actividades políticas y electorales.
Otros casos que se registran como si no tuvieran importancia son los de las pruebas ENLACE o PISA –al que se dedica un solo párrafo que describe el tipo de prueba que se realiza–, sin evaluar las causas de los desastrosos resultados que año con año se tienen en términos comparativos a partir de la aplicación de las mismas.
Y así sucesivamente, tema tras tema, la SEP optó por describir sus programas, explicar de la forma más neutra posible su significado, sus objetivos y llenar páginas con información irrelevante, como el momento en que se creó un comité, la aparición de un sitio informativo en internet, o bien, al destacar como un gran logro que se repararon los baños de las escuelas.
También se dicen mentiras, como la consistente en que se han reactivado y fortalecido los Consejos Escolares de Participación Social, o la de que existe transparencia y rendición de cuentas –en una SEP que se ha convertido en un trampolín político, o bien, en un aparato para resguardar intereses corporativos, familiares y de minorías sátrapas, a costa de la educación y la cultura de la población.